Tu hijo te habla con el juego simbólico ¿qué te está diciendo?

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“Mi hija lleva unos días jugando a médicos con sus muñecas, tanto que es el juego estrella últimamente. ¿Está queriendo decirme algo?”.

Los niños entre los 2 y los 5 años aproximadamente, desarrollan el juego simbólico. Es una etapa en la que se une su facilidad para imaginar y sus preferencias para imitar al adulto como forma de entender los procesos naturales de aprendizaje. Es un tipo de juego en el que asimilan y proyectan sus vivencias, que tienden a hacer de forma espontánea y sin necesidad de que sea un adulto quien lo dirija. Por eso es frecuente observarles utilizando un objeto que poco tiene que ver con la función que realiza en el juego. Podemos ver a un niño utilizando una caja a modo de camilla, una botella como batidora, un trapo simulando una casa, una manta o un gorro.

Si nuestro hijo ha iniciado el juego simbólico, la recomendación es que no le interrumpamos sino que le dejemos continuar con él, ya que tiene su función en la asimilación de procesos así como en el aprendizaje que está realizando. A través de este juego, los niños expresan sus inquietudes y sus miedos, por lo que hay que prestar atención al modo en que juegan, porque nos aporta información acerca de cómo están interiorizando y elaborando los procesos diarios.

Un niño que muestre preferencias por jugar a médicos, puede estar indicándonos el modo en el que se sitúa ante “el mundo”. Conviene observar si le gusta mantener su rol de médico o paciente, o si es capaz de alternar ambas figuras, ya que los niños proyectan en el juego el modo en el que se encuentran. Lo más sano a nivel emocional, es que por elección propia, alterne ambos papeles. Sin embargo, es frecuente que pasen temporadas en uno de ellos, dependiendo de las necesidades que tengan y el modo en que interpreten sus vivencias.

En el caso de que prefiera ser quien repare el daño a sus muñecos, o incluso a otros niños, nos puede estar indicando la manera en que se siente cuidado. Para ello, podemos prestar atención a la delicadeza que utiliza en su juego. Si muestra disposición por ser el paciente, puede ser un indicador de que está necesitando solucionar o reparar algo o de que está sintiendo alguna preocupación. En estos casos, es conveniente ofrecerles la solución a través de juego.

En el momento, en que en el juego, se vayan resolviendo estas necesidades, también, se irán dando respuesta a sus inquietudes reales. Por eso, dejarle jugar a cocineros, médicos, mecánicos, …, es una buena opción porque se trata del juego simbólico, al que para crecer emocionalmente sanos, deberían de dedicar unas cuantas horas de su infancia.

Facilitarles material que les ayude a desarrollarlo, es recomendable aunque no imprescindible. Algún disfraz, o incluso unas telas que puedan servirles para construir un juego simbólico más elaborado, les servirá de puente para desempeñar el rol que necesitan. Debemos tener claro que si somos los adultos los que lo dirigimos el juego, podemos perder la esencia, por lo que si nos piden jugar con ellos, es positivo que les dediquemos tiempo, siempre y cuando, dejemos que sean ellos los que guíen el juego simbólico.

Nuestras respuesta y soluciones deben ser nutrientes y adecuadas. Así por ejemplo, un niño que juega a “mamás y papás”, desempeñando el rol de madre, y en el cuidado del bebé utiliza gritos o formas bruscas, nos está diciendo que es la forma en la que se siente tratado, por lo que nos ayudará a resituarnos en el camino correcto, modificando actitudes diarias y reparando a través del juego, siendo modelos del modo en que se debe de tratar a un bebé.

Para ello, no es conveniente situarse desde “no le estás tratando bien al bebé” o “le tienes que hacer con más suavidad” sino desde “¿me dejas probar a hacerle más suave? Creo que le gustará y estará más contento”. En los casos en los que tenga interés por desempeñar el rol de bebé, es recomendable que el cuidador ponga una dosis extra de afecto en el trato que se le da, ya que con toda probabilidad, nos estará demandando cariño.

La etapa en la que desarrollan el juego simbólico, nos aporta numerosos indicadores de cómo están nuestros hijos, por lo que es necesario que estemos receptivos, y que si vemos pasar por la sala a nuestro hijo de 5 años con un chupete en la boca que no usa, regulemos el impulso de decirle “quítate el chupete”, ya que quizás nos está diciendo algo, y lo sustituyamos por “¿qué estás, jugando a bebés?. De ese modo, le estaremos señalando, que el uso del chupete, está limitado al juego.

Hay que tener presente que el mundo real y el imaginario están estrechamente ligados a estas edades, y que un cambio en uno de ellos afecta directamente al otro. En muchas ocasiones, a través del juego, podemos conseguir de forma sencilla lo que tanto esfuerzo nos estaba costando lograr desde el plano real, es una oportunidad para saber cómo se siente sin necesidad de que nos lo diga con palabras.

 

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18 comentarios

  1. Que interesante lo que cuentas,mi hija cuenta muchas cosas mediante el juego simbolico,lo ha pasado muy mal este año al empezar la escuela y juega mucho con sus muñecos a que es la escuela y ella la profesora,así a veces le pregunto cosas y ella me cuenta; el otro día pego a uno de los muñecos y le pregunte si había visto eso,me dijo que hay un niño que pega,le pregunte si a ella y me dijo que no,me he quedado un poco inquieta con eso,seguire observando…
    El juego simbolico es una parte grande de su juego,gracias por explicarnos mas cosas en esta entrada.
    Besos

    1. Hola Sonia!!
      Efectivamente, a través del juego simbólico, podemos obtener información importante, que nos permita resolver mejor las inquietudes de nuestros hijos.

      Gracias por el apunte de incluir el centro escolar, ya que, es parte de sus vidas y un lugar al que físicamente no podemos acceder, por lo que observar y reconducir el juego simbólico así como utilizar lo que vemos para hablar con ellos, puede ser de gran ayuda. Un abrazo y gracias por aportar!!

  2. Hola!!!!!
    Mis hijos han sido de jugar muchísimo, su preferido eran las tiendas, hacían una tienda en cualquier sitio, en casa con un tocador que tenía, en la playa montaban heladerías con helados que hacían con arena, en la finca con agua y limón hacían puestos de limonada…y lo raro es que yo no los llevaba demasiado de tiendas, siempre fui de otro tipo de actividades.
    Al empezar al cole jugaban al cole con muñecos, y a veces me pedían que fuese la profe y me hacían cantar,jeje.
    Me ha enca tado el post, es muy interesante.
    Un besito.

    1. Hola Marigem!!
      Muchísimas gracias por compartir tu experiencia, ya que tal y como transmites, darles la opción de que jueguen y acompañarles, es una de las cosas necesarias para que un niño crezca y se desarrolle emocionalmente sano. Un abrazo!!

  3. que post genial Izaskun!! me he sentido super identificada… la piccola juega mucho a ser la mama que pone a dormir a sus pequeños, pero utiliza muchisimos gritos y el shhhh, a dormir!! y lo dice chillando! Me extraña que lo haya cogido de mi ya que todas las noche la llevo a su habitación, leemos uno o dos cuentos y al final se duerme en mis brazos, como mucho le puedo decir en voz baja “amore, cierras los ojitos e intentas dormir?” Así que me da que pensar, que ese modo de hacer lo ha cogido de la guardería…. puede ser???
    Y lo del chupete igual…ha llevado or unos días el chupete de su muñeca metido en la boca, y no acaba de entender porque le había dado por ahí si nunca lo había querido cuando era bebé…
    Gracias por el post!Como siempre de gran ayuda!!!

    1. Hola Ainara!!
      A edades tempranas, tienden mucho a imitar en el juego, por lo que si no es algo que ve en casa, en algún otro lugar lo ha vivido, bien sea en el colegio, en una escena que ha visto en los dibujos o en el parque. Puedes preguntarle, porque probablemente te lo diga.

      La escena del chupete, probablemente se deba a que está jugando a ser bebé. Es importante darse cuenta de ello y diferenciar lo que es el juego de una conducta regresiva. Un abrazo y gracias por pasarte por aquí!!

  4. Me ha encantado el artículo, muy revelador. Mi hija juega muchísimo a ser la profesora de la guarde o a cocinar. Es cierto que parece que proyecta sus vivencias. En relación a lo comentado del chupete, no sabría distinguir si estoy ante una conducta regresiva. Muchas gracias por el blog

    1. Hola Carmen!!
      Habría que saber si tu hija aún utiliza el chupete, porque de ser así, probablemente no se trate de una conducta regresiva. En caso de que ya no lo utilice y le veas con él, le puedes orientar bien diciéndole “qué bien juegas a que eres un bebé” o algo similar, ya que, su respuesta te pondrá en la “pista” correcta. Un abrazo y gracias por tu comentario!!

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