¿Desarrolla tu bebé apego seguro? ¿De verdad es tan importante?

Hace un tiempo una buena amiga me llamó y me dijo: “¿Podemos quedar para que le mires a mi bebé? Necesito saber si tiene apego seguro o no. Necesito saber si lo estoy haciendo bien”.

¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo emocional y afectivo que desarrolla un bebé hacia sus padres o cuidadores principales, y es el responsable de proporcionar seguridad emocional a los niños durante toda su vida. El apego comienza a desarrollarse desde el nacimiento y se define y establece alrededor de los nueve meses de edad.

Una de sus características es el modo en que se establece. El niño “selecciona” una figura principal, generalmente la madre, y en función de cómo esta responda a sus necesidades y a las atenciones que demanda, el apego se irá formando y dando lugar a cuatro tipos de apego diferenciados.

Este primer apego o apego primario, es tan importante y condiciona tanto, que se hará extensivo posteriormente a la segunda figura principal que ejerce su cuidado, y a medida que el niño crece, sentará las bases relacionales para toda su vida en el colegio, con sus amigos y compañeros, con su pareja y en su trabajo.

Tipos de apego

En función de cómo se responda a las necesidades físicas y emocionales del bebé, este tenderá a desarrollar un tipo de apego u otro.

Apego seguro

Un bebé que se siente aceptado, entendido y recogido en su alegría pero también en su miedo, en su dolor y en su preocupación, es un bebé que sabe que sus necesidades físicas y emocionales están cubiertas. Es un bebé al que se le ha transmitido de forma correcta la incondicionalidad del amor materno, que sabe que para su madre es la prioridad, y que no hay nada más importante.

Es un bebé que se atreve a explorar el entorno, que se siente seguro mientras su madre está cerca, pero que se angustia cuando esta se aleja. Un bebé que se calma y tranquiliza en cuanto su madre le coge porque es su persona de referencia, su persona segura, su “casa”.

¿Cómo es una madre de un bebé con apego seguro?

Es una madre que cuando su hijo le sonríe, acude y le da respuesta. Una madre que cuando su hijo llora empatiza con él y sabe recogerle con amor. Una madre que acurruca a su hijo, lo acuna, le acaricia, le canta, le sonríe, le besa y le hace sentir grande e importante.

Una madre que escucha llorar a su hijo y deja de hablar por el móvil. Una madre que está cocinando y sabe hacerle ver a su hijo que su llanto es más importante que las lentejas. Una madre que sabe que sus necesidades importan pero que las de su hijo van primero. Una madre que sabe transmitir a su bebé que es su prioridad. Una madre que le mira, que le habla, que le sonríe y que le toca. Una madre que hace todo esto, es una madre que puede estar tranquila porque su hijo está recibiendo bien el mensaje.

Apego inseguro o ambivalente

Un bebé con apego ambivalente es un niño que se muestra agitado ante la separación de su madre, y temeroso si ella no está pero que si está vuelve y le ofrece consuelo, no se calma con ella si no que manda el mensaje de “me acerco – me alejo”. Ahora sí me apetece contigo, ahora no, pero no me consuela tu cercanía ni me da paz y tranquilidad.

Es un niño que tiende a quedarse “anclado” en esta conducta, pudiendo repetirse a lo largo de la edad escolar, y que no tienen grandes habilidades sociales ni grandes amistades a lo largo de su infancia porque tienden a sentirse inseguros en cualquier experiencia en la que quieran participar y se decantan por el “ahora sí – ahora no” de forma repetida.

 ¿Cómo es una madre de un bebé con apego inseguro?

Una madre de un bebé con apego inseguro es una madre que recoge a su bebé a su manera, que tiene un “rasero” muy claro y rígido respecto a cómo poner los límites, y que si para ello tiene que recurrir a medidas que consisten en retirar el afecto, no duda en hacerlo.

Una madre que ve que su hijo no come como ella espera, y que le riñe por ello o le castiga dejándole un rato sin darle su cariño, es una madre que está haciendo un niño inseguro. Una madre que está convencida de que privar o racionar la expresión de afecto hacia su hijo a las noches es positivo para que este aprenda a dormir, es una madre que está haciendo inseguro a su hijo y que le está provocando un daño emocional importante para hoy y para mañana.

Una madre que se enfada con su bebé porque tira el chupete de forma reiterada y le hace ver que para ella su enfado por el chupete es más importante que él, es una madre que manda a su hijo el mensaje de que él no es suficientemente bueno para ser merecedor de su cariño y por tanto del de nadie.

Un niño con apego inseguro, suele tener unos padres que en ocasiones reaccionan de forma cálida y en otras lo hacen de manera fría y distante, independientemente de la actitud o comportamiento del niño. Son unos padres que no establecen de forma correcta el “mapa” por el que debe pisar su hijo para sentirse seguro.

Apego evitativo

Un bebé que no se siente querido si no rechazado o invadido por sus padres, es un niño que intentará alejarse emocionalmente de ellos. Tratará de poner distancia intentando que no le dañen y buscando su seguridad emocional.

Un niño con apego evitativo, aprenderá que hay acciones suyas como el llanto, el ruido o cualquier otra conducta, que irritan y molestan a sus padres. Esto provocará que el niño se sitúe en un lugar de “mejor no siento y así no padezco” y conllevará un niño encargado de su propio auto cuidado para intentar reducir al mínimo el impacto de los castigos de sus padres.

Un niño con un apego evitativo, es un niño que aprende que es mejor reprimir sus emociones y buscar “distancia emocional”. Un niño con apego evitativo, es un niño con un daño emocional grande que puede tender a estar aislado, a abusar o a agredir.

¿Cómo es una madre de un bebé con apego evitativo?

Una madre de un bebé con apego evitativo, es una madre que tiende a mostrarse distante con su bebé. Es una madre, que siente incluso rechazo por su hijo, especialmente si este no se encuentra bien. Es una madre que puede verbalizar sentir asco o aversión en ciertos momentos como el cambio de pañal o si su hijo ha vomitado, y que lo lleva a tal extremo que le condiciona y no puede atenderle de forma responsiva, empática y acorde a las necesidades físicas y emocionales del bebé.

Una madre de un bebé con apego evitativo no es capaz de empatizar con las necesidades de sus hijo, y suele tender a justificar su forma de relacionarse con su hijo alegando que no quiere que sea un niño “mimado”, motivando una autonomía precoz en su hijo.

Apego desorganizado

Un niño con apego desorganizado muestra conductas propias del apego ambivalente junto con el evitativo. Se trata de un niño temeroso tanto si su madre se encuentra presente como si no lo está. Un niño que ha sufrido experiencias dolorosas en su infancia en las que el terror, la angustia y el desconcierto le hacen estar ajeno a todo control sobre lo que le sucede.

El niño no encuentra un “lugar” o un espacio donde sentirse seguro, y permanece en “alerta” porque entiende que no hay nada que pueda hacer o dejar de hacer para estarlo por lo que no recurre a su madre cuando siente alguna necesidad o tiene alguna demanda.

 ¿Cómo es una madre de un bebé con apego desorganizado?

Una madre de un niño con apego desorganizado se comporta rechazando, agrediendo y castigando desproporcionadamente al niño, tanto si este hace comportamientos que le activan como si no. Se trata de un perfil de madre maltratante que poco tiene que ver con una educación emocional de calidad.

 

Apego sano

El modo en que tratamos a los niños cuenta y condiciona toda su vida futura. En nuestras manos está atender adecuadamente a los niños y darles la oportunidad de desarrollar un apego seguro, que sentará las bases para que desarrollen su inteligencia emocional de forma plena y sana alejados de terapias y tratamientos para reparar traumas infantiles.

Si te has sentido identificada con el apego seguro, enhorabuena, lo estás haciendo bien. Si has reconocido algún rasgo en tu forma de actuar que tenga algo que ver con el apego inseguro, puedes introducir algunos cambios que ayuden a mejorar el bienestar emocional de tu hijo.

Si consideras que eres una persona que con tus acciones ofreces una vinculación al apego evitativo o ambivalente, es un buen momento para pedir ayuda profesional que ayude a reparar en tu hijo el daño que algunas de tus respuestas hayan podido ocasionarle.

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