El secreto de los Reyes Magos

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Cuando se va acercando el día de los Reyes Magos, muchos padres tememos el momento en que se rompa la ilusión que nuestros hijos tienen ante esta fecha. Esas caras de felicidad, ese brillo en los ojos, esa alegría al ver pasar la cabalgata y oírles gritar a pleno pulmón “¡Melchor!”, “¡Gaspar!”, “¡Baltasar!” esperando que les miren y se acuerden de ellos… Ese despertar mágico del 6 de enero.

Como padres, tenemos la opción de contarles la verdad desde un principio, pero privarles de esos primeros años de emociones ante la magia de los Reyes Magos, no nos suele parecer una opción. De hecho, está tan extendido en nuestra cultura, que es algo que ni nos solemos plantear.

Sin embargo, a medida que nuestros hijos van creciendo, empezamos a ser conscientes de que en algún momento van a saber la verdad, por lo que nuestros temores empiezan a aflorar tomando precauciones como no pretender ver la cabalgata demasiado cerca, o montar un “escuadrón estratégico” para la compra y camuflaje de regalos.

Hasta los siete años, solemos estar relativamente tranquilos, pero hacia los 8 o 9 años, nuestros hijos suelen venir con la noticia buscando respuestas. Generalmente, el entorno escolar, donde conviven en los recreos niños de diferentes edades, tiende a ser un lugar en el que se comparten experiencias… y secretos. Y este es uno de los grandes.

Así que tenemos dos opciones, esperar a que llegue ese día, en el que tengan que enterarse fuera de casa que sus padres no han sido sinceros con ellos, lo que conllevará un esfuerzo para reparar la pérdida de confianza que ha podido generar los años de alimentar una ilusión que en realidad no existe. Pero también podemos elegir tomar la iniciativa, y ser nosotros mismos los que les revelemos “el secreto” haciéndoles ver que se mantiene para ilusionar a los niños más pequeños, y que ahora ellos también tienen la responsabilidad de protegerlo y el privilegio de poder participar en los preparativos anteriores al día de Reyes.

Evidentemente, en ambos casos, nuestros hijos van a dejar de sentir la ilusión que sentían hasta ese momento, o por lo menos de la misma manera, pero en el primer caso, también sentirán decepción hacia sus padres por no haber compartido con ellos algo tan importante. En el segundo de los casos en cambio, el niño podrá elaborarlo de forma más saludable porque la confianza hacia sus padres seguirá intacta.

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5 comentarios

  1. Yo no recuerdo exactamente en qué momento lo descubrí, pero tampoco recuerdo que sintiera que me habían engañado o estar decepcionada. Creo que lo acepté como quien acepta que ese dia no irá al parque: pues vale.
    No se, de todos modos aún me queda mucho para ese momento, por ahora ni sabe quienes son jaja.

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