Mi hija se pone chula y no obedece

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“Necesito ayuda. Mi hija… se me pone chula y ya no sé qué hacer. He probado de todo y el nivel de tensión en casa es insoportable. ¿Qué puedo hacer?”

Ver que tu hija es capaz de ponerse chula, de mantener una mirada desafiante y retadora y de comportarse de forma déspota en casa, puede llegar a ser una de esas situaciones que te “superen”. Es fácil entenderlas como un ataque directo provocando un enfado tan grande, que desde la emoción de la rabia o incluso desde la ira, la respuesta vaya en consonancia con la actitud de la niña.

Hay ocasiones en las que un tema de poca importancia sirve como catalizador de un episodio tensional. En un momento de desesperación, o de búsqueda sin éxito de una estrategia adecuada para resolver de forma positiva el desencuentro, es posible que recurras a frases como “a mí no me mires así”, “ya puedes cambiar esa cara”, “no te pongas chula” o incluso que tu propia actitud acabe siendo chulesca.

También puede ocurrir que utilices el grito,  el castigo,  las amenazas o descalificaciones como “eres una mocosa”, “no eres nadie para hablarme así”, “esta es mi casa y se hace lo que yo digo” o cualquier otra verbalizaciones de la que luego puedes arrepentirte.

¿Por qué se pone chula una niña?

Una niña que expresa sus emociones retando a su madre, a su padre o incluso a un profesor, es una niña que se siente herida. Puedes penalizar la actitud de tu hija generando situaciones delicadas y desagradables para la convivencia familiar, o entender que es una niña que está expresando sus emociones de una forma poco adecuada.

A veces nos preocupamos más por una niña que exterioriza sus emociones de forma impulsiva que por una niña contenida en su expresión emocional. Es algo comprensible porque en el caso de una hija que reta, la convivencia y la paz en el hogar puede verse comprometida, cosa que no ocurre con una niña emocionalmente introvertida.

En ambos casos, habría que valorar el grado de afectación, ya que, no es lo mismo una niña que de forma ocasional tiene comportamientos inadecuados a una niña que los tiene diariamente, afectando de forma seria a la convivencia familiar. Así mismo, no es lo mismo una niña que tiene un nivel adecuado de contención emocional que una niña que no reacciona ante una emoción.chula niña hacer caso obedecer

¿Cómo puedo reconducir una actitud desafiante de mi hija?

1/ Prevenir

Si sabemos que la elección de vestuario tiende a ser motivo de discordia, es más sencillo decirle que se prepare la ropa de víspera.  Si somos conscientes de que está jugando a un juego que le apasiona y que pretender que lo corte de forma instantánea puede derivar en conflicto, es preferible establecer un periodo de aviso como pueden ser cinco minutos, en los que se la da a la niña la posibilidad de cerrar de forma adecuada el juego.

2/ Ofrecerle alternativas

Darle la posibilidad de ser responsable en la elección de la actividad o las tareas, es una forma de lograr su compromiso y de que se sienta más contenta y responsable derivando en una actitud más positiva. Darle la opción de ponerse las zapatillas rojas o las verdes nos puede evitar un conflicto.

3/ Cuidar el lenguaje

No es lo mismo decir “recoge la habitación que la tienes hecha un desastre” que decir “hay que ordenar un poco la habitación para que esté más recogida”. La primera frase lleva implícita una descalificación y una imposición hacia tu hija que puede derivar en una situación que podía haberse evitado, mientras que la segunda frase no culpabiliza y no impone por lo que sería más adecuada para su bienestar emocional y para evitar situaciones violentas e innecesarias.

4/ Respirar

Respirar profundamente antes de responder ante una actitud de tu hija, te permitirá ralentizar la “acción-reacción” y buscar una respuesta que no nazca desde el impulso.

5/ Valorar

Ten en cuenta si está reproduciendo una actitud que ha visto en la calle, en los dibujos o en otro contexto o si es algo que obedece a un malestar real por su parte.

6/ Pensar

Entender que la forma en que se ha comportado tu hija no es un ataque directo hacia tu persona si no una manera de exteriorizar que se ha sentido herida, te ayudará a valorar cuál es el modo reparador de responder.

7/ Empatizar

No cuestiones directamente su forma de actuar. Céntrate en cómo se ha sentido para hacerlo. Hacerle una pregunta que no espere como por ejemplo “¿tanto te ha dolido que te diga que lleves las zapatillas a su sitio?” te permitirá averiguar qué pasa por la cabeza de tu hija y qué y cómo se está sintiendo. Es la llave para conectar de forma directa con ella y poderle ayudar. Es posible que lo que le haya molestado algo como no poder terminar un dibujo antes de guardar las zapatillas, lo que te permitirá llegar a acuerdos y solucionar la situación de manera satisfactoria para ambas hablando y decidiendo cuál puede ser buen momento para hacer las dos cosas.

8/ Actuar

Ofrécele reconducir su respuesta con frases como “vamos a hablar con respeto”, “vamos a buscar una forma más agradable de decir lo mismo”, “vamos a pensar una manera de hablar en la que solucionemos las cosas”, “vamos a intentar mirarnos desde el cariño”.

9/ Límites 

Los límites son necesarios por lo que saltarse uno para evitar un conflicto no es una idea con un resultado positivo, si no una forma de potenciar que reproduzca la conducta inadecuada cuando no esté de acuerdo con el límite que se le marca.

10/ Enséñale maneras alternativas

Si observas que no se le ocurre una forma diferente de decir lo mismo para reparar su acción, puedes ayudarle poniendo algún ejemplo. Si ha dicho “¡es que me está molestando todo el rato!”, puedes decirle: “¿qué quieres decir, que no te está dejando hacer el dibujo?”.

11/ Identificar la emoción

Ayúdale a identificar la emoción que ha sentido para que cuando la vuelva a sentir, encuentre formas alternativas de comunicación. Muéstrale con tu ejemplo que también tú la sientes y enséñale cómo haces para gestionarla bien y que no haga daño.

12/ Ignorar

Una conducta que se afronta de frente y de manera directa, en pleno enfado, es una conducta que tiende a repetirse. Un comportamiento que se reconduce sutilmente desde la emoción, o que se ignora si es algo de poca importancia y que ha hecho conscientemente para ver si hace “daño”, es un comportamiento que tiende a desecharse.

13/ Oportunidad de reparar

Si tu hija ha escupido a un espejo, espera a que esté más tranquila y dale la oportunidad de reparar. Ofrécele tu ayuda si es preciso, pero muéstrale la importancia de asumir las consecuencias de sus actos. Es una forma de que entienda la repercusión de sus acciones y de que se le quiten las ganas de volver a hacerlo. Es importante que lo hagas cuando esté tranquila para que puedas hablar desde “me gustaría que limpiásemos lo que se ha ensuciado” y no desde la imposición.

 

Si tu hija se pone chula… pregúntate por qué lo hace

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