Cambio de pañal…¿te adaptas o se adapta?

pañal

El cambio de pañal en un recién nacido, se realiza con relativa facilidad. Hay personas habilidosas, que son capaces de hacerlo de forma aséptica en un espacio reducido, y hay quienes, a pesar de tener a su disposición el kit básico necesario para el cambio, acaban mandando un SOS. En cualquier caso, son situaciones que se solucionan sin dificultad.

A medida que el bebé va creciendo empieza a mover más sus pies y sus manos, y comienza a girarse hacia los lados, lo cual requiere un esfuerzo extra por parte del adulto. No son extrañas ni pocas las situaciones en las que se necesita un cambio de ropa porque ha habido alguna “interferencia” no deseada.

Sin embargo, el bebé crece, ya sabe gatear, y comienza a tener capacidad para expresar abiertamente sus preferencias. Por lo que puede ocurrir que cuando toque cambiar pañal, esté entretenido jugando y no le apetezca dejar el juego por algo que no le atrae ni le parece prioritario. Es probable, que en medio del “intercambio” de opinión, su madre le coja en brazos y le tumbe para cambiarle mientras este llora y se revuelve sin entender por qué su madre no respeta su criterio y le pone en una postura que no le hace sentirse seguro y no le agrada porque lo único que ve es el techo.

«Hay que adaptarse a las preferencias del bebé para ponerle el pañal»

Este es un episodio poco agradable, tanto para la madre como para el bebé, y lo que es más importante, es un momento en que las necesidades emocionales de nuestro hijo no se cubren. Desvestir a un bebé y realizar un cambio de pañal sin su consentimiento implica el hacer uso de la fuerza para hacerlo de forma eficaz.

Siempre hay alternativas al uso de la fuerza. No es necesario empeñarse en utilizar el cambiador, con el riesgo de caídas que conlleva cuando nuestros hijo tiene buena movilidad. Así como no es obligatorio cambiar el pañal de un niño de 2 años en una postura que utilizamos con un bebé de tres meses. Nuestros hijos crecen, y debemos de ir adaptándonos a ellos.

Mientras disfrutan el cambio de pañal estando tumbados y aprovechando el momento para interactuar a través de caricias, miradas así como cantándoles y hablándoles, es una postura correcta. Sin embargo, una vez que está forma de hacerlo deja de resultar agradable, debemos buscar otras opciones de cambiar el pañal aprovechando la posición natural de nuestro hijo y acompañando con palabras para normalizar la situación. Esto puede hacerse tranquilamente mientras juega de pie, lo cual nos facilitará mucho las cosas, a la vez que sigue disfrutando del juego o la lectura de un cuento. Se pueden utilizar el mismo tipo de pañales o los evolutivos conocidos como “pañales braga”, para quienes prefieran un sistema diferente o más cómodo para esta postura.

Los padres, debemos de interrumpir lo mínimo posible la dinámica de juego y de desarrollo de nuestros hijos, pues estos aún no tienen edad de entender el cambio de pañal como una necesidad sino más bien como una decisión que toman sus padres en ese momento. El hacerlo de la forma menos invasiva posible, hará que nuestro hijo se sienta entendido y respetado con sus necesidades emocionales.

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