Un buen cuento emociona y no deja indiferente

Hoy conocemos a Susanna Isern, madre, Psicóloga, profesora universitaria, escritora de cuentos y creadora de una herramienta de ayuda en la gestión emocional.

Entrevista a Susanna Isern: “Los niños necesitan medir la intensidad de sus emociones”

Hola Susanna, cuéntanos algo de ti

Tengo 38 años, soy escritora y psicóloga. Ejerzo en una consulta privada y soy profesora de Psicología del Aprendizaje en la Universidad Europea del Atlántico. Nací y crecí en el Pirineo, pero en la actualidad vivo en Santander con mi marido y tres hijos maravillosos. De niña siempre llevaba una libreta en la que escribía todo lo que se me ocurría.

¿Cómo una profesora universitaria decide compaginar su trabajo escribiendo cuentos infantiles?

Escribo cuentos desde que era niña y la escritura me ha ido acompañando a lo largo de toda la vida. Me licencié en psicología y, tras especializarme en clínica, comencé a trabajar en una consulta privada. Con la llegada de mi primer hijo decidí hacer una pausa en mi carrera profesional como psicóloga, fue en ese momento, inspirada por la maternidad, que comencé a escribir cuentos de forma más constante. En tres años y medio tuve a mis tres hijos y comencé a publicar libros. Cuando retomé la psicología, mis primeros álbumes ilustrados ya habían llegado a las librerías y me inicié también como profesora en la universidad. Ahora compagino la docencia y la consulta privada con la escritura.

¿Cómo surgió la idea de escribir “El Emocionómetro del Inspector Drilo”?

Hace ya algo más de dos años que comencé a darle forma a este proyecto. En la consulta trabajaba a menudo la emociones con los niños, para ello utilizaba algunos libros que me ayudaban a identificarlas. Pero se me quedaban cortos, no me daban las herramientas necesarias para tratar las emociones de forma integral.

Me pareció necesario darles a los niños pautas no solo para identificar las emociones, sino también para medir su intensidad y, a partir de ahí, regularlas. Así fue tomando forma este manual que hemos intentado que sea útil, pero también atractivo y divertido para los niños.

Los niños necesitan medir la intensidad de sus emociones para poder regularlas

Para ello cree al personaje del Inspector Drilo, un cocodrilo detective especialista en emociones que ayuda a los habitantes de Forestville a conocer sus sentimientos a través de sus casos de investigación. Y también los “Emis”, unos divertidos personajes que representan las emociones y que explican un montón de cosas acerca de ellas.

Además el libro también tiene un apartado de “recetas” para cada emoción que ayuda a regularlas. Creemos que es un manual interesante para las familias y para los centros educativos y privados. Un libro con cerca de 200 ilustraciones maravillosas de Mónica Carretero y una edición de lujo a cargo de Nube Ocho ediciones.

¿Qué es el emocionómetro? ¿Cómo se utiliza?

El emocionómetro de tres intensidades es el gran invento del Inspector Drilo y la pieza clave de su maletín de investigación. Es una rueda con diez emociones y un indicador que ayuda no solo a identificar la emoción sino también a medir si ésta se siente “poco”, “medio” o “mucho”.

La lectura compartida de un cuento crea un vínculo especial entre padres e hijos

El manual ofrece una serie de orientaciones para que los niños puedan identificar, medir y regular dichas emociones. En el blog  el lector puede descargarse de forma gratuita unos recortables para fabricar su propio emocionómetro, además de recursos dirigidos a trabajar cada emoción.

¿Por qué cuidar las emociones?

Las emociones son omnipresentes y se encuentran en cualquier paso que damos. Cómo nos sentimos influye en todas las facetas de nuestra vida: el aprendizaje, la forma en que nos relacionamos con los demás, cualquier actividad que llevemos a cabo… Por eso es tan importante cuidar nuestras emociones sabiendo identificarlas y, si son demasiado intensas y nos desbordan, aprender a gestionarlas. Con “El Emocionómetro del Inspector Drilo” intentamos aportar una interesante herramienta para facilitar todo este proceso.

Susanna, has escrito más de 30 cuentos. ¿Tienes algún favorito o alguno que te parezca imprescindible?¿Por qué? ¿Alguno que cuide especialmente las emociones?

Los libros que uno escribe son un poco como los hijos… Es difícil escoger uno de ellos. Todos son especiales. Sin embargo puedo destacar  “No me invitaron al cumpleaños”, ilustrado por Adolfo Serra y publicado por Nube Ocho ediciones, un libro protagonizado precisamente por mis tres hijos y que nació a raíz de un disgusto relacionado con este tema.

Cómo nos sentimos influye en todas las facetas de nuestra vida

Por otro lado, también me gustaría destacar dos de mis últimas novedades,  “Bogo Quierelotodo” ilustrado por Sonja Wimmer y publicado nuevamente por NubeOcho Ediciones y “Dormir a la Reina Panda” ilustrado por Mariana Ruiz Johnson y publicado por Ediciones Tres Tigres Tristes. Creo que aunque no sean específicamente sobre inteligencia emocional, como sí es el caso de “El Emocionómetro del Inspector Drilo”, se podría decir que casi todos mis libros cuidan de alguna manera las emociones.

¿Crees que dedicamos el tiempo suficiente al cuidado de las emociones?

vínculo

Creo que ahora por fin estamos viviendo un cambio en ese sentido y eso se refleja también en la cada vez más grande oferta de libros y recursos que están llegando a las librerías últimamente. No solamente los padres se preocupan más por las emociones propias y de sus hijos, también en los centros educativos se está fomentando cada vez más la educación emocional a través de proyectos. Incluso en alguna comunidad autónoma he oído que se está instaurando una asignatura sobre las emociones. Pienso que aún nos queda mucho recorrido por hacer, pero que vamos por buen camino.

¿En qué crees que deberíamos basarnos los padres para elegir un cuento?

Sobre todo en la calidad. Actualmente se lleva mucho que los padres acudan a las librerías o a las bibliotecas en busca de un cuento que les ayude a tratar un tema concreto. A mí me parece que los cuentos son un recurso fabuloso para padres, para docentes y otros profesionales, pero creo que ante todo debe primar la calidad. La literatura debe entretener e interesar a los niños. Por eso independientemente del tema, es fundamental que se trate de una buena historia, que esté bien escrita e ilustrada.

¿Qué valor tiene un buen cuento para ti?

Que emocione de alguna forma, que llegue, que no deje indiferente. Eso es precisamente lo que me exijo con mis escritos. Si no me convencen, si no me parecen buenos y no me llenan, los envío directamente a la papelera.

Susanna, tú que eres madre, psicóloga y escritora de cuentos infantiles, ¿podrías recomendarnos alguna forma en especial de contar los cuentos a los niños?

Creo que debe haber mucha tranquilidad y silencio. Prepararlo todo para que se convierta en algo muy especial. Mi momento favorito es por la noche, cuando mis hijos ya están en la cama, listos para apagar la luz. Entonces leemos el cuento de antes de dormir. Tengo hijos de 9,7 y 5 años, todavía consigo que hagamos esto juntos independientemente del cuento que toque leer. La lectura compartida de un cuento crea un vínculo especial entre los padres y los hijos. Es muy recomendable practicarlo.

La emoción más intensa de la semana para Susanna es…

El entusiasmo

Muchísimas gracias Susanna por compartir con nosotros tu tiempo y tu experiencia y por poner al alcance de todos una herramienta que ayuda a desarrollar la inteligencia emocional. ¡Hasta pronto!
Puedes adquirir el emocionómetro aquí

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