El día que descubrí que eres grande…todo cambió para mí.

mama eres grande

Cuando supe que por fin te tenía conmigo, que iba a ser madre sólo pensaba: “quédate conmigo”. Yo no me voy a ir, voy a estar aquí, para ayudarte, para escucharte, para consolarte, para quererte, pero sobre todo, para lo que necesites. Así que no te vayas, aguanta conmigo.

 

Y aguantaste.

 

Cuando sentí que seguías creciendo conmigo pensé: “claro que sí mi niño, tu puedes. Puedes ahora, y podrás siempre”. Y pensé en ti en pequeño, te creí pequeño sin serlo.

 

Y entonces llegaste, me miraste y lo supe. Supe que eres grande, muy grande.

 

Grande para entenderme, grande para abrazarme, grande para llamarme cuando me necesitas. Grande para expresar lo que sientes. Tan grande como para hacerme sonreír al estar junto a ti. Grande para saber que mi sueño lleva tu nombre. Grande porque aún sin saber andar, sabes perdonar, sabes abrazar y sabes querer.

 

Grande, porque te miro jugar, y sé que eres capaz de hacer todo lo que te propongas. Tan grande, que cada vez que llego a casa, y te abrazo, sé que tengo el mundo en mis brazos. Y me siento feliz, porque mi mundo eres tú. Y eso es lo más grande que hay.

 

Así que yo no te haré pequeño. Me esconderé para que me busques, y nos reiremos juntos cuando me encuentres. Te haré cosquillas, saltaré y bailaré contigo, te haré sonreír, como tú me lo haces a mí. Te respetaré, para que sigas siendo grande. Te diré las cosas con cariño y dulzura para que sigas siendo grande. Te escucharé, te cantaré, te arroparé y te apoyaré para que sigas siendo… cada vez más grande.

 

La maternidad es muy intensa, tanto que a veces, tenemos emociones encontradas, como cuando descubrimos a nuestro hijo de dos años, haciendo un dibujo de la familia en la pared, y no tenemos claro si aplaudirle de lo bien que ha entendido y se ha situado en el núcleo familiar, o si reñirle por la decoración “innecesaria” que requerirá arreglo profesional.

Emociones encontradas, como cuando le hemos dicho que se meta en la bañera varias veces, y descubrimos que el motivo de no haberlo hecho, es que está ordenando su habitación. O como cuando decide poner la lavadora para que “no tengamos tanto trabajo”, pero ha metido la falda blanca de su hermana junto a esa camiseta roja que destiñe con sólo mirarla y ha echado jabón como para terminar las reservas del mes.

La maternidad tiene momentos en los que se siente tanto, que cuando reñimos, a veces no medimos bien la magnitud de nuestra respuesta. Tener en cuenta que no hay intencionalidad de fastidiar, ni de dañar, sino que son niños a los que hay que guiar, es una manera positiva de valorar las conductas que queremos mejorar.

No se trata de justificar, sino de entender, que en la crianza, los extremos, no siempre son la mejor forma de resolver un conflicto. Mirar el mundo emocional de nuestros hijos en un abanico de “colores”, nos permitirá entender que se puede abrazar a nuestro hijo para decirle que nos ha gustado su sorpresa de poner la lavadora, pero que otro día, nos encantará hacerlo junto a él.

Tenemos que dar valor a sus iniciativas

Nos posibilitará, decirle que estamos muy contentos de que haya ordenado la habitación, pero que en la siguiente ocasión, os pondrá aún más felices, si la deja tan bonita después de hacer lo que le hemos pedido.

Tener una visión alternativa, nos facilitará respirar para poder decir a un niño orgulloso de haber dibujado a su familia en la pared, que es tan impresionante, que le vamos a sacar una fotografía, pero que otro día, será mejor que lo haga en un papel, porque ahí no será necesario borrarlo y se podrá guardar.

Todas ellas, son formas de abordar situaciones delicadas, y reconducir sus conductas, dando valor a su iniciativa y al trasfondo de la acción sin dañar, sin utilizar gritos, ni castigos, ni miradas de “horror”. Son maneras de resolver desde el amor, la comprensión, y desde el cuidado de la autoestima y del bienestar emocional de nuestros hijos para que sigan siendo grandes y aportándonos tanto, que tengamos muy presente, que con ellos… todo merece la pena.

firma2

Te podría interesar.

10 comentarios

  1. No tengo hijos pero me a encantado tu pots,precioso de verdad y tienes mucha razón con buenas palabras seguro que que aprenden mejor que a regañadientes aunque a veces la paciencia … no tengo hijos pero si e cuidado niños y bueno e tenido de todo jajaja,Besos.

  2. Me ha hecho llorar. Las emociones a flor de piel. Es verdad que es importantísimo valorar el esfuerzo y los progresos que hacen nuestros hijos e hijas

  3. Estoy totalmente de acuerdo con la idea de “dar valor a las iniciativas” de los peques y, aunque pongan a prueba tu paciencia, no hay que reñirles de manera autoritaria, hay que guiarles desde la comprensión y el cuidado de su autoestima. Un post genial y constructivo. Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*