Comparar

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El Ser Humano tiene la curiosa habilidad de compararse. Esto trasladado a la edad infantil, y en especial al rango de edad establecido entre los 0 y los 2 años, nos lleva a las típicas preguntas entre padres e incluso abuelos; -¿le han salido los dientes?,-¿qué edad tiene?,-¿a qué edad empezó a hablar?,-¿cuándo empezó a andar?,-¿qué tal come?,-¿qué tal duerme? ¿duerme de tirón?,…,y podríamos seguir así casi hasta escribir un libro.

La cuestión es que cada persona es única, por lo que cada una lleva su ritmo. Y además, lo sano es que sea así. No puedo concebir un mundo en el que todas las personas hablasen, anduviesen, y un largo etc, a la misma edad. Lo importante es que todos aprendemos a andar solos, a hablar, a comer con autonomía, a dormir solos y a hacerlo de tirón.

Hay personas a las que se les da mejor un aspecto que otro. Probablemente mientras unos ocupan su tiempo y pensamiento en hacer puzzles, otros ocupan sus destrezas, por ejemplo, en subir escaleras. Porque cada niño y cada niña son únicos, y así debe ser.

Por lo tanto, conviene más disfrutar de sus logros y sus progresos sabiendo que habrá cosas hacia las que tenga más facilidad que otras, tal y como nos pasa a los adultos. (Más adelante haré un post sobre este tema). Lo importante es estar a su lado para acompañarle y ofrecerle los estímulos que necesita para seguir avanzando a su ritmo y sin que nada los precipite, pues esto suele generar inseguridad en nuestros hijos, sentimiento que no queremos transmitir. Así mismo, las comparaciones tienden a crear dudas, ansiedad e incluso frustraciones en los padres que pueden trasladar a sus hijos e hijas. Centrémonos pues en disfrutar de cada avance que hacen y en motivarles para que lo sigan haciendo.

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5 comentarios

  1. Hola, yo tengo una hermana que siempre esta comparando con su hijo, que si habló antes del año, que si empezó a andar con 9meses, me tiene frita, no sé que hacer

  2. Hola Izaskun! totalmente de acuerdo contigo, cada persona es única y como se dice las comparaciones son oidosas… cuando se compara a un niño de 1 año con otro sobre si anda o no anda(por ejemplo) lo que hay debajo es el miedo a que algo no vaya bien…; Del miedo a no ser “normal” aparece la comparación.
    Si eres una persona que cree en la competición en vez de en la cooperación lo reflejarás en tu hijo o hija desde que nace comparándolo con el resto, en cambio si crees en la colaboración de la suma de personas únicas que somos no caerás en la comparación porque la verás inútil.

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