¿Eres capaz de mirarle a los ojos y decir que NO por ser de acogida?

Y aquí, mientras te miro dormir, pienso qué poco fácil tiene que ser tener unos padres que te quieran, pero que no sepan cuidarte tan bien como mereces. Pienso por qué tú, de sonrisa bonita por dentro y por fuera, tienes que compartir tus experiencias con otros niños que viven como tú. Que viven contigo. Pienso por qué tu tienes que vivir privada de tener el cariño de una familia que cuente contigo. Que te diga lo que vales. Que te deje ser aún más grande.

Pienso… ¿por qué estar bien si puede estar mejor? Pienso en esa mirada que me dice llévame contigo a casa. Y pienso que todo es posible. Pienso que a tu lado todo es posible.

 

Si quien tiene dudas te conociera… Si supieran que sólo quieres que te quieran y que es tan fácil quererte… Si supieran tu nombre, si vieran tu cara… quizás, sería más fácil para ti. Pero funcionamos así. Si no lo vemos no nos sensibilizamos. Ojalá no fuese así. Ojalá abriésemos más nuestro corazón, y viésemos cuánto necesitan de nosotros estos niños para poder tener una infancia feliz.

 

Existen niños que no pueden vivir en un hogar que les quiera en grande. Tú puedes ayudarles. Puedes abrir tu casa y tu corazón. Puedes regalar sonrisas. Puedes alegrar una vida.

Dudas

Muchos de vosotros me preguntais sobre los niños de acogida. Me preguntáis cómo son, cómo es el día a día, las dificultades… Muchos me decís que tenéis dudas. Tener dudas es normal cuando se trata de una decisión importante. Plantearse acoger genera dudas, pero es de valientes, de personas solidarias, de personas humanas, de personas que quieren aportar y ayudar.

¿Cómo es un niño de acogida?

Un niño de acogida es un niño al que le gusta jugar y reír, es un niño que necesita que le quieran y le abracen y que necesita sentir que es importante para alguien. Es un niño al que dan ganas de abrazar. Es un niño al que enseñas y también te enseña. Es un niño que necesita mucho de ti porque tiene mucho que curar.

No es un niño raro. Es un niño al que le ha tocado vivir con sus padres y tener que separarse de ellos. Y eso es duro. Es duro porque en algún momento no estuvo tan bien como debería y porque le tocó “romper” con lo que conocía para empezar de nuevo con lo que desconocía. Y todo eso, le hace grande, le hace merecer aún más ser feliz.

¿Cómo vive un niño de acogida?

Un niño de acogida es un niño al que se le permite ser niño. Es un niño que tiene la oportunidad de vivir una infancia bonita reparando el daño que sufrió. Es un niño que va al colegio, que hace sus deberes, que juega con sus amigos, que ríe y que llora, que también se enfada, que siente, que acude a hacer actividades extraescolares y sobre todo, que se integra como un miembro más de la familia.

¿Tiene visitas?

Siempre y cuando el equipo de profesionales considere que es bueno para el niño tener relación con sus padres, se procura facilitar unas visitas con una periodicidad concreta, generalmente supervisadas por una persona del equipo técnico.

Estas ayudan a que el niño no sienta una ruptura entre sus vivencias anteriores y las que vive en el presente. Ayudan a que conozca a sus padres con sus virtudes y sus defectos. Ayudan a que el niño coloque las piezas de su “puzzle” de forma correcta y a ir resolviendo dudas poco a poco.

¿Hay dificultades?

Claro que hay dificultades. La maternidad tiene dificultades. Tiene momentos en los que te gustaría haber resuelto mejor, y otros en los que estás feliz de haber respondido bien. La maternidad es emocionante y como tal, se experimentan todo tipo de emociones. Se puede llegar a la maternidad de muchas formas, cada una con sus generalidades. Cada una con sus particularidades. Todas ellas buenas, todas ellas válidas.

¿Qué hace falta para acoger?

Hacen falta muchas ganas. Ganas de dar, ganas de ayudar y ganas de compartir. Ganas de ofrecer tu tiempo, tu casa, tu cariño. Hace falta querer. Querer en grande.

Acoger a un niño siempre merece la pena

Libro recomendado: Los buenos tratos a la infancia

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2 comentarios

  1. “Los buenos tratos a la infancia” es un libro que todos los padres y las madres de acogida deberían leer, por lo bien que define las posibilidades y dificultades de los niños y niñas que han vivido situaciones de desprotección. No obstante, opinamos que puede ser algo denso para el público no iniciado.

    Si quieres empezar por una lectura más fácil (que no más simple) recomendamos el libro de José Luis Gonzalo “Vincúlate. Relaciones reparadoras del vínculo en los niños adoptados y acogidos”. Es un material excepcional.

    Gracias Izaskun por estos artículos ¡nos encantan!

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