¿Juego con él o le dejo jugar sólo? La respuesta

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A veces pensamos que un niño empieza a jugar cuando ya tiene edad de caminar. Sin embargo, el juego no deja de ser una necesidad de explorar e interactuar con el entorno para adquirir conceptos a través de la experimentación y descubrir así nuevas formas de aprendizaje, por lo que forma parte de su desarrollo desde edades tempranas.

¿A qué edad empiezan a jugar?

Los bebés juegan por voluntad propia aproximadamente desde el momento en que descubren sus manos. Esto suele ocurrir hacia las 6 semanas de vida, y a pesar de que aún no tienen intencionalidad de juego, si no que es algo que hacen de forma inconsciente para favorecer su desarrollo, se podría decir que el niño está jugando con sus manos, ya que las abre y las cierra en un intento por perfeccionar sus movimientos. Aunque aún no sé de cuenta de que forman parte de su cuerpo y de que tiene el gran “poder” de moverlas.juego jugar solo

De forma paulatina, irá acercándolas a su boca, lo que le permitirá un nuevo grado de experimentación de texturas, sabores, temperatura, así como del entrenamiento de la coordinación oculo manual, responsable de la adquisición del manejo de cubiertos así como de la escritura.

Alrededor de los 3 meses, tendrá la habilidad de tocar objetos con sus manos, y seguirá ejercitando el juego para poder tocar y coger objetos con una mayor destreza y mejora de la coordinación motriz. Será una edad en la que sus brazos dejaran de estar tan “pegados” al cuerpo, lo que le posibilitará aprender a voltearse. Esto supone un gran descubrimiento y un catalizador de la adquisición de la psicomotricidad gruesa, que le permitirá desplazarse e iniciar nuevas formas de juego.

¿Cómo le ayudo?

En ocasiones, podemos tener la tentación de sacarle la mano de la boca, diciéndole que “no se chupa”, de acercarle el objeto que intenta tocar o de interrumpir la tarea que tiene entre manos, en un intento por darle cariño o facilitarle la tarea. Debemos de escuchar a nuestros hijos desde que nacen, ya que un niño que está entretenido jugando con sus manos en nuestra presencia y que no nos está demandando ayuda para que le acerquemos un objeto determinado, es un niño que desea esforzarse y divertirse con el reto y la experimentación, por lo que, es preferible mantenernos como observadores del momento, sonreírle y mostrarle que estamos con él y que nos gusta y nos agrada que juegue.

Interrumpir los instantes de concentración que muestran los bebés, repercutirá de forma negativa en su atención y en su autonomía en el juego, por lo que es preferible reforzar de forma positiva las ocasiones en las que percibimos que están disfrutando que lamentarse unos meses después porque “mi hijo no sabe jugar sólo” o porque “mi niño no se concentra”.juego2

No sería recomendable expresar que no debe de chuparse la mano cuando se trata de un lactante, cuya fuente primaria de experimentación es la boca. Si se tratase de un bebé mayor de 6 meses y fuese algo que quisiésemos corregir, sería más acertado ofrecerle algo que pueda chupar como una zanahoria fresca, que además ayudará a su proceso de dentición, evitando verbalizaciones como “no te chupes la mano”.

Proceso natural

Un niño al que se le ha dejado moverse en libertad , podrá reptar, desplazarse e iniciarse en el gateo como parte del proceso natural de desarrollo psicomotriz. Para ello, utilizará la curiosidad como motor de su aprendizaje por lo que es conveniente colocar dentro de su campo de visión, y en diferentes lugares donde sepamos que es capaz de llegar con su propio desplazamiento objetos que puedan estimular y favorecer su juego. A esta edad, comenzará a mostrar preferencias por el tipo de juguetes: musicales, de movimiento, de construcción…

Si pusiésemos juguetes que le puedan interesar pero que están en un lugar donde físicamente no puede alcanzar porque aún no ha adquirido la destreza necesaria para poder hacerlo, estaríamos exponiéndole a un nivel de frustración que aún no debe asumir si queremos cuidar su bienestar emocional. Este es el motivo por el que se recomienda tener una habitación de juegos evolutiva que implica que el lugar donde se guardan sus juguetes, “crece con él”. De este modo, cuando nuestro hijo sabe gatear, es preferible guardar sus cosas a la altura del suelo, y cuando camina de forma autónoma, podríamos empezar a pensar en organizar sus juguetes en un lugar de fácil acceso donde llegue estando de pie, para reducir el riesgo de caídas.

Juega sólo… ¿le interrumpo? La respuesta

Durante el primer año de vida, nuestra presencia no sólo es importante, si no que es necesaria si queremos cuidar el bienestar emocional de nuestro bebé. A esta edad, los niños aún no tienen la temporalidad adquirida, por lo que, decirles “espera un momentito que voy a sacar la ropa de la lavadora” no les da ninguna referencia que les posibilite saber si vamos a tardar o no, ya que, para ellos, el tiempo es subjetivo y dependerá de la emoción que estén sintiendo en ese momento.

Pueden estar tranquilos disfrutando o pueden sentir miedo por haber perdido contacto visual con la persona que les atiende. En momentos así, que son cotidianos en la vida diaria, si vamos a “desaparecer” de su campo visual, es recomendable paliarlo con el plano auditivo hablándole o cantándole, ya que, esto le posibilitará saber que aunque no nos vea, estamos cerca, lo que le permitirá seguir experimentando y aprendiendo con autonomía a través del juego.juguete-1093759

Es conveniente jugar con nuestros hijos desde que nacen, de hecho, hay numerosas formas de hacerlo desde los primeros días de vida. Aprovechar el tacto, las miradas, la cercanía para jugar con él, las marionetas de dedos… posibilitarán una opción de vínculo seguro y positivo favoreciendo la relación entre madre e hijo. Los niños necesitan que sus padres jueguen con ellos cada día, ya que es una forma de aportar complicidad, de que sientan que son importantes para nosotros, de que sepan que disfrutamos con ellos y que estamos dispuestos a pasar nuestro tiempo en su compañía, de que sientan amor, de que interioricen normas y valores y en definitiva tantas cosas positivas que visto como inversión, podrían evitarnos horas de terapia.

Los niños necesitan sus espacios, por lo que, si vemos que están concentrados disfrutando del juego, es preferible observarles y valorar estos momentos en los que nuestros hijos van adquiriendo autonomía. No es congruente modificar su escenario sin previo aviso y decirle “no me interrumpas” si es tu hijo el que pretende incorporarse a tu actividad. El respeto por la tarea no se transmite en un día, si no que requiere de una exposición a ella para que el entendimiento del espacio personal sea posible.

En resumen

Si ves a tu hijo gozar de tener su espacio, y divertirse con un juego, como por ejemplo una “batalla” con sus animales de juguete, en los que hay roles adquiridos de “buenos” y “malos”, observa, analiza y disfruta porque está desarrollando autonomía y elaborando rutas de aprendizaje.

Pero si tu niño está deseoso de estar contigo o es uno de los momentos del día que puedes dedicar a estar con él, no lo dudes y juega todo lo que puedas porque lo necesita y repercutirá de forma positiva en su equilibrio emocional.

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6 comentarios

  1. La verdad que jugar con los niños es algo maravilloso, pero hay muchos adultos que eso les agobia o les cansa, realmente no he experimentado la sensación de tener que jugar todos los días 2000 veces con un niño, pero las veces que lo he hecho me ha gustado mucho, si que es cierto que cansa un poco porque te gustaría hacer otras cosas o no te apetece en ese momento que ellos quieren jugar a eso que ellos quieren, pero bueno, te aguantas por satisfacer los deseos de tus hijos no?? jejejejejeje Besitos!!

    1. Hola!!

      El juego con nuestros hijos es tan importante y son tan sensitivos, que considero que es mejor jugar menos pero hacerlo con ganas y disfrutando, que jugar sin ganas, ya que el mensaje que van a recibir es diferente dependiendo de como nos situemos ante el juego.

      Lograr que interpreten que estamos a gusto con ellos, y que hablamos el mismo “lenguaje” porque lo pasamos bien juntos, es una forma de mejorar la relación a través de una interacción positiva. Un abrazo y muchas gracias por pasarte y dejar tu comentario!!

  2. El mío tiene ratos que juega solo y otros que quiere jugar acompañado. Yo de pequeña prefería jugar sola, siempre fui muy independiente. tengo una amiga, bueno, conocida, con la que precisamente discutir por este tema, porque ella obliga a su hija jugar con todos y no la deja jugar sola. Yo trato de explicarle que es bueno que tambien jueguen solos pero ella no entra en razón, no hay caso.

    1. Hola Sra. Jumbo!!
      No se puede hablar con quien no quiere oír, pero en cualquier caso, lo sano es que los niños sepan jugar solos y acompañados, algo que no debe de llegar desde la imposición, si no desde la experimentación. Un abrazo y gracias por la visita!!

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