Fuensanta Cerezo:”El acoso escolar no es un juego ni es cosa de niños”

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Os presento a Fuensanta Cerezo, referente nacional en la investigación contra el acoso escolar, sus palabras está llenas de indicadores esenciales para padres y docentes.

Hola Fuensanta, cuéntanos algo de ti

Soy profesora Titular de Psicología de la Educación de la Universidad de Murcia y actualmente el Investigador Principal del grupo de investigación EIPSED-E042-01(Equipo de Investigación en Psicología de la Educación). Imparto docencia en los títulos de grado de Psicología y en Criminología y en el Máster en Psicología de la UMU y otras universidades.

Mis investigaciones están en la línea de: la violencia escolar; la adolescencia y sus problemas y en la formación del profesorado, cuyos resultados se recogen en numerosas publicaciones de carácter científico y divulgativo

Colaboro con el Instituto de Servicios Sociales de la Región de Murcia para la elaboración de protocolos de evaluación de niños maltratados, y otras asociaciones relacionadas con la infancia y el bullying.

Actualmente estamos trabajando en un programa telemático para la mejora de la convivencia a través del desarrollo de la inteligencia emocional en estudiantes de educación primaria y secundaria y en la evaluación del bullying en contextos universitarios.

Qué interesante Fuensanta. ¿A qué edad suele empezar el acoso escolar?

Para hablar de “acoso” es necesario un nivel de desarrollo cognitivo que permita tener conciencia de la situación y de sus consecuencias, por tanto no antes de los 6-7 años.

¿Qué puede aportar el libro “La violencia en las aulas: análisis y propuestas de intervención” a las situaciones de acoso escolar que se viven cada día en los centros educativos?

Este libro vino a poner un grano de arena en el conocimiento del este problema relacional y plantear estrategias de prevención e intervención no solo para el profesorado, sino también para las familias.

¿Qué aspectos crees que como padres, debemos cuidar para ayudar a reducir las situaciones de acoso escolar?

Ante todo, recomendaría ser conscientes de que se trata de un problema de relaciones interpersonales, así pues, cuando nos plateamos cómo ayudar a nuestros hijos ante los problemas de relación con sus compañeros, podemos estar atentos a:

– Proponer espacios y lugares para el intercambio y el juego con otros compañeros y amigos.

– Estar atentos a con quién le gusta estar, salir, jugar, etc.

– Especialmente procurar que tenga sus propios amigos y amigas.

– Cuando lo veamos triste y sin amigos podemos sospechar que hay algún problema.

– Mostrar tolerancia cero con la violencia, también en casa.

– Favorecer una perspectiva integradora en cuanto a las minorías que puedan coincidir en el centro escolar o en el barrio.

– Colaborar con el centro en aquellas actividades encaminadas al intercambio cultural y la integración.

 

¿Cuál es la línea divisoria entre un “malentendido” entre niños y el acoso escolar?

Un hecho puntual de violencia no debe ser entendido como maltrato, hablamos de acoso escolar o bullying cuando las situaciones violentas se producen sin provocación anterior, se mantienen en el tiempo y la víctima no encuentra cómo defenderse. Se trata de un exponente del abuso de poder por parte del acosador.

 ¿Qué crees que debe cambiar para reducir y eliminar el acoso escolar?

El primer paso será concienciar del daño causado, no se trata de un juego, ni es “cosa de niños”, alguien lo está pasando muy mal y otros están reafirmando conductas antisociales, por tanto, es preciso que quede claro que se trata de maltrato y no de juego, paralelamente, debemos trabajar el desarrollo de la empatía. Si somos capaces de ponernos en lugar del otro, seguramente entenderemos el sufrimiento que puede provocar el maltrato.

Fuensanta, ¿podrías hacer una recomendación a los padres que detectan que uno de sus hijos es agresor, agredido o espectador?

En primer lugar estar atento a las “señales” que pueden facilitar saber cómo se encuentra nuestro hijo o hija. Hay algunas pistas para detectar si tu hijo o hija está sufriendo bullying o ciberbullying como son:

  • Comentan que se meten con ellos reiteradamente.
  • Sufren intimidación.
  • Material maltratado.
  • Muestras evidentes de lesiones físicas: cuerpo y ropa.
  • Pérdida de interés por ir al colegio o instituto.
  • Aislamiento, no comparten experiencias escolares ni sociales.
  • No llevan compañeros de clase o amigos a casa.
  • Apenas si tienen un “buen amigo/a”.
  • No son invitados a fiestas ni tampoco las organizan porque piensan que nadie iría.
  • Estrategias de evitación al colegio como dolor de cabeza, mareos…
  • Sufren pesadillas.
  • Pierden el interés por las tareas académicas.
  • Se encuentran infelices, tristes, deprimidos…

En cuanto a los agresores:

  • Agrede, intimida, etc., también a los hermanos pequeños.
  • Llora y/o se enfada mucho casi por nada.
  • Desgana por ir al colegio.
  • Habla de peleas en las es el/la agresor/a.
  • Insulta y amenaza con frecuencia.
  • Muestra un comportamiento desafiante y agresivo también con adultos.
  • Muy irascible e incontrolado.
  • No tolera que le lleven la contraria y no “salirse con la suya”.
  • Abandono de objetivos académicos.
  • Forma parte de grupos de iguales que favorecen la violencia y otras conductas disociales como hacer novillos, coquetear con drogas “legales” como el tabaco y el alcohol así como con pastillas, etc.

Podemos ayudar desde la familia si los padres estamos atentos a las siguientes estrategias:

  • Importancia de la imitación, ya que, el 70% de los aprendizajes en la edad infantil son por imitación).
  • Necesidad de acuerdo entre padre-madre y profesorado.
  • Valorar lo positivo del hijo o la hija.
  • Ayudar en el control del comportamiento.
  • Valorar el esfuerzo por encima de los resultados, es preferible un refuerzo positivo frente al castigo.

Y especialmente, llevar cuidado con las contradicciones, ya que, no ayudamos cuando lo que dice uno de los padres es “olvidado” por el otro.

¿Cómo afecta el acoso escolar al bienestar emocional de quien lo sufre?

Afortunadamente, no todos los que han sufrido acoso lo padecen en la misma medida, encontramos escolares que son capaces de desarrollar estrategias de afrontamiento desde los primeros síntomas, éstos consiguen salir airosos del trance. Mientras que otros, en torno al 30%, sufren verdadera indefensión y la situación se les vuelve insostenible. En estos casos, se desarrollan síntomas depresivos, de evitación, y otros problemas somáticos, como dolores de cabeza, insomnio, etc.. en cualquier caso, se hace necesaria la intervención profesional.

¿Crees que los alumnos que agreden, son conscientes del daño que hacen?

Puede que no del todo, es decir, hay conciencia de daño, pero no de su alcance, por lo que es necesario trabajar con ellos estos aspectos.

¿Hay alguna forma de ayudar a que las relaciones de grupo sean más sanas?

Un primer paso es “conocer al otro”, es la única forma de respetar y valorar como quisiera que lo hicieran contigo.

Muchísimas gracias Fuensanta, por dedicar tu tiempo y tu labor, a ayudar a tantos niños que lo están necesitando, y por compartir con nosotros estrategias de detección que nos posibiliten una detección temprana ante un posible caso de acoso escolar. Un abrazo y hasta la próxima.
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7 comentarios

  1. Hoa Izaskun, como siempre esperando a tus entrevistas semanales. Me ha gustado porque una experta en el acoso nos dice en que hay que fijarse para detectar.

    1. Hola Carol!!
      Totalmente de acuerdo. Fuensanta da indicadores claros que se agradecen porque es un tema que aunque nos gustaría que no existiese, está a la orden del día. Ojalá se erradique pronto. Gracias por tu comentario, un abrazo!!

  2. Me ha encantado la entrevista, tiene toda la razón. Es un problema tan complejo que hay que tener en cuenta todas las partes: acosador y acosado. El trabajo de prevención debe empezar en casa y continuar en la escuela. Un abrazo.

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