La llegada de un hermano

hermano

“Mama… ¿Por qué tuvisteis otro hijo?” Me preguntaba mi niña mientras limpiaba las lágrimas de sus mejillas, mientras el dolor le desgarraba ante la impotencia de comprobar que su mundo había cambiado y que ya nunca se sentiría igual que antes.

 

Y pensé rápido que ella misma lo había pedido, pero dude en mi respuesta porque no se tiene otro hijo porque te lo pida un niño. Y entendí que le podía dar motivos y conversación para un buen rato. Pero me caló su dolor, su angustia, su malestar y la abracé. La abracé y no la solté. La besé, le dije que le quería, que siempre iba a estar a su lado y le susurré: “¿ves ese niño que viene gateando y que sólo quiere estar contigo? Ese niño, también te quiere, y ese niño es tu hermano”. ¡Y entonces lo vi!, vi esa chispa en sus ojos y después, vi su sonrisa. Y aún la quise más si cabe y la seguiré queriendo cada día. Y no me cansaré de entenderle, de respetarle, de quererle y de recordarle que es importante y que somos “un equipo”.

 

La llegada del segundo bebé, ¿cómo ayudar?

1/ Ofrecerle ir a ver a su hermano cuando este ha nacido reservándole un espacio privilegiado y exclusivo, que no tenga que compartir con otras personas será una forma de decirle que es importante, que no va a ser el “príncipe destronado”,  que le estabais esperando para que se conozcan, y que aunque el bebé aún no sabe quién es, su primera sonrisa será para él.

Es necesario que antes de acudir al lugar donde está el bebé, se le haya explicado lo que va a ver allí. De ese modo, podrá obviar estímulos e interferencias innecesarias y centrar toda su atención en ver, tocar, escuchar, oler y sentir a su hermano.

Permitirle coger a su hermano en brazos es algo que no debemos evitar, si no motivar. Puede ocurrir que aún no tenga autonomía para hacerlo sólo con seguridad ,por lo que en esos casos será preciso ayudarle, pero en ningún caso debe ser un motivo para no intentarlo. Es una de las formas que ayudarán a que no se sienta desplazado.

2/ Evitar comparaciones  entre ambos, ya que puede fomentar que el hermano mayor interprete que el bebé tiene algo que él nunca tuvo o que perdió.

3/ Explicarle que ser hermano es tan importante, que tiene la posibilidad de ser la persona que le enseñe la casa, la habitación y sus cosas. Es algo simbólico como tener la responsabilidad de cruzar la puerta de casa con él en brazos, pero que ayuda a elaborar los cambios que van a suponer en su vida la llegada del bebé.

Deja que el mayor le enseñe su habitación a su hermano

4/ Hablarle de cómo es el proceso evolutivo de un recién nacido, puede facilitar que entienda que el tipo de juegos que va a poder hacer con él, durante el primer año de vida, deben de llevar otro ritmo diferente al suyo, pero que con él, los respetamos igual que lo haremos con su hermano, y que cada logro de su hermano, puede generar en él una sonrisa igual que sonreímos nosotros al verle crece a él.

5/ Aprovechar momentos naturales en la crianza para que se vayan habituando mutuamente. No es conveniente arrimarle al bebé si está mostrando un rechazo claro, siendo preferible en esos casos tener paciencia y esperar los momentos en los que el niño esté receptivo y se acerque a su hermano por iniciativa propia.

6/ Pedirle ayuda para darle crema al bebé, bañarle, vestirle… cualquier ocasión puede resultar adecuada y positiva si logramos que nuestro hijo mayor sienta ternura hacia su hermano, sonría con él y se involucre en su cuidado.

7/ Dejarle tomar la iniciativa en cuestiones relacionadas con la primera fase de la crianza, como elegirle el babero, decidir por dónde empezar a darle crema, o darle su primer trozo de pan, sentará las bases para que nuestro hijo mayor se sienta importante e implicado en la crianza de su hermano, lo que favorecerá un vínculo sano y positivo entre ambos.

8/ Un ejemplo gráfico que suele ayudar a los niños a elaborar y entender por qué se decide tener otro hijo, es explicarles que una mesa con tres patas puede sujetarse, pero que con cuatro patas, la sujeción es más estable y segura, como la incondicionalidad de la familia. Que quizás ahora no lo sienta así, pero que confíe en papá y mamá porque ellos siempre buscan lo mejor para él.

 

“El amor de un hermano es para siempre”.

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