¿Cómo hablar de la violación?

Hoy mi hija ha escuchado en el colegio decir a una niña que a una tía suya le violaron. Aún sin entender la  magnitud de la palabra, en cuanto me ha visto me ha preguntado… Mamá, ¿qué es violar? Es una de esas preguntas que una no piensa que va a escuchar. Pero la maternidad tiene esas cosas y una madre resuelve de la forma que mejor considera…

¿Violar? Violar es utilizar la fuerza para obligar a una persona a tener relaciones sexuales. Violar es forzar, es abusar, es dañar, es herir, es… maltratar, es torturar. Violar es hacer daño en lo más profundo. Es repugnante. Perdóname que utilice esa palabra pero lo siento así. Me genera un rechazo tan grande que haya personas capaces de hacerlo…

Es un tema complicado, pero hay que hablar de la violación. No para que se entienda, pero sí para que se sepa que existe, que sucede. 1 de cada 5 niñas, sufrirá abusos en la infancia. Lo que hace que en una clase de 25, haya 5 niñas a las que les va a tocar sufrir una “mala experiencia” y vivir con ello. Fuerte ¿verdad? No te lo digo para que te asustes. Te lo digo para que sepas cómo está la situación. El porcentaje de niños se reduce a la mitad, pero tampoco se libran. Esto es de todos.

¿Cómo identificar a un violador?

No violan los feos. Ni violan los guapos. Violan las mentes enfermas. A veces disfrazadas de feos, a veces de guapos. No violan los que están serios, ni los que sonríen. Violan las mentes enfermas. A veces con semblante triste, a veces con cara alegre.

No violan los solitarios, ni los que van en grupo. Violan las mentes enfermas que a veces se esconden en grupo, y a veces caminan solas. No violan los que visten mal, ni los que visten bien. Violan las mentes enfermas. A veces se disfrazan y a veces se camuflan bien.

No violan los que disfrutan la noche, ni los que disfrutan el día. Violan las mentes enfermas, que a veces salen de día, y a veces de noche. No violan los desconocidos, ni los que ya conoces. Violan las mentes enfermas. A veces impulsivas y desconocidas, a veces pacientes y ya conocidas.

No violan los que te ven provocativa, ni los que no. Violan las mentes enfermas. No violan por el color de pelo o de ojos. Ni siquiera violan por tu forma de ser o de vestir. Violan porque son enfermos. Enfermos que dañan, que cosifican. No violan los adolescentes, ni tampoco los adultos. Violan las mentes enfermas. A veces en cuerpo de adulto, y otras en uno adolescente.

No violan los que no ligan, ni los que ligan cuando quieren. Violan los que no respetan, los que no admiten un “no” por respuesta. Violan los que entienden que la mujer es para uso y disfrute. A veces lo dicen, y a veces no. A veces lo callan, y a veces no. No viola quien te quiere y te desea. Viola quien quiere dañar y disfruta haciendo sufrir.

Hablar previene

No me apetece explicar a mi hija que hay personas que violan, que hay personas que agreden y que no respetan. No me apetece nada. Pero no hablar con ella de lo que es una violación la hace vulnerable. Y no quiero que mi hija sea vulnerable si puedo evitarlo.

Presta atención a los indicadores de riesgo y podrás prevenir. Si escuchas a tu hijo hablar degradando, si le ves pisando o cosificando… Si le observas alardeando de conquistas y consideras que no empatiza, no lo dejes pasar. Estas conductas no tienen por qué preceder a un abuso, pero tampoco lo excluyen. Ponle remedio. Tienes una conversación pendiente.

Una violación nunca tiene justificación. Contárselo no les hace vulnerables, les hace fuertes.

Nota: Si te sientes atraído por algún niño o una niña, pide ayuda profesional. Ser pedófilo no es delito, pero puede llegar a ser un problema, porque muchas de las personas que tienen este sentimiento, acaban pasando a la acción. Acaban violando. Tú puedes evitar que te pase, puedes evitar ser el malo. Pide ayuda.

 

 

 

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