Cómo ayudar ante un aborto

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Aún te siento. Aún te siento conmigo. Aún recuerdo la felicidad tan grande de tenerte, de saber que aún sin tocarte te deseaba tanto. Aún recuerdo el momento en que supe que estabas conmigo, lo especial y privilegiada que me sentía. Recuerdo la cara de tu padre al verme sonreír de felicidad por ti, su abrazo, su emoción. Aún te recuerdo y te recordaré siempre. Recuerdo tantas cosas buenas de ti, que se que eras y eres mi estrella. Aunque no pudo ser.

 

También recuerdo los nervios y la ilusión por la ecografía. Si hubieras sabido las ganas que tenía de verte, de escucharte, de tocarte, de acariciarte y todo lo que te quería y te quiero… pero no pudo ser. Aún resuena en mi cabeza: “No tiene latido”. Todo mi temor, mi angustia, mi ilusión, mi mundo, todo tu… se desmoronó. Ibas a ser y ya no eras. Y me rompí. En ese momento, me rompí.

 

¿Cómo se ayuda a una madre que ha perdido un bebé?

Una mujer que ha perdido un bebé o ha tenido un aborto, es madre de corazón, madre de sentimiento, y no hay maternidad más pura y respetable, ni dolor más profundo que el que supone la pérdida de un hijo. Ninguna madre debería perder un bebé, porque duele y se sufre. Es un dolor físico que acompaña lo emocional, y que en gran parte de los casos, implica tomar una medicación que el cuerpo asimila como si fuera la “réplica de un parto”.

No le digas que lo puede volver a intentar, porque no sabes si es así. No le digas que se volverá a quedar embarazada, porque no sabes si es así. No le digas que tendrá otro bebé, no sólo porque no sabes si es así, sino porque es posible que aún esté pensando en su bebé, no en otro bebé. No le digas que no mire lo que absorben las compresas o el papel, si así lo quiere hacer. Respétale. No le digas que tire por el wc lo que para ella ha sido vida, ilusión. Nadie tira las ilusiones por el wc, por lo que si quiere enterrarlo, o plantar un árbol en un lugar bonito, es bueno que lo haga.

No le presiones ni le animes a buscar otro embarazo, porque solo ella sabe si es el momento. No le digas lo que debe hacer, déjale decidir. Acompáñale en su dolor, anímale a compartir, entiéndele y abrázale. Piensa que habrá días y momentos delicados como la fecha probable de parto, en los que le vendrá bien una sonrisa. Cada persona elabora el duelo y el dolor como puede, escúchale, permítele que exprese sus emociones. Pídele permiso para ayudarle a poner nombre a lo que siente si consideras que no lo hace. Dale tiempo y consulta a un profesional si consideras que el dolor que siente es tan intenso que afecta a su vida diaria.

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3 comentarios

  1. Es precioso. Creo q has puesto perfectamente con palabras lo q sentimos cuando pasa.Toda esa impotencia del “ibas a ser y ya, de repente no eres”, así, toda la ilusión se pierde de un plumazo. Acompañar en el dolor creoq es la clave. A mí es lo q me ha servido. Dejarse de frases vacías y típicas de “seguro q enseguida te vuelves a quedar” y cosas así. Nadie lo sabe. Sólo abrazar, escuchar y comprender. Grandes consejos para que los lea tanta gente q va a tener a su lado una mujer q sufre por un aborto.

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