Entrevista a Begoña Ibarrola: “Sin emoción, no hay motivación”

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Me soléis preguntar sobre cuentos que traten las emociones, hoy  hablamos con Begoña Ibarrola, especialista con gran experiencia en educación emocional, y volcada en transmitir todo ello a través de los cuentos y libros.

Hola Begoña, cuéntanos algo de ti.

Nací en Bilbao pero vine a Madrid a estudiar la carrera de Psicología, aún no se podía estudiar allí, porque siempre he tenido la vocación de conocer al ser humano. Cuando terminé mis estudios encontré trabajo como musicoterapeuta , después me casé con un maravilloso pintor madrileño y desde entonces vivo en Madrid. Me trasladé hace ya 18 años a El Escorial, un lugar donde me inspiró con mucha facilidad.

He trabajado muchos años como músicoterapeuta  con niños y adolescentes con diferentes problemas de conducta, acompañándoles en su proceso personal, y precisamente fueron ellos los que me impulsaron a escribir cuentos.

Llevo ya 38 años dedicada a formación de profesores y familias, sobre todo en temas relacionados con la educación emocional. Organizo bien mi tiempo para dedicarme a la formación y a seguir escribiendo, dos actividades complementarias que me apasionan.

En realidad solo puedo decir de mí que soy una persona afortunada por hacer las cosas que me gustan y vivir de ello.

¿Qué les dirías a los padres sobre las emociones de sus hijos?

Los seres humanos somos en primer lugar seres que sentimos, ya en el útero materno, y después somos seres que pensamos, por lo tanto es importante que sepan respetar su mundo emocional, legitimar cualquier tipo de emoción, aunque aparentemente sea “negativa” y que les enseñen a expresarlas de forma adecuada.

¿Crees que las emociones pueden condicionar aspectos tales como la autoestima, las relaciones sociales y la motivación escolar?

Cada vez resulta más importante tener una serie de competencias emocionales que nos ayudan a tener éxito en las relaciones con nosotros mismos y con los demás. Precisamente en eso consiste el desarrollo de la inteligencia emocional. La autoestima forma parte de la competencia emocional llamada Autonomía emocional, que le preparar al niño para ser autónomo y no depender emocionalmente de otras personas, le permite confiar en sí mismo, valorarse, quererse y respetarse lo que lleva como consecuencia que exija respeto a los demás y sepa afrontar el intento de abuso o manipulación.

El mundo emocional influye de forma poderosa en las relaciones sociales, favoreciéndolas o sirviendo de obstáculo, en ocasiones. Todos tenemos ejemplos en nuestra vida de cómo precisamente influyen las emociones en todo tipo de relaciones, familiares, sociales, de trabajo, etc…

Emoción y motivación comparten la misma raíz latina “e-movere” por lo tanto, es obvio que la emoción dirige la motivación, es más, sin emoción no hay motivación, por eso es otra competencia emocional muy importante en el aprendizaje, llamada automotivación, que nace de dentro, no de fuera.

¿Qué puede aportar la música al mundo emocional en el embarazo y después del nacimiento?

Los avances científicos han posibilitado conocer mucho más a fondo lo que ocurre en el interior del útero durante esos nueve meses, haciendo posible detectar si existe algún tipo de malformación o anomalía a la vez que determinar con precisión el sexo del nuevo bebé. Adentrarse en este territorio supone abrirse a innumerables sorpresas. Sin embargo estos avances  sólo significan progreso cuando nos permiten entender mejor y dar respuesta a las necesidades humanas y permiten a nuestras capacidades afectivas crecer a su debido ritmo. En el caso de la vida intrauterina esto quiere decir: desarrollar la sensibilidad hacia las necesidades afectivas de los seres humanos antes de nacer.

Los medios técnicos nos pueden dar una información científica cada vez más completa, pero hoy sabemos que existen otras variables tan importantes o más a tener en cuenta cuando nos referimos al  desarrollo de un ser humano de forma integral y equilibrada. Estos aspectos más sutiles como pueden ser la comunicación madre-bebé, la creación de un vínculo emocional, su comunicación  con el entorno  sonoro y con el “otro lado”, el mundo exterior, en definitiva, todo lo concerniente al bienestar fetal, son aspectos importantes a tener en cuenta ya que influyen profundamente en la vida del futuro bebé.

Sabemos que las energías sonoro- musicales, pueden aportarle todos sus poderes, en estos nueve meses de travesía por el  “mar amniótico”, contribuyendo a su formación física en consonancia con cánones armónicos, y ayudando a su incipiente psiquismo a captar la melodía del afecto, alimento emocional tan  importante como el alimento físico que necesita para su desarrollo en esta etapa de su vida.

Una característica notable de la música ha sido su capacidad de ser reconocida como medio terapéutico a lo largo de  toda la historia, a pesar de los cambios que se han ido  produciendo a lo largo de los siglos, en los conceptos de salud y terapia.

La música es emoción, es el lenguaje que conmueve el corazón de las personas en todo el planeta. Y al ser un lenguaje universal y provocar emociones puede convertirse en un fantástico medio para desarrollar la Inteligencia Emocional y crear un vínculo fuerte y estable entre la madre y el bebé en el útero. Además todas las investigaciones sobre los efectos terapéuticos del sonido y de la música han avanzado mucho y hoy ser musicoterapeuta es ya  una profesión reconocida en muchas partes del mundo. Tuve la suerte de trabajar en este campo durante quince años y a través de mi propia experiencia lo he comprobado.

¿Cómo funciona el proceso de aprendizaje a través de los cuentos?

La imaginación es una herramienta pedagógica de primer orden. Mientras leen o escuchan un cuento, los niños se funden con el personaje y tienen sus mismas vivencias, por lo tanto el cuento se convierte en un elemento que les entrena en el “sentir” además de ampliarles su mundo de experiencias. Luego observan y comprenden cómo algunos comportamientos de los protagonistas son adecuados y otros no, en función de las consecuencias, y por eso los cuentos dan lecciones, orientan y ayudan a la construcción de la personalidad del niño. En realidad hay toda una serie de situaciones dentro de los cuentos que favorecen una buena educación emocional y se pueden trabajar cada una de las competencias de la inteligencia emocional mediante los cuentos. Es una de las mejores herramientas pedagógicas para nuestros hijos.

Si los niños conectan adecuadamente con su mundo emocional sin avergonzarse de él y saben expresar en cada momento lo que sienten, dan a los padres una información muy valiosa. Todo lo contrario de lo que sucede cuando un niño no expresa lo que siente, entonces los padres no saben cuál es el comportamiento adecuado y pueden dañar su sensibilidad, respondiendo de forma incorrecta. Conocer lo que motiva una conducta en nuestros hijos, la emoción que está detrás de alguno de sus comportamientos, marca una diferencia importante. Por otro lado, aprender a controlar las emociones es un requisito básico para una buena convivencia familiar.

¿Qué nos puedes contar sobre los programas de inteligencia emocional “Sentir y pensar”?

Era el año 2.000 cuando una persona se acercó a mí después de una conferencia sobre Autoestima para pedirme colaboración en un proyecto que estaba desarrollando la editorial SM. La mitad del programa ya lo había realizado el Equipo Delfo y me pidieron desarrollar la otra mitad. Me encantó poder aportar mi experiencia para dar forma al primer programa que se editó en España para desarrollar la inteligencia emocional en la etapa de educación Infantil y primer ciclo de Primaria. Aún después de tantos años muchos profesores los siguen utilizando aunque hice una adaptación hace unos años para mejorarlo, después de haber sido evaluado en varias Escuelas Infantiles.

Me siento muy orgullosa de haber puesto mi granito de arena en un momento en el que todavía este tema no estaba tan extendido y avalado. Fue una apuesta inteligente por parte de la editorial que ha dado sus frutos en el tiempo.


¿Qué puede aportar la colección “cuentos para sentir” a la biblioteca familiar?

En estos cuentos, las familias pueden encontrar algo más que el relato, pues todos se acompañan de una ficha para padres donde se explica de forma breve y sencilla cual es la emoción sobre la que trata el cuento, cuando pueden sentir sus hijos esta emoción, como se puede expresar y qué pueden hacer ellos para ayudar a sus hijos cuando sientan esta emoción. Otra de las aportaciones, es que lleva un poster para el lector sobre una escena del cuento o de alguno de los personajes que aparecen.

¿Cuándo comenzó la colección de “Cuentos para Sentir”?

Comienza después de publicarse el primer tomo de Cuentos para sentir, en el año 2003. En este libro se recogen 46 cuentos organizados por capítulos donde se tratan emociones diferentes. No tienen ilustraciones pero hay  preguntas después de cada cuento para facilitar la comunicación entre niños y adultos, además de un espacio para dibujar después de cada cuento o para escribir un final diferente. A raíz del éxito, ya se han publicado 19 ediciones, la editorial decidió crear una colección con ilustraciones para los más pequeños que lleva por título Cuentos para sentir. Ya son 24  los títulos de la colección y cada uno de ellos tiene como tema básico una emoción, sentimiento o valor.

Se están usando y con mucho éxito según los comentarios que recojo en los colegios. Suelo dar cursos de formación al profesorado y me comentan cómo los utilizan en el aula con diferentes objetivos. Parece ser que son muy demandados por los propios niños pues se sienten identificados con facilidad con los personajes y además, como me dijo un niño de cinco años, además de divertirles, les hacen pensar.

¿Qué resultados están dando?

Es una colección muy apreciada en los Colegios y los padres también los compran. Algunos títulos ya van por la 12º edición y parece que gustan mucho al público infantil. Se han cuidado mucho las ilustraciones, fundamentales para el público infantil,  y además cada cuento se acompaña de un poster para que el lector pueda realizar una actividad divertida después de leer el cuento.

Los cuentos son elementos muy valiosos en este proceso porque nos sumergen en las vidas de personajes que viven determinadas experiencias emocionales, y los lectores las viven con ellos, aunque sea con una distancia de seguridad, lo que les permite comprenderlas mejor.

Además los cuentos nos ofrecen un repertorio de situaciones complejas en las que una salida exitosa o la resolución de un conflicto o situación al menos difícil, de forma casi obligatoria, utiliza determinadas habilidades de tipo emocional que los niños necesitan adquirir en su desarrollo como personas. Por otra parte, los cuentos nos permiten ampliar el abanico de experiencias de nuestra vida y por tanto la empatía, a la vez que nos recuerdan que todo problema tiene solución, que confiar en uno mismo es necesario y que siempre podemos encontrar a nuestro alrededor personas que nos ayudan a “salir del laberinto”.

¿Por qué la recomendación de utilizar los “Cuentos para sentir” para niños de 3 a 7 años?

En principio van dirigidos a esta edad si pensamos que los niños son grandes devoradores de cuentos y los padres cumplen una misión maravillosa (emocionante mejor) al leérselos. El momento del cuento es un encuentro emocional maravilloso donde padres e hijos pueden compartir miles de experiencias enriquecedoras. Pero más tarde, cuando ya saben leer, los niños se encandilan con las historias y se meten en ellas, y los cuentos se convierten en elementos para conocerse mejor y desarrollar la empatía, entre otras funciones, por eso la recomendación de edad es solo indicativa, hay niños y niñas de 9 y 10 años a los que les gusta leer el cuento y luego le piden  al adulto que les hagan las preguntas y escuchen sus respuestas. Por eso a veces estos cuentos se convierten en mediadores entre el corazón del niño y el de sus padres.


Háblanos sobre los “cuentos para educar niños felices” 

Los padres deberían desarrollar también esas competencias emocionales que les ayuden a educar mejor. El ejemplo es la mejor forma de enseñar. En ese sentido mi libro “Cuentos para educar niños felices”, les proporciona pistas para hacerlo bien, teniendo en cuenta que a nadie les preparan psicológicamente para ser buenos padres. Se piden muchos más requisitos para conducir un coche que para tener un hijo.

Es uno de los libros de cuentos que más se está vendiendo debido a que no solo contiene cuentos sino un decálogo para educar bien. Además contiene fichas de actividades para realizar juntos adultos y niños, que son muy divertidas y ayudan a desarrollar el tema fundamental del cuento.

Son diez los elementos sobre los que está estructurado el libro, formando capítulos y dedicando dos cuentos a cada uno. Podría hablarse de un “Decálogo para educar niños felices”:

Amor incodicional: Compartir tiempos y experiencias. Escucharle. Demostrarle nuestro cariño de la forma que mejor lo reciba. Que se sienta querido incondicionalmente por lo que es, no por lo que hace. Comunicación emocional abierta y sincera.

Desarrollo de su autoestima: Hacerle ver que es alguien único y especial, con talentos y limitaciones. No compararle con nadie. Manifestar que nos sentimos orgullosos de él. Animarle a ser él mismo y a valorarse. Elogiar sus acciones y actitudes positivas.

Impulsar su autonomía: Permitirle que haga cada vez más cosas solo. Ayudarle a sentirse capaz. Impulsar sus iniciativas. Permitirle tomar pequeñas decisiones, asumiendo las consecuencias. Comprender que muestre disconformidad en algún momento sin censurarle por ello.

Desarrollar la confianza en sí mismo: Enseñarle a confiar en sí mismo mostrando nuestra confianza en él. Ayudarle a que acepte los errores con naturalidad. Resaltar sus capacidades y las cosas que aprende. Animarle a hacer cosas nuevas y a enfrentarse a retos sin sobreprotegerle.

Valorar su esfuerzo y constancia: valorar su esfuerzo en lograr algo, aunque no lo consiga. Mostrarle la satisfacción personal que conlleva, aunque no siempre vaya unida al éxito. Enseñarle que no debe abandonar una tarea si no sale a la primera y a persistir a pesar de las equivocaciones.

Vivir con honestidad y sinceridad: Favorecer un clima de sinceridad y honestidad en la convivencia. Hacerle ver las consecuencias de mentir. Enseñarle a aceptar las normas de los juegos. Premiar su sinceridad cuando confiesa una conducta inadecuada.

Respetar su individualidad: Permitirle que sea el mismo, sin compararle con otros. Animarle a mostrar sus gustos y preferencias. Trato basado en el respeto mutuo. Apoyarle en sus intereses. Preguntarle y dejarle elegir en algunas ocasiones. Respetar la discrepancia.

Saber aplicar límites y normas: Marcar límites y normas claros. Ser constantes y coherentes en su aplicación. Hacerle ver las consecuencias de cumplir o incumplir las normas. Adaptarlas a su edad, nivel de madurez y responsabilidad. Permitir su enfado ante ellas.

Aportarles seguridad: Hacer que se sienta seguro en el entorno familiar. Ayudarle a que se sienta protegido por el adulto. Enseñarle a pedir ayuda cuando la necesite. Que sepa con seguridad qué le permitimos y que no. Ofrecerle apoyo y consuelo.

Educarles en paz y tranquilidad: Favorecer un entorno de paz y armonía. Tratar de resolver los problemas en un clima de serenidad. Evitar las tensiones y utilizar el diálogo. Enseñarle a relajarse y a entrar en calma, sin agobiarle con demasiadas actividades. Utilizar el humor.

Una emoción que todo niño debe conocer

Todo niño debe conocer todas, pero la primera y es imprescindible para su desarrollo armónico es el amor. Alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa, asco…. Son naturales, son emociones primarias que  las traemos en nuestro código genético.

La emoción más intensa de la semana

Acabo de evaluar y analizar  un nuevo proyecto que comenzó el año pasado: la creación de una biblioteca digital de toda mi obra. Un grupo de personas que pensamos que es necesario crear materiales para una buena educación emocional y en valores, hemos creado la plataforma Paisandu donde se irán  publicando mis cuentos en formato digital para e-book, tabletas o pizarras digitales. Todo marcha viento en popa así que la emoción más intensa de esta semana es la ilusión.

Muchísimas gracias Begoña, por tu dedicación, por tu tiempo, y por compartir tus conocimientos de forma tan generosa. Un abrazo y hasta la próxima.

Puedes comprar los libros de Begoña Ibarrola aquí:

Cuentos para educar niños felices

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Cuentos para sentir: Educar las emociones (padres y maestros)

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10 comentarios

  1. Me ha encantado la entrevista!!! Nosotros el años pasado estuvimos yendo a musicoterapia por las tardes y no sabes lo bien que nos hizo a mi hijo y a mí, además en casa le damos mucha importancia a la música y sus beneficios, el padre de la criatura es músico y mi tesoro crece con ello.
    Además como sabrás nos apasionan los cuentos y sobre todo los que educan en valores y ayudan a entender las emociones.
    Les echaré un vistazo a estos.

    1. Hola Carol!!
      La verdad es que si supiesemos todos los beneficios de la música, aún estaría más presente en nuestras vidas. En tu caso, con un músico en casa, seguro que aprovecháis cada ocasión. De los cuentos qué te voy a decir!! Todo lo que se pueda y un poco más, porque también aportan muchísimo. Un abrazo y gracias por tu visita!!

  2. Me ha entusiasmado la entrevista!! No conocía a esta gran profesional pero la voy a seguir desde ahora. Voy a comprar un ejemplar de Cuentos para educar niños felices porque creo que me puede ser muy útil. Intentaré extrapolar toda esta información a mis chicos de educación secundaria. Un beso enorme y felicidades por el post.

    1. Hola!!
      Si, la verdad es que Begoña lleva muchos años dedicada al mundo emocional, y además ha sido muy generosa en sus respuestas así que estoy encantada de poderla compartir. Muchas gracias por tu comentario!! Un abrazo!!

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