Entrevista a Verónica Pérez: “es muy importante que sintonicemos con el malestar de los niños y no tanto con su respuesta”

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He tenido la ocasión de entrevistar a Verónica Pérez, Diplomada en Trabajo Social, Especialista en Mediación Familiar, Técnico Superior en Integración Social, y autora de la exitosa colección CUENTOSPARAHAIZEA, referencia en el acogimiento familiar, una realidad que, aunque la podemos encontrar comúnmente en el parque o en la escuela, muchos de nosotros desconocemos.

 Hola Verónica, cuéntanos algo de ti.
Hola Izaskun, soy Verónica Pérez, tengo 35 años. Nací en Pamplona aunque vivo en San Sebastián desde hace 25 años. Como has mencionado mis estudios los he orientado hacia la rama de lo social, algo que siempre tuve claro y he tenido suerte de poder llevarlo a cabo.
Desde hace 11 años trabajo en el sistema de protección a la infancia. Soy madre de dos niñas, una de ellas de acogida, y de un niño. También formo parte, junto a mi familia, del programa de “Familias Izeba”, apoyando a una adolescente.
¿Cómo surgió la idea de hacer “Cuentos para Haizea”?
La idea de crear “Cuentos para Haizea” nació de la necesidad de poder abordar de una manera natural la historia de Haizea, que con tres años pasó a formar parte de mi familia. He utilizado y utilizo en el trabajo y en mi casa los cuentos con finalidades diferentes, bien para divertirnos, para aprender, soñar, conocer, sentir y en muchas ocasiones para hablar de cosas a veces difíciles…. Además, muchos niños y niñas se pueden ver reflejados en los cuentos, cuando van al cole por primera vez, cuando aprenden a usar el orinal, cuando sus papas se separan o cuando alguno fallece… no encontré ninguno en los que mis hijas, de acogida y biológica, se vieran reflejadas en su nueva situación. Una situación que ellas vivían de manera natural pero que, sin embargo, no todo el mundo conocía o entendía. Y por eso me puse en marcha…!!! Comencé a crear cuentos que pudieran explicar a mis niñas y al resto de niñas y niños, acogidos o no, las particularidades, procesos, sentimientos… de esta aventura.
¿Qué pueden aportar los “Cuentos para Haizea” a la biblioteca familiar?
La colección “Cuentos para Haizea” muestra una realidad que existe y es responsabilidad de todos adecuarnos a las nuevas situaciones de cada uno de nuestros niños y niñas, haciendo de esta manera un mundo más respetuoso, comprometido y donde predomine, sin duda, la aceptación a la diversidad. En este sentido, el acogimiento familiar o la adopción, son una realidad cada vez más extendida. Y en el caso del acogimiento familiar no abunda precisamente, el material. Compartir nuestra historia con otras familias de acogida, profesionales que intervienen con ellos, con la sociedad en general… favorece el acercamiento, su integración y sobre todo la comprensión de sus necesidades EMOCIONALES. Generando respuestas y experiencias reparadoras, en vez de rechazo e incomprensión.
Falta mucho camino por hacer, pero es necesario que las bibliotecas familiares, escolares y municipales se llenen de libros, cuentos, materiales que transmitan estas historias que son una excelente oportunidad de educar desde la diversidad.
Algo que no puede faltar para ayudar a reparar el daño emocional en un niño.
Sensibilidad, disponibilidad e incondicionalidad. Los padres o tutores deben tener la capacidad de escuchar, interpretar y atender lo que sus hijos demandan o necesitan. Sus demandas van a llegar de muy diversas maneras, a veces con la palabra, otras con la negación, con lloros, enfados, mutismos, casquetas… saber reconocer la necesidad, deseo que hay detrás de las acciones de nuestros hijos, hará que nos acerquemos o nos distanciemos más de ellos, por eso es muy importante que sintonicemos con su malestar y no tanto con su respuesta, su conducta. La presencia también será un componente importante, ya que, cualquier niño o niña necesita sentir que estamos ahí para modularles o protegerles. También será clave reajustar las expectativas de los padres o tutores en cuanto a lo que quieren que sus hijos consigan, mostrando siempre su apoyo incondicional.
Una pauta para las madres y padres que quieran educar a sus hijos con inteligencia emocional.
Enseñar a sus hijos e hijas a identificar y regular sus emociones. Las emociones van a estar presente durante sus vidas y el poder validar la emoción que sienten sus hijos, siendo modelos para ellos o bien dotándoles de estrategias que les ayuden a regular sus emociones, siempre que éstas puedan hacerles daño a ellos mismos o a otros, va a contribuir a mejorar su capacidad de empatía, de relacionarse socialmente, y por tanto, a sentirse bien y ser felices.
Saber escuchar y ser pacientes con nuestra exigencia serían dos aspectos que me gustaría destacar. Nuestro día a día nos invita justo a lo contrario, no tenemos tiempo para nada. Si somos capaces de invertir tiempo en nuestros hijos, disfrutando con ellos, enseñándoles a tener en cuenta sus emociones y las de los demás, aprovechando los conflictos que se nos presentan cada día, conseguiremos que nuestro cuidado se convierta en la base de su inteligencia emocional futura.
¿Cómo se puede acompañar a un niño cuando sufre?
Escuchándole, reconociéndole su dolor, sufrimiento y queriéndole .Acompañándole en el proceso, mostrándonos cercanos, cariñosos y siendo muy muy pacientes.
Respetar sus tiempos, ponerle palabras a lo que está sintiendo que le ayude a entender lo que le está pasando, superando su sufrimiento y saliendo reforzado con mayor capacidad para superar nuevos retos (resiliencia).
¿Qué les dirías a aquellos que creen que se le da demasiada importancia a las emociones?
Que si queremos entender nuestras conductas y las de nuestros niños y niñas, es necesario revisar que hay detrás de las mismas. Para ello, conocernos a nosotros mismos, nuestra historia de vida… será fundamental para poder entender nuestras respuestas y las de los demás.
Por suerte, todos los avances que se están dando en la neurociencia, nos están ayudando a resolver muchas cuestiones en este sentido. Comprender como funciona nuestro cerebro, nos ha permitido entender y reforzar aún más la importancia de las emociones.
Aprender a comprender nuestras emociones y saber gestionarlas para sacarles el mejor partido posible, nos ayudará a mejorar nuestras relaciones y a enseñar/aprender con nuestros niños y niñas (que serán el futuro de nuestra sociedad) desde el buen trato.
Por último, una emoción que no debemos olvidar enseñar a nuestros hijos.
El Amor.

Muchísimas gracias Verónica por haberme concedido la entrevista, por tu iniciativa y por la gran ayuda que supone. Un abrazo y hasta la próxima.

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