Entrevista a Laura Gutman: “El niño se vincula fusionalmente, no socialmente”

Laura gutman

Tener el privilegio de compartir unas palabras con Laura Gutman, escritora y directora de una Escuela de Formación Profesional con base en la Ciudad de Buenos Aires, es un honor. Sus palabras, no dejan indiferentes.

Hola Laura  , cuéntanos algo de ti

Soy argentina, vivo en Buenos Aires y tengo 57 años.

¿Qué nos puede aportar tu libro “La biografía humana“?

Ese libro describe un sistema que he ido inventando y mejorando a lo largo de los años, que lo he llamado “biografía humana”. El propósito es ofrecer un recurso eficaz para que los individuos podamos observar nuestra propia realidad, sobre todo la infancia real que hemos vivido, hasta comprendernos sin prejuicios ni opiniones. Y luego tomar decisiones conscientes, las que sean, respecto a nosotros mismos y a los demás. El principal problema es que no hemos sido amados como hubiéramos necesitado cuando fuimos niños, y hoy no estamos dispuestos a amar, porque estamos fijados en nuestras necesidades no satisfechas en el pasado.

Por tanto, nuestra historia emocional pasada, la vivida en la infancia, ¿condiciona el modo en que nos situamos en la maternidad?

Si derramamos unas gotas de tinta china en un vaso de agua cristalina, sabemos que la totalidad del agua se va a teñir. La vida es igual. Todos los acontecimientos de nuestra vida están relacionados entre sí. Y muy especialmente las experiencias infantiles, que obligatoriamente han dejado huellas imborrables en nuestro ser interior. Quiero decirte algo más: Nadie “se sitúa” en la maternidad. El hecho de tener niños y criarlos, lo asumimos con la misma ceguera o la misma conciencia que en las demás áreas de nuestra vida. Por eso, las decisiones de búsqueda interior son globales. No funcionan para un ámbito determinado.

¿Por qué es importante dar una respuesta adecuada a las demandas emocionales de nuestros hijos en la primera infancia?

Esa es una pretensión que no podemos abordar si primero no encaramos con honestidad y mirada ampliada, nuestra propia realidad emocional. Nadie puede dar lo que no tiene. Mucho menos lo que no comprende de sí mismo.

Entonces, sería recomendable hacer un trabajo personal previo, una biografía humana, desde nuestra propia infancia, ¿verdad?

¡Por supuesto! Sino…seguimos hablando desde prejuicios discutibles. Si no comprendemos por qué sentimos lo que sentimos…¿qué interés pueden tener nuestras opiniones?

¿Qué consejo les darías a aquellas personas que piensan que cubrir las necesidades asistenciales de los bebés es suficiente para su correcto desarrollo?

Yo no doy consejos. Nunca. Sólo invito a que revisemos nuestra propia realidad emocional hasta comprendernos. Llorar la violencia, el desamparo, la soledad, las exigencias desmedidas o la distancia afectiva, hasta conocer minuciosamente qué mecanismos tuvimos que desarrollar para nuestra supervivencia. Luego será posible comprender las opiniones que desplegamos y la enorme ignorancia que compartimos casi todos los adultos sobre los niños, tanto como respecto al niño que nosotros hemos sido.

¿Nos puedes explicar en que consiste el “maternaje”?

Sería maravilloso no tener nada que explicar. El “maternaje”, es decir, la función de cuidar y proteger a las criaturas, es un instinto presente en todas las hembras de todas las especies de mamíferos, cuando en buenas condiciones nos encontramos con la criatura recién nacida. Lo único que tendríamos que cuestionarnos, es qué nos ha sucedido para que hayamos tenido la necesidad de tapar una habilidad innata en la especie humana.

Totalmente de acuerdo, Laura. ¿Cómo afectan las vivencias emocionales de los padres a los hijos?

Creo que hay un error. No tiene sentido hablar de “padres”. Solo tiene sentido hablar de la “madre”. Es decir, de quien está en fusión emocional con el niño. El niño se vincula fusionalmente, no socialmente. Por lo tanto, sus vivencias internas están milimétricamente conectadas con la madre o con la persona maternante.

¿Crees que nos estamos olvidando de enseñar a nuestros hijos sus virtudes?

Las virtudes no se enseñan. Se las observa o a lo sumo se las admira. Las virtudes pertenecen a cada ser humano y cuando somos niños, se expresan con naturalidad. No hay nada que enseñar a los niños. Los niños llegaron a nuestra vida para ser amados. Eso es todo. Amemos a los niños. ¿No podemos? ¿No sabemos cómo hacerlo? Muy bien, entonces averigüemos qué nos ha sucedido cuando nosotros mismos fuimos niños para no poder amarlos con total disponibilidad y altruismo.

¿Se pueden reparar las heridas emocionales sufridas en la infancia?

El pasado, pasó. Lo que sí podemos hacer es comprender lo que nos pasó, para observar con ojos bien abiertos nuestro presente y para accionar día a día con mayor conciencia. Si permanecemos en la ceguera, generaremos escenarios automáticos que nos salvan del sufrimiento personal, manteniéndonos ocupados en nuestro propio confort; en lugar de estar disponibles para apoyar, acompañar, comprender y amar al prójimo.

¿Tienes prevista alguna conferencia en España?

Por ahora, no.

Esperemos verte pronto por aquí. Muchísimas gracias por tu tiempo, por tu sinceridad y por tus palabras. Un abrazo y hasta la próxima.

Hasta pronto.

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11 comentarios

  1. Muy interesante aunque cuestionó lo de hablar solo de madre. El vínculo con la madre es innegable cuando son bebés pero la figura del padre juega también un gran papel y de hecho establecer un buen vínculo será imprescindible para ese adecuado desarrollo emocional del que habla.

  2. que interesante es esta mujer! ya he oído hablar de ella en otra ocasión y la verdad que más leo más me gusta! Voy a regalarle su libro a mi madre, que seguro que le vendrá muy bien y luego también lo leeré yo!!!
    Gracias por la entrevista!!! Muy buen trabajo!

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