Cuando la culpa me invade. ¡Yo la supero!

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Todos sabemos muy bien lo que es la culpa. Esa emoción, que no nos hace sentir bien cuando reflexionamos sobre algo, y creemos que deberíamos haber actuado de otro modo.

“No quiero ser esa madre. Hoy le he gritado a mi hijo, y lo he hecho con ganas. Y ahora no me siento bien, nada bien. Tanto que podría llorar sin parar, porque no quiero herirle. Porque me doy cuenta de que lo podía haber hecho mejor. Y esto me pasa muchos días.

 

A veces es porque le he reñido fuerte, y después me he dado cuenta de que era el agotamiento el que hablaba por mi boca, otras porque no he jugado con él tanto como hubiera querido, por no haberme dado cuenta antes de que estaba con fiebre…

 

Siempre por un motivo, siempre por algo, pero no en pocas ocasiones con culpa. Porque le quiero, porque me importa y porque quiero hacerlo bien.”

A veces sentimos la culpa por “acción”, como cuando consideramos que no hemos actuado como nos gustaría, por ejemplo dando una contestación tajante y contundente cuando no era necesario. También podemos sentirla por “omisión”, cuando nos parece que deberíamos haber hecho algo en vez de permanecer pasivas. Puede darse cuando alguien comienza a hablar de tu hijo como si no estuviera presente, y por ser respetuosa y cordial, no le das un toque de atención.

Comentarios de terceras personas cuestionando el estilo de crianza elegido, o hechos concretos relacionados con las pautas de alimentación, de sueño, o de otras cosas, pueden generar inseguridad, dudas y sentimiento de culpa por creer que no lo estamos haciendo bien.

La culpa puede darse en muchas formas y situaciones, y tendemos a no mirarla con cariño, porque ser conscientes de que había una forma mejor de resolver la situación, duele. Nuestro estado emocional, condiciona el modo en que nos relacionamos con nuestros hijos. Darnos cuenta de lo que estamos sintiendo, posibilitará una mayor regulación emocional, y por tanto, una respuesta más acertada y acorde a lo que nuestros hijos necesitan en ese momento.

Debemos entender la culpa como una ocasión de aprender, para que no nos ocurra lo mismo en situaciones similares, y como una oportunidad de reparar el daño. Ser capaces de “mirar” a la culpa de frente, nos dará la posibilidad de solucionar y de poner “tiritas” de afecto a las heridas emocionales. Cuando la sientas, no temas, no entristezcas, haz algo con ella.

   Piensa cómo la superas.

 

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13 comentarios

  1. Yo suelo sentir culpa por muchas cosas, incluso cuando no he tenido mucho que ver, sobre todo cuando se trata de mi hijo, pienso que la culpa es mía por no protegerle más. Sé que es un error, pero no puedo evitarlo.

    1. Hola Carol!!
      Es bueno que seas consciente de ello, porque eso puede marcar la diferencia entre situarte en “la culpa” y quedarte ahí, o hacer algo con ella para reparar lo sucedido o para que en otra situación similar, tu respuesta sea diferente de modo que no vuelvas a sentir culpa por lo mismo más de una vez. Un abrazo y gracias por la visita!!

  2. Ay es verdad que muchas veces sentimos esa culpa, y qué mal te hace sentir! Yo creo que lo que hay que hacer es aprender a usarla para nuestro propio bien intentando aprender de la experiencia que nos ha causado esa culpa, ya sea por acción o por omisión, pero claro, es tan difícil! Un beso guapa.

    1. Hola!!
      Las emociones que no nos hacen sentir bien, son las que más nos suele costar aprender a gestionar, pero una vez que lo hacemos, nos sentimos muchísimo mejor. Como casi todo,es cuestión de entrenar. Muchas gracias por pasarte por aquí y por aportar, un abrazo!!

  3. Hola!!!! Yo siento culpa muchas veces, no puedo dejar de pensar que tendría que haberles dicho que hicieran o no hicieran alguna cosa, o por dejarlos elegir cuando se equivocan…ser padres es tan tan difícil.
    Un besito.

    1. Sí que lo es Marigem, y se siente culpa muchas veces. Por eso es importante saber, que la culpa surge con el objetivo de mejorar las cosas. Verla de ese modo, nos hará sentir mejor, y nos dará la posibilidad de enfocarla de forma positiva. Un abrazo y gracias por tu visita!!

  4. A mi me ha pasado muy a menudo y a veces esa culpabilidad no me dejaba concentrarme´en el día, así que decidí enfocarme o ponerme en el lugar de mi hijo y la verdad es que hacerlo ayuda , hasta escribir un post de este tema en mi blog

    1. Hola Silvana!!
      Escribir puede ser una buens estrategia de descarga, que sería genial completar con algún modo de reparar lo que se ha vivido. Empatizar, como bien dices, ayuda a ponerse en el lugar de nuestro hijo y a tener una respuesta emocional más acorde con sus necesidades emocionales. Un abrazo y muchas gracias por aportar!!

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