¿Cuándo vuelve mi padre?

padre ido lejos contar al niño

“Mi marido tiene un trabajo que le obliga a pasar meses fuera de casa. De novios se me hacía duro, pero ahora que soy madre, me preocupa porque no se cómo les puede afectar a mis hijos”.

Lo ideal, es que nuestros hijos puedan ver a ambos padres cada día, pues las rutinas, les proporcionan seguridad y estabilidad. Sin embargo, la vida va confrontando nuestras expectativas iniciales con la realidad, lo que implica aprender a aceptarlo y superarlo, que no deja de ser una parte importante de la inteligencia emocional.

Tener un padre que pase largos períodos fuera de casa, como puede ser el caso de un militar, o un pescador no tiene por qué llevar implícito el que nuestros hijos vayan a tener secuelas emocionales. Es cierto, que todo lo que ocurre alrededor del niño deja huella en su personalidad, que aún se está formando, y la condiciona, pero siempre hay que buscar la realidad desde la que partimos para aplicar estrategias compensatorias, que hagan que nuestros hijos no se resientan en exceso por no poder abrazar a su padre en unos meses.

Un aspecto que debemos tener en cuenta es la edad de los niños, pues el modo de explicar la situación y de tratar el tema no debe de ser el mismo si el niño tiene 9 meses o 9 años. Cada edad tiene unas necesidades diferentes y por tanto nuestra respuesta debe ser consecuente.

Es importante que el tiempo que pasen los niños con su padre, sea de calidad, que juegue con ellos y que la interacción sea alta, pues esto les hará sentirse queridos. Cuando el padre esté trabajando, es necesario mantener la presencia del padre que no esté, estableciendo una estrategia de actuación identificando y diferenciando los diferentes momentos.

Los días previos a su marcha, es recomendable que ambos padres expliquen a sus hijos, en un lenguaje adaptado, que el padre va a tener que ausentarse un tiempo, pero que aún en la distancia va a seguir pensando en ellos, porque son lo más importante.

Despedirse, puede generar sentimientos y emociones de tristeza o de pérdida que no se deben ocultar, pues de ese modo crecerán sabiendo cómo se gestionan, lo que les permitirá tener una mayor inteligencia emocional a medio y largo plazo. Verbalizar las emociones que se están sintiendo, y ayudar a nuestros hijos a ponerles palabras es algo que les quedará de forma positiva toda la vida.

Con niños de edades tempranas, se puede fijar un lugar en la casa donde se vayan apuntando los días que quedan para su vuelta. Una forma interesante de hacerlo, es plantear un dibujo que habrá que rellenar diariamente con una pegatina, de modo que el niño sepa que al finalizar el dibujo, su padre estará en casa. Otra herramienta adecuada y de ayuda, son los cuentos, ya que, al identificarse con el personaje imaginario, pueden conectar con su mundo real, entendiendo y procesando mejor la marcha y ausencia de su padre.

Mientras el padre está trabajando, y siempre que el niño quiera, conviene que haya contacto entre el padre y sus hijos, y si puede ser bidireccional mejor. Las nuevas tecnologías facilitan que puedan realizarse comunicaciones telefónicas a diario, en cuyo caso es preferible establecer un horario aproximado para que los niños puedan anticiparse y esperen la llamada con ilusión.

Es preferible pecar de llamadas de duración corta pero diarias, aunque esto es algo que debe adaptarse a la edad del niño y a sus necesidades. Si se trata de un bebé o no tiene edad para entablar una conversación telefónica, es recomendable que la llamada consista en cantarle una canción, a poder ser la misma, para que sirva de enlace a su vuelta.

Nuestros hijos, también son visuales por lo que acompañar con dibujos y fotografías que el padre envíe, es una buena idea. Puede utilizarse el método tradicional, en el que los niños pueden sentirse protagonistas de que llegue una carta a su nombre.

Tanto la madre como la familia extensa, pueden contribuir a arropar y llenar el vacío, hablando a los niños de su padre, contándoles cuentos sobre historias simbólicas y facilitando que la comunicación sea posible, bien sea a través de envío de dibujos, fotografías o vídeos. Además, la madre deberá ser un apoyo incondicional para sus hijos, y expresar su afecto sin dejar de poner los límites necesarios. En todo momento, es necesario que los niños sepan que su padre se encuentra bien para evitar temores y preocupaciones por su bienestar.

Ante la vuelta inminente, se debe anticipar a los niños la llegada de su padre, para que sean partícipes y no sea algo repentino. Se puede organizar una celebración de bienvenida familiar en la que colaboren preparando una merienda a su gusto, que facilite el reencuentro. Si se trata de un bebé, es el momento de acordarse de la canción que le ha estado cantando por teléfono estos meses para que identifique a su padre de forma positiva.

Los niños pueden necesitar su tiempo para exteriorizar sus emociones, por lo que las muestras de afecto a la vuelta no deben ser invasivas. Es preferible esperar a que sean los niños quienes se acerquen al adulto, asegurándonos así de que ha realizado de forma correcta la adaptación a la nueva situación y de que ha procesado bien los posibles sentimientos encontrados por haber sentido la falta este tiempo.

 

 

firma2

Te podría interesar.

10 comentarios

  1. Mi padre era pescador y estaba muchos días fuera de casa. Hasta 6 meses. La verdad es que me hubiese venido bien este artículo cúa do era pequeña

  2. No me lo imagino la verdad, el nuestro está acostumbrado a vernos a ambos las 24hr del día, ventajas de ser autónomos y tenerlo siempre al lado. Imagino que sobreviviría, como lo hacen tantos y tantos niños al dia, pero no estamos acostumbrados asi que si sucediera ahora, al principio sería durillo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*