¡Adultos! respetad a mi hijo. Te dice NO

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Esta semana he recibido la siguiente consulta: “Debo tener un hijo que llama la atención porque hay veces que voy con él a la calle, y hay gente que se le acerca, que se le arrima… demasiado. Puede ser por ejemplo en la cola del supermercado, mientras estoy poniendo las cosas en la cinta para pagarlas. Es frecuente que quien está detrás esperando, se arrime a mi hijo para hacerle “la gracia”, para tocarle la cara… Y es una situación tensa, porque mi hijo no le conoce y no le gusta. ¿Cómo puedo resolverlo?”.

Hay personas invasivas. Personas que no parecen darse cuenta  que hay actos que invaden el espacio vital de los niños y  justifican su comportamiento escudándose en que el niño es muy “rico”. En definitiva, hacen caso omiso al “No”.

¿El “no” de un niño vale menos?

Un niño puede decir “No” de varias formas. Lo puede hacer utilizando el lenguaje verbal, o puede hacerlo intentando buscar ayuda a través de gestos, de una mirada, de la cercanía de sus padres o del llanto. Puede ser cuando se le pregunta algo y no contesta, cuando aparta la cara y se da la vuelta… Con estas cosas, nos está diciendo “No”. Nos está diciendo “stop”. Nos está diciendo “hasta aquí”.

Hay adultos que se sienten ofendidos cuando un niño no acepta con agrado sus “gracias”, y le recriminan o incluso se ríen de su comportamiento temeroso. Se ríen de su emoción y la castigan. Puede ser una práctica muy extendida, pero estar en un ascensor cerrado y acercarse a tocar la cara a un niño sin haberle pedido permiso, es no respetarle.

Tocarle el pelo a un niño sin su consentimiento, es no respetarle. Intentar cogerle en brazos, hacerle cosquillas o darle un beso cuando está diciendo “No”, es no entender lo que necesita. Es invadir su espacio seguro. Es hacerle sentir indefenso. Es no dejarle poner el límite.

¿Cómo le protegemos?

Cuando un niño dice “No”, es NO. Si un niño no tiene ganas de recibir un beso, o se incomoda si un desconocido le coge en brazos, debemos ser “su voz”. El niño tiene que sentirse recogido, entendido. Tiene que sentir seguridad y entender que sus emociones se validan y se respetan. Tiene que saber que ante una situación que él califica de “peligrosa”, sus padres le defienden.

Un niño de 12 kilos puede sentirse en inferioridad ante un adulto de 80. Es cuestión de números, de altura, de edad, de envergadura… Hay cosas que pueden y deben solucionar los niños, pero hay ocasiones en las que los padres debemos cuidar el bienestar emocional de los hijos.

Podemos prevenir una situación delicada en un ascensor, poniéndonos en la posición correcta. Es cuestión de estrategia, de perspectiva, de visión paterna. Pero también es posible desviar la atención del niño, si vemos que este nos da “señales de alarma”. Se puede improvisar una conversación “espontánea” con el “intruso” o con un directo pero educado “no le apetece”.

Las prácticas sociales y culturales se deben aprender con el tiempo

¿Y después?

  • Siempre es bueno hablar con tu hijo.

Comentar lo sucedido acerca, estrecha lazos. Si consideras que la situación ha sido agradable, es bueno hablar de ella. Pero si percibes que las vivencias de tu hijo no han sido positivas, es necesario que dediques unos minutos a repararla, a arroparle y a explicarle.

  •  Pregúntale cómo se ha sentido y si le ha ayudado tu actuación.

Averigua si se ha sentido protegido o si hubiera necesitado alguna otra cosa que pueda hacerle sentir mejor en una situación futura.

  •  Háblale de que hay personas que no saben respetar el “NO” y de la importancia de hacerlo.
  •  Dale herramientas para que vaya adquiriendo estrategias para resolver situaciones que le resulten desagradables. Háblale del “No quiero” y “No me apetece” respetuoso.
  • Válida sus emociones.

 

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8 comentarios

  1. Magistral.

    Cuántas veces olvidamos lo importante que es validar las experiencias de los niños y niñas para que puedan recurrir a nosotros cuando lo necesiten…

    Mejor explicado, imposible.

  2. Ayer mismo nos pasó una situación. Mi tío siempre le pide un beso o una sonrisa cuando mi hija de 4 se nota q no quiere, yo le digo q la niña no le apetece pero es muy insistente, ayer estaba cogida de mi mano en un lugar lleno de familiares e intentó cogerla en el colo y ella sin soltar mi mano y q no quería y cuando le dije eh espera pues claro la niña se ha puesto a llorar. Su mujer le ha dicho q hay q ser respetuosos, yo solo la abracé y le dije q hay q darle tiempo. No utilicé una estrategia y voy a tener q aplicarla ya, pues parece q mi tío no se quiere enterar. Me da mucho apuro esta situación pues son adultos y ella la pequeña y si no es uno es el otro el q continuamente la agobia con que le de besos aunq no quiera.
    Al llegar a casa le hablé del tema y no me dio su opinión. Le dije q no la iba a dejar solita .A ver en otro momento explicarle el “no quiero”. Yo viví la generación de para no ser maleducada pues no respetar mi NO

    1. ¡Hola Marta!

      Entiendo la situación tan tensa y desagradable que describes. El bienestar emocional de tu hija debe ser lo primero por lo que quizás puedes hablar con ellos y exponerles tu postura con respeto.

      Es posible que puedas apoyarte en este artículo para justificar tu decisión y facilitar que entiendan que el afecto nunca debe ser por imposición. ¡Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia

  3. Pingback: Bitacoras.com

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