7 Tips para que tu hijo aprenda respeto

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A todos nos pueden venir a la cabeza personas que se burlan de los demás, que creen que están a otro nivel o que les ignoran. En definitiva, gente que no respeta a los demás. Un niño que no ha aprendido a respetar, es un adulto que no respeta, por lo que es importante, entender el valor del respeto desde la infancia.

¿Qué es el respeto?

Respetar es escuchar, hablar sin imponer, entender que todo el mundo suma, aunque lo haga de forma diferente. Respetar es admitir, que nadie es perfecto, que todos nos equivocamos y que todos decimos cosas que no debiéramos cuando no gestionamos bien nuestras emociones. Respetar es pensar que no hay equipos ni colores, sino seres humanos formando un arco iris heterogéneo y diferente pero enriquecedor. Respetar es no pisar a quien ha caído, sino tenderle una mano para que se levante. Respetar es entender, que el rencor daña y que las zancadillas no son buenas. Respetar es admitir que no todos pensamos igual, y que la vida cambia, que la vida son momentos, y que no está bien juzgar, porque quien hoy se siente hundido, mañana puede levantarse, y quien hoy se siente bien, mañana puede no estarlo tanto. Respetar es entender, que la vida es cuestión de prioridades, y que no es correcto valorar las ajenas, y pretender que nadie valore las tuyas. Respetar es tolerar y vivir sin invadir, sin herir.

¿Cómo puedo enseñar a mi hijo el respeto?

1/ Respétale: Los niños tienen la capacidad de asimilar y procesar gran parte de la información del entorno, especialmente si esta proviene de sus padres. Respetarles es la mejor forma de enseñarles qué es el respeto porque les estaremos enseñando con nuestros actos, nuestros gestos y nuestras palabras cuál es el modo correcto de tratar a las personas.  

2/ Muéstrale por qué es importante: No tengas miedo de hablarles de guerras, de personas que roban o que agreden, si eso facilita que entiendan, que no es la forma correcta. No dudes en decirles, que traten como les gustaría ser tratados y en explicarles, que en esta vida, se puede elegir cómo tratar a las personas, y que ellos saben cuál es la manera adecuada porque la ven en casa cada día.

3/ No juzgues ni cuestiones:  Un niño que en casa escucha: “mira qué gordo está ese”, está recibiendo el mensaje de que estar obeso es motivo de mofa y de que etiquetar a las personas y juzgarlas por un único aspecto sin tener en cuenta a la persona en su totalidad es aceptable. Hablar de terceras personas puede ser educativo si nos limitamos a críticas constructivas.  Es conveniente que entiendan que alrededor de cada acto y de cada decisión, siempre hay unas circunstancias que cada persona sabrá cuáles son las suyas, y que no nos corresponde a nosotros valorarlas.

4/ Respeta: Un niño que está en la playa, y que corre al lado de su padre a decirle que una niña le ha roto su castillo, y éste le contesta: “rómpele él suyo”, le está enseñando, que todo vale menos el diálogo y que está permitido “pisar al vecino” si él lo ha hecho primero. Enséñales que no siempre serán respetados, pero que su integridad moral y su ética, están por encima de todo eso, y que hay alternativas que permiten gestionar las emociones y usar la palabra para abordar esas situaciones, pero que también hay ocasiones en las que es preferible distanciarse con educación si nos encontramos con personas tóxicas que no tienen intención de aportar, y que también esto, es muestra de respeto.

5/ Humildad: Transmíteles que no se puede ser el mejor en todo, porque siempre habrá alguien que te supere en algo, y que saber ganar con humildad y perder con admiración, es una garantía de respeto hacia las personas con las que nos relacionamos.

6/ Empatía: Invítales a ponerse en el lugar de la otra persona, es un ejercicio que favorecerá la habilidad emocional facilitando, que traten de forma empática y respetuosa.

7/ Enseña a valorar:  Enséñale a ver lo positivo de las personas, y a no medir su valía. Todas las personas son valiosas, aunque unas tengan más facilidad que otras para hacer amigos o una mayor destreza para hacer determinada actividad. Valorar a las personas de nuestro entorno, ayudará a que nuestros hijos utilicen un tono respetuoso con ellos.

¿Qué material puedo utilizar?

Los niños aprenden por imitación por lo que la mejor “herramienta” somos los padres, a través de nuestros actos, gestos y palabras. Sin embargo, hay material de apoyo como los dibujos explicados y orientados por los padres; las marionetas, que son especialmente eficaces en niños menores de ocho años; así como cuentos, que pueden facilitar que el niño interiorice de forma adecuada el valor del respeto.

 ¿A qué edad puedo empezar?

Ofrecer un trato respetuoso es algo que se puede empezar a hacer desde que están en el útero materno. Sin embargo, con dos años aún no son conscientes de que las normas cívicas, dicen que señalar con el dedo a alguien que les llama la atención puede no ser una forma respetuosa de actuar. Estar receptivos, nos permitirá reconducir las situaciones a medida que surjan para favorecer una enseñanza y unos valores basados en el respeto. Quien en su vida es tratado con respeto, tiene la fórmula para ser respetuoso.

Regala respeto, y sabrá respetar.

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