Que lo sepas: Tu hijo va a discutir, enséñale cómo hacerlo (11 pautas)

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Discutir y tener un conflicto es emocional por sí solo porque lleva implícito tanto “corazón” y tanto sentimiento, que es inevitable que las emociones afloren y queden en evidencia ante nuestras respuestas.

Hay una línea difusa entre lo que es correcto y lo que no lo es; entre lo que daña y lo que no. Pero es una línea tan fina y profunda a su vez, que podemos andar en ella, tropezar, bailar o incluso caer. Requiere práctica, pero de cómo nos movamos, dependerá solucionarlo con éxito o fracasar:

1/ Prevenir                                                     

Enseñar a tu hijo que en un conflicto o en una discusión, las dos partes sufren, es una de las formas en las que puede ir entendiendo el valor del diálogo como zona segura de negociación.

2/ Imitar

Un niño aprende explorando pero también reproduciendo lo que ve, por lo que, mostrarle una forma positiva de situarse ante un punto de vista diferente al propio, es un regalo que ayudará al bienestar emocional de tu hijo.

3/ Lenguaje

El lenguaje nos acompaña prácticamente desde que nacemos hasta que morimos, pero siempre es más fácil aprender formas positivas de hablar desde niño, en las que se utilice un tono y una expresión que no dañe, que intentar modificar nuestra expresión cuando somos adultos. Enseña a tu hijo a hablar sin dañar, sin culpabilizar, sin descalificar. Ayúdale a evitar frases como “tú me has hecho” o “tú has dicho” cambiándolas por “yo creo”, “me parece” o “yo me he sentido”.

4/ Empatizar

Entender el punto de vista de la otra persona, conocer lo que piensa, y saber empatizar con sus sentimientos, posibilitarán una mayor cercanía y una mayor capacidad de solucionar las dificultades de forma rápida y adecuada.

5/ Comunicación

Se puede hablar el mismo idioma y no entenderse, y hablar distinto idioma entendiéndose. Lo que importa es la intencionalidad con la que nos situemos ante el conflicto. Una persona que desea arreglar las cosas y que aprecia a quien tiene delante, pondrá de su parte para que las cosas se solucionen lo antes posible y de forma satisfactoria para ambas.

6/ Negociar

Muéstrale que muchos conflictos y discusiones se solucionan negociando, y que siempre que se haga con respeto, intercambiar puntos de vista y diferencias de opinión y criterio es positivo.

7/ Aprender a Ceder

Enséñale que no siempre se gana, y que aprender a perder, o entender que no se tenía razón, forma parte de la solución del conflicto y de las disputas. Habrá ocasiones en que ceda uno y otras en las que sea el otro quien lo haga, pero situarse ante un conflicto o riña, entendiendo que las dos partes deben estar dispuestas a ceder para llegar a “acuerdos por La Paz“acuerdos para ganar los dos“, es una forma de que entienda y aprenda, que hay ocasiones en las que hacer daño a una persona siendo irrespetuosos con el objetivo de “salirse con la suya”, no nos hará sentir mejor.

8/ Valores

Todos tenemos ética y moral, pero es importante que le traslades una buena. Una en la que no inculques el “ojo por ojo” si un niño te rompe el castillo de arena en la playa, si no una que le haga sentirse bien consigo mismo y le evite episodios de culpabilidad que le proporcionarán inseguridad y dudas.

9/ Pedir perdón

Hay personas a las que les cuesta pedir perdón, porque tienen un orgullo tan arraigado, que prefieren no hacerlo, o incluso verbalizar “lo siento” en vez de “perdón”, que parece que sienta más “cátedra”. Incluso cuando no hemos hecho algo con intencionalidad de herir, si hay alguien que sufre por una acción u omisión tuya, es conveniente excusarse con un “no pretendía herirte… me disgusta que estés así”. Dale valor al perdón, y enséñale a tu hijo a pedirlo cuando sea necesario, no obligando, si no fomentando la empatía y explicando que también hay actos y palabras que reparan tras un conflicto.

10/ Aprender a perdonar

Hay personas vengativas a las que les cuesta perdonar. De hecho, hay personas que nunca perdonan, o que “perdonan pero no olvidan”, que viene a ser prácticamente lo mismo. Es cierto que hay agresiones que no merecen perdón, y es bueno que tu hijo lo sepa, para que aprenda a poner la barrera emocional segura donde debe. Sin embargo, ante situaciones cotidianas, ser capaz de perdonar, le proporcionará calma, tranquilidad y bienestar emocional.

11/ Abrazar

El contacto físico ayuda a recuperarse, y después de un momento tensional, un buen abrazo, de los que aprietan, de los que traspasan cariño, tienen la capacidad de reparar.    

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