De la pareja al trío

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¿Que si la vida te cambia cuando tienes un hijo o una hija? Pues sí, y mucho. Probablemente más de lo que podemos imaginar. Porque pasamos de ser dos personas adultas, autónomas, enamoradas y con libertad de poder realizar planes, a ser tres o incluso cuatro personas en casa en algunos casos.

Esto implica además, que esa tercera persona es un bebé del que nos han hablado que solo comen y duermen, pero no es real. Es decir; comer y dormir obviamente es algo que hacen, pero no lo único. También están despiertos… ríen, lloran, juegan, se les baña, se les pasea y sobre todo necesitan estar en brazos.

Todo esto es algo que condiciona a la pareja, en el sentido de que hay una persona que requiere atención de la buena, de calidad 24 horas al día, por lo que los planes que antes se realizaban en pareja, necesitan modificarse y reconvertirse en “aventuras de tres”. Cuanto antes se entienda esto, mejor va a enfocar la pareja su nuevo rol de padre y madre.

Cuando hay un recién nacido en casa, hay que hacer cosas que antes no se hacían y dejar de hacer otras que se hacían. Antes de ser padres, podíamos ir los dos al gimnasio al mismo tiempo, o quedar con nuestros amigos a la misma hora sin necesidad de tener en cuenta la agenda de nuestra pareja. Sin embargo, la llegada del bebé, implica que al menos uno de los dos debería estar con el niño para que el otro pueda hacer un plan no familiar, lo cual puede sonar lógico pero cuando se pone en práctica, no siempre es tan sencillo como parece.

¿Y todo esto por qué?

Porque tenemos una persona en nuestras vidas que cuando te mira, cuando te sonríe, cuando le ves dormir, cuando le coges en brazos, cuando llora… Con cada cosa que hace y que no hace, conecta con lo más profundo de tu corazón. Y lo hará para siempre. Con lo cual todos los cambios compensan y mucho.

 Esto no quiere decir que no vaya a haber dificultades, pues las hay, ya que, la pareja, a pesar de compartir su amor hacia su hijo y de querer su bienestar, no siempre ve las cosas de la misma manera. En ocasiones, uno de los dos cree que es mejor cogerle, el otro que no…uno considera que es mejor dar un paseo en la calle, el otro que es mejor quedarse en casa… Diferencias de criterio y de opinión, que pueden parecer cuestiones sin importancia pero que cuando se trata de nuestro hijo, ese bebé al que sentimos vulnerable, al que necesitamos proteger y sobre todo al que queremos dar la mejor atención posible, tenemos una visión tan clara de lo que nos gusta y lo que no, que puede convertirse en un “choque de trenes” con un pasajero muy importante en su interior. Si añadimos la merma que supone en el descanso ser padres de un recién nacido, puede tener lugar más de un malentendido en la pareja.

Es curioso que las madres, que son generalmente las que más fácil se mentalizan del cambio que va a suponer la llegada del bebé, porque llevan 40 semanas experimentando cambios antes de tener a su bebé en brazos, sean las que acuden a clases preparto para recibir nociones sobre los cuidados prenatales que requerirá el bebé. Sin embargo los padres, que también van a tener que realizar cambios en su día a día, por norma general, no suelen acudir a ningún tipo de charla orientativa sobre los cuidados de un recién nacido. Y cuando ya ha nacido, suelen surgir dudas, algunas de ellas, que podrían haberse resuelto con información prenatal.

 Se suele tender a preguntar a amistades, a la familia extensa o a pediatría confiando en que su criterio va a ser adecuado y nos va a servir. Muchas cosas de las que nos dirán serán correctas, pero otras no, por lo que hay que informarse preguntando a especialistas en diversas disciplinas, formarse, ser críticos y compartir mucho la opinión con la pareja. De este modo, ambos podrán forjarse una idea del tipo de educación que queremos dar a nuestros hijos, lo que nos facilitará mucho las cosas.

¿Cómo puedo ayudar?

Es importante tener en cuenta que el primer año de vida, aunque especialmente el primer mes, por no decir los tres primeros, la madre necesita ayuda hasta para ducharse. En el sentido de que mientras ella se ducha, si queremos educar a un bebé emocionalmente sano, alguien debe estar disponible para atender al bebé si llora. Y cuando digo ducharse, me refiero también a otro tipo de tareas en el quehacer diario. De modo que si nuestra prioridad es el bienestar emocional del bebé, lo ideal es que la madre pueda estar con él, mientras su pareja u otra persona le ayuda a con las tareas domésticas. Tener que ocuparse al mismo tiempo del bebé y de labores propias del hogar, implica exponerse a un alto grado de stress por tener que hacer dos cosas, a priori difíciles de compaginar mientras el niño es lactante. Y una madre no sólo necesita sus sentidos para poder atender a su bebé con el cuidado que merece, sino también su corazón tranquilo, feliz y receptivo.

La primera infancia, es una etapa en la que todos los esfuerzos y sacrificios merecen la pena porque son tres años irrepetibles en los que el niño necesita ser dependiente, necesita que le mimen, que le arropen, que le abracen, que le quieran y se lo demuestren, que no le dejen llorar y que le respeten para poder ser independiente y equilibrado en el futuro.

¿y qué puedo hacer yo si no tengo teta?”

En una ocasión, un padre con un bebé de tres meses me decía: “¿y qué puedo hacer yo si no tengo teta?”. Un padre puede coger al bebé, acariciarlo, cantarle, acunarle, mecerle, jugar con él, bañarle… Puede ayudar a su mujer a partir un filete sin que ella lo pida para que pueda comer porque mientras, ella está sujetando al bebé en brazos o dándole pecho. Puede abrazar a su mujer y decirle que lo está haciendo bien, le puede sonreír, mimar, cuidar y muchas cosas más. Y esto es mucho. Son detalles de cariño que facilitan los comienzos y que repercutirán de forma positiva en el bienestar emocional del bebé.

A veces, se puede tener sensación de deterioro en la pareja porque los planes que se hacen han cambiado, o porque en los inicios ambos están centrados en el bebé, en hacerlo bien. Porque se da por hecho que tu pareja se sabe cuidar sola. Y esto puede dar lugar a “descuidar” la pareja en el sentido de que se hacen otro tipo de actividades, pero se trata de una etapa larga, aunque pasajera. A pesar del reajuste que supone, las muestras de cariño deben seguir presentes porque hay que mimarse y cuidarse para cuidar bien. Ser padres es lo más bonito que hay en la vida, y se puede ser padre y marido, madre y mujer, hacerlo bien y disfrutarlo.

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11 comentarios

  1. En esta fase de pasar de dos a tres, bajo mi punto de vista, es fundamental que la pareja cuente con una base sólida. Ver a tu pareja como aliada y no como enemiga. Hablar, hablar, hablar es la clave y poner puntos de vista en común. Así lo veo yo 🙂

    1. Sí, efectivamente la comunicación entre la pareja es esencial para poder educar al bebé en la misma línea y de forma congruente.
      Es importante que ambos estén de acuerdo en cómo se deben hacer las cosas antes de llevarlas a la práctica. De ese modo, se evitarán malentendidos y el ambiente familiar tendrá un clima más armonioso, que sin duda el bebé percibirá, pues las emociones que sienten los padres, también los bebés las perciben. Unos padres tranquilos y relajados transmiten esa misma sensación a su bebé.

  2. Que bien queda escrito todas las vivencias que se pueden tener con tu pareja desde que nace el ser que mas amas en este mundo.
    Aunque a veces entre el trabajo, la casa el niño no tenemos tiempo para cuidar la pareja. Se dice que hay que tener un rato para notros, me refiero a la pareja, en mi caso sería después de acostarle al niño, lo que pasa, es que la que se duerme antes que el niño soy yo ja ja ja ja ja ja.
    Yo creo que como bien dices Izaskun los primeros tres años son los que mas demanda al niño y evidentemente la pareja se queda un poco descuidado, podemos decir que ” que somos compañeros de pisos” como hoy a la tarde me ha comentado un padre de un alumno, pero si la pareja esta consolidada todo esto se supera y se sale reforzado. un beso

    1. Hola Ainara! Es cierto que los primeros años son los más sacrificados a nivel de pareja. Pero con mucho cariño y diálogo, estas situaciones se superan y consolidan la pareja. Gracias por tu comentario, un abrazo

  3. Ufffff lo nuestro no fue un cambio, sino que la vida se nos dió la vuelta por completo, imagina lo que es estar 12 años solos y de repente todo cambia. La verdad es que las ganas que teníamos el amor que nace…todo eso hace que la situación sea más llevadera, pero es muy muy difícil.
    En cuanto al tema hombre-no teta, ainssss ya estoy un poco cansada, ni que un recien nacido o como el que dice un niño de 4 años solo necesitara un par de tetas para subsistir…a veces es que biene muy bien como excusa, creo yo.

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