¿Cómo aprenden a comer los niños?

Tengo dudas sobre cuál es el mejor momento o la edad ideal para enseñar a mi hijo a utilizar los cubiertos. ¿Podrías orientarme?

Los niños aprenden por imitación. Unos padres que comen con su hijo, le dan información y formación. Quien comparte una comida, comparte también diálogo, comparte cercanía, comparte formas de hacer, de entender y de relacionarse, formas de comer, normas familiares y sociales, habilidades de escucha… Quien comparte una comida comparte unión, comparte amor.

Un niño que no tiene una cuchara en la mano no puede aprender a utilizarla

En muchas familias, existe la costumbre de iniciar al bebé en la alimentación sólida y semisólida con el método “clase magistral”. Esto es, “Mamá tiene la cuchara y la llena y me la da cuando considera mientras yo miro cómo lo hace”. El hecho de empezar así, condiciona la relación que tendrá el niño con la comida y con el manejo de los cubiertos, pudiendo dar lugar a dudas de cuándo y cómo incorporar la cuchara, el tenedor, el cuchillo y el vaso de cristal.

Aprendizaje gradual

La vida hay que simplificarla, y sobre todo cuando estamos en “modo crianza”. Un niño que está comiendo un puré de una cuchara “custodiada” por su madre, es un niño que tiene las dos manos libres para poder aplaudir, llevarse las manos a la boca y pasárselas seguidamente por el pelo. Si además añadimos que el plato de puré está cerca, tiene aún más probabilidades de darle con las manos y que salga “despedido” derramando su contenido.

Todo esto, salvo niños que coman especialmente bien, complica el “momento comida”. Si los adultos comemos con cubiertos y a los niños les encanta imitar a Papá y a Mamá, ¿por qué no darles una?

Cómo introducir los cubiertos

Cuando nos planteamos dar un puré a un niño, ofrecerle una cuchara debe ir en el mismo “pack”. Un niño que tiene una cuchara en la mano, tiene la posibilidad de aprender a utilizarla. Al principio, se le caerá o incluso la tirará. Si esto sucede, siempre hay que recoger la cuchara y darle la opción de volver a utilizarla.

Si se repite varias veces, la respuesta podría ser: “¿no te apetece utilizar la cuchara? ¿Quieres que la guardemos para otro momento?”. Su reacción nos dirá si realmente quiere seguir experimentando con ella o si prefiere hacerlo en otro momento y nos dará pistas para saber si es mejor guardarla o seguir dándole la opción de que interactúe con ella.

Si un niño tira un objeto 3 o 4 veces, puede ser para asegurarse de que retorna. Está proyectando y afianzando en el objeto la idea de: “se va pero vuelve”, como puede suceder cuando se le deja en el colegio o Mamá se va a trabajar. En estos casos, y pensando en la higiene, suele ser útil llevar a la mesa varias cucharas, de forma que el niño pueda comer sin necesidad de que tengamos que levantarnos a limpiar la cuchara.

A medida que el niño tenga opción de practicar, irá familiarizándose con la cuchara y cada vez su coordinación oculo manual será mejor. Esto repercutirá de forma positiva en la iniciación de la escritura. Un niño hábil en el manejo de cubiertos es un niño que tendrá más facilidad y destreza en el inicio y la adquisición de la escritura.

Un niño que tiene una mano “ocupada” con una cuchara, es un niño que está entretenido y centrado en comer y en aprender a utilizarla. Es un niño que tiene la posibilidad de sujetar el plato con la otra o incluso de utilizar la mano “libre” para llevarse alimento a la boca.

Comer con tenedor

El uso del tenedor es muy similar al de la cuchara aunque con una particularidad diferente. El mecanismo de uso tiene la finalidad de “pinchar”. Lo ideal es ofrecer un tenedor al niño cuando ya sea capaz de sujetar la cuchara sin que se le caiga o cuando lleve la cuchara de forma voluntaria hasta el plato. Bastará con explicarle que se debe coger con cuidado porque puede pinchar. El riesgo y las situaciones de peligro, bien explicadas, se entienden.

Comer con cuchillos

Cuando un niño se desenvuelve bien con el uso y el manejo del tenedor y la cuchara, hay que ofrecerle un cuchillo. Para ello, es conveniente tener varios tipos de cuchillo de forma que podamos empezar con uno liso hasta que haga con soltura el ejercicio de arrimar cuchillo y tenedor hacia el trozo de comida que se desea trocear. De ese modo, vamos adaptando el uso y el material a las necesidades del momento.

El siguiente cuchillo podría ser uno con la sierra poco definida precediendo al definitivo. Incorporando los cubiertos de esta forma, y siempre que haya supervisión para corregir y reconducir, un niño con tres años, podría estar iniciándose en el uso de un cuchillo para adultos. Explicarle que corta y que puede hacer una herida, suele ser suficiente para que entiendan la magnitud de su uso, exclusivo para trocear comida con supervisión adulta.

Aún hay niños a los que con 6 y 7 años, sus padres les trocean la comida. Cuando hay un problema específico, es una actitud adecuada pero en caso de no ser así, estamos ante un niño al que no se le está dejando ser todo lo autónomo que podría. No es lo mismo ayudar cuando lo necesita, que hacerlo por él, aún sin necesitarlo.

¿Cómo debe ser el material?

Es importante utilizar unos cubiertos con un mango ancho al principio. Esto facilitará el agarre durante casi dos años. Los niños al principio, aún no tienen la psicomotricidad fina totalmente desarrollada y adquirida por lo que ofrecer cubiertos adaptados a sus necesidades puede ayudar.

A veces compramos cubiertos de plástico y tendemos a prolongar su uso de forma excesiva en el tiempo. Hay que tener en cuenta que el plástico no es un material que acompañe para que la destreza sea todo lo buena que pudiera. Por tanto, un cubierto de plástico debiera ser de uso temporal y no superior a un año. Pasado ese tiempo, los niños deberían utilizar cubiertos de metal de un tamaño proporcional al suyo. De ese modo, estaría familiarizado con el material definitivo, siendo además más sano y menos invasivo.

Los vasos precisan de una forma de manipular diferente al de los cubiertos, pero no por ello menos importante en el aprendizaje. Ofrecer a los niños un vaso de plástico cuando aún no tenemos la seguridad de que sepa cogerlo sin derramarlo es adecuado, pero,cuando el niño lo coge con precisión y sin que se le caiga, conviene sustituir el plástico por el cristal. Un niño se merece sentarse a la mesa como uno más. Con sus cubiertos y su vaso de cristal.

Un niño que tiene más de un año y medio está preparado para entender que le damos la responsabilidad de utilizar metal y cristal porque sabemos que es algo que puede hacer.

 

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2 comentarios

  1. Cada niño es un mundo,y va a su ritmo.
    No te angusties por no saber cuando de las cosas ni como,porque tu instinto de madre sabra decirtelo.
    Veras como el peque evoluciona y el mismo ira aprendiendo.
    Un saludo

    1. Hola Aida y Esther!!!
      Cada niño tiene la posibilidad de aprender siempre que se le den las herramientas, los tiempos, los espacios y los recursos. Dejarle crecer y madurar a su ritmo siempre es una buena opción, pero tal y como señalo, un niño al que no se le deja coger un cuchillo, difícilmente podrá aprender a utilizarlo.
      Gracias por la aportación y la visita.
      Un saludo

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