¿Un examen con buena nota = un premio? El regalo perfecto

Mamá, ¿por qué a algunos niños sus padres les dan un premio por sacar buenas notas en el colegio?

 

Cariño, déjame abrazarte. Déjame entender tus dudas y dame un minuto para admirarte. Admirar tu madurez, tu inteligencia y la forma que tienes de interpretar la vida y desenvolverte en ella.

 

Verás… la respuesta parece sencilla pero sólo para quien está dispuesto a escucharla. ¿Tú quieres oírla de verdad?

 

¡Claro Mamá!

 

Mira, todos los padres buscan lo mejor para sus hijos. Todos ellos, intentan dar a sus hijos lo mejor y aún así, cada familia  educa, enseña y quiere de forma diferente. Algunas familias favorecen el resultado y entienden que una buena nota merece una recompensa, un premio. ¿Conoces alguna?

 

Sí Mamá, en mi clase hay bastantes.

 

Estas familias pueden empezar comprando unas pegatinas ante el primer notable con toda su buena intención. Pueden seguir comprando un cuento ante el segundo notable con la misma buena intención y seguir regalando unos cromos ante el tercero.

 

Pero a medida que avanza la vida escolar, los exámenes son más potentes. Con más contenido y mayor responsabilidad, por lo que quien se llena de buena intención y premia a sus hijos y lo sigue haciendo…, posiblemente acabe regalando un móvil o una tele al finalizar primaria, una moto al terminar la ESO y quizás su primer coche al acabar Bachiller.

 

Y puede estar bien, no te digo que no. Cada familia decide en qué se gasta su dinero y cómo lo administra. Pero no está bien para ti.

 

Entiendo que ahora mismo te quedes con tu notable y sin “tus” cromos y que quizás te duela…, pero la vida no es sólo cuestión de metas y de resultados. La vida también es cuestión de caminos, de elecciones, de decisiones.

 

Yo quiero enseñarte bien. Quiero que crezcas disfrutando del camino, viendo su luz y su color. No quiero que corras buscando llegar al final y te pierdas el durante. Quiero que aprendas a esforzarte y poder valorar tu esfuerzo. Quiero que conozcas la satisfacción personal como recompensa a tu trabajo, porque sé que eso te hará feliz.

 

No quiero que te canses y tires la “toalla” porque tú única motivación es algo material que no te interesa. No quiero “llenarte” por fuera, si no por dentro.

 

Quiero recibirte con una sonrisa y con un abrazo y que ese sea un regalo para ti. Quiero que aprendas el valor de lo humano, de lo cercano, de lo necesario. Quiero darte herramientas que te permitan entender que el día de mañana no tendrás un jefe que te haga un regalo por hacer bien tu trabajo y aún así ser feliz disfrutando del placer de haber hecho bien las cosas y de saber que tus logros son tuyos.

 

Yo te regalo valores cada día. Cada día “riego” un poco, justo donde necesitas.

 

¿Cómo que riegas Mamá?

 

Sí cariño, a las plantas se les riega con agua para crecer y con abono para nutrir. Y a los niños se les da cariño, compresión, tiempo, sonrisas, normas y límites. Pero también se les da algo que nutre mucho más y es aceptación, afán de superación, capacidad de sufrimiento, de sobreponerse, de quererse, de levantarse siempre, de esforzarse, de hacer equipo…, de valorar lo importante.

 

¿Y eso qué tiene que ver con los regalos?

 

Todo cariño. Todo. Se puede demostrar amor con un regalo, claro que sí. Pero los regalos que nutren no necesitan un por qué. Yo prefiero un detalle puntual y no necesario porque “sí” -porque te quiero, porque pienso en ti, porque lo vales, porque me sale del corazón…- que un regalo con condiciones. ¿Lo entiendes?

 

Creo que sí…

 

Mira, en cada examen, miraré tu esfuerzo, tus ganas de aprender, de entender, de superarte. Sin presión. Te dejaré decidir. Te acompañaré en tus ilusiones y en tus desilusiones. Estaré contigo. Te guiaré en lo que necesites.

 

Cariño, no hay mayor regalo que ese, créeme. No hay regalo material que pueda darte todo eso. El resto de cosas… irán llegando. Todo a su tiempo. No tengas prisa. No se trata de quien llega primero, sino de cómo se llega. ¿Lo has entendido ahora?

 

Sí Mamá, gracias.

 

Gracias a ti por ser tan grande cariño.

 

¿Es positivo premiar las buenas notas?

Los niños perciben todo, se comparan, hablan, observan, analizan, valoran… y sacan conclusiones. Se dan cuenta de lo que sucede en su casa y en su entorno. Y si tienen dudas, es sano y positivo que las pregunten. Si tu hijo es de los que se plantea las cosas y las cuestiona, enhorabuena porque tiene criterio propio.

Podrá ser más o menos acertado, pero lo tiene, y eso te da la oportunidad de hablar, de debatir, de intercambiar opiniones… y de explicarle que el hábito como premiar una buena nota con algo material, hace la norma y que la norma hace la obligación. No entres en ese “círculo rojo”.

Es importante, porque si consigue el objetivo, cada vez serán necesarios regalos mayores. Pero si no lo consigue su frustración será doble. Doble por no aprobar el examen y también por no conseguir “su” premio. Y entonces,…¿qué tendrás que hacer para “motivar más”? ¿acaso un premio mayor porque lo que le ibas a comprar no era… suficiente para estudiar?

Los niños pueden entender que el lema “una buena nota = un regalo” no es positivo para su bienestar emocional y para su desarrollo personal. Lo que realmente necesitan es saber que el esfuerzo, se premia con la satisfacción personal, que cuando sean adultos, cada vez que hagan algo bien, no habrá nadie para premiar. Necesitan interiorizar que su “obligación” y responsabilidad es hacer las cosas bien, independientemente de si después hay un premio. Eso le permitirá ser feliz con lo que hace, no buscando el logro material que puede conseguir.

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