Los bebés no se enteran

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La mayoría de las personas tienen claro que los recién nacidos necesitan cuidados básicos asistenciales como comer, bañarse, cambiarles de ropa y arroparles, y cambiarles el pañal. Sin embargo, aún hay quien cree que los bebés “no se enteran”, y que “cuanto antes le dejes mejor, porque ahora no se da cuenta y se va a acostumbrar enseguida”.

 Hace unos años era habitual escuchar: “¡Deja llorar al bebé que le crecen los pulmones!”. Actualmente, se sabe que no atender el llanto de los recién nacidos, es catastrófico para la personalidad del niño porque afecta directamente en la formación del apego y en la gestión de las emociones repercutiendo de forma negativa en su inteligencia emocional y en su resiliencia

Los cuidados emocionales de los bebés son tan importantes como la parte física, por lo que se debe de buscar el equilibrio, y entender que la forma en que se trata a los bebés, sentará las bases para formar personas sanas y equilibradas, o por el contrario dará paso a personas que tendrán secuelas durante toda la vida.

Un bebé que no ha sido atendido de forma adecuada, que no se ha sentido querido ni cuidado porque le dejaban llorar en la cuna, y tuvo que aprender a lidiar con altos niveles de cortisol,  en un momento crucial en el que sus conexiones neuronales estaban en pleno desarrollo, puede presentar a los pocos años, problemas de conducta, déficit de atención, dificultades en las funciones ejecutivas y el procesamiento de la información o incluso algún trastorno de la personalidad.

Los bebés nacen con el cerebro desarrollado sólo un 25% de su capacidad total, lo que implica que no son autónomos y que precisan ser dependientes en la primera infancia para poder ser independientes en el futuro. Es algo innato, ya que si naciesen con las conexiones neuronales maduras, y desarrolladas en su totalidad, no habría espacio suficiente en la pelvis femenina para que el parto fuese viable.

Es importante pensar, que el cordón umbilical se corta al nacer,  pero no el “cordón” emocional, que debe seguir ofreciéndose durante toda la vida, aunque especialmente en las siguientes 40 semanas  después del parto, que son momentos decisivos, imprescindibles e irrepetibles para la formación del apego, que tanto marcará nuestra personalidad y la forma en que nos relacionamos.

El primer año de vida es tan fundamental y decisorio, que el bebé debería tener derecho a disfrutar de realizar el piel con piel, de una crianza en brazos y con porteo, de que le canten y le acunen, de que se le coja en brazos siempre que llore y enseguida, de que se establecezca contacto visual con él siempre que se pueda y de que reciba mucho amor.

“¿De verdad alguien cree que por el simple hecho de ser pequeños, los bebes no van a saber distinguir entre estar en brazos de su madre, a la que conocen desde el embarazo, o en brazos de otra persona?”

Hay una tipología de bebés que han crecido en un entorno maltratante, que para no sufrir, aprenden a disociar el dolor que les produce que su madre no les facilite consuelo, atención y cariño, y que aprenden a bloquear sus emociones no mostrándolas. La consecuencia suele ser unos bebés que no lloran, pero que tienen un gran daño emocional que les acompañará toda la vida, ya que es en los momentos más importantes de la formación del cerebro, cuando no debe de haber ningún “fallo”, proporcionando un cuidado empático basado en el cariño y el afecto.

Este es un ejemplo extremo, pero puede surgir con métodos poco pedagógicos en los que se deja al bebe llorar y llorar. Cuando este proceso se repite, el recién nacido entiende que aunque llore, no será consolado y deja de hacerlo, lo que conllevará graves secuelas emocionales.

Dejar llorar a un bebe le ocasiona grandes niveles de estrés  que conviene eliminar, ya que en este tipo de situaciones, la amígdala situada en el cerebro, libera niveles tóxicos de adrenalina y cortisona, que si no se reducen, afectarán a la calidad de sueño del bebé, a su irritabilidad, a su apetito y a su tranquilidad.

“¿Alguien cree que un recién nacido no se entera si su madre acude al instante a consolarle o si tarda tanto que el niño finalmente deja de llorar porque cree que nunca le atenderán?”

Un niño de pocos meses no tiene recursos para reducir la tensión por sí sólo, por lo que un bebé necesita unos padres responsivos, que lo atiendan, lo cuiden, le den afecto y lo calmen en cuanto llora. Así que, puede ocurrir que un niño de 5 meses no llore al dejarle en la guardería, y otro de un año y medio llore mucho. Lo que no significa que el mayor esté sufriendo más, simplemente que lo sabe expresar mejor.

Un recién nacido que llora, es un bebé que te necesita por lo que es preciso atenderle en cuánto lo solicita, sin tardar, porque se enteran y mucho. Cuánto más pequeños son mayor es el daño emocional al que están expuestos, porque tienen menos recursos internos para entender y gestionar lo que sucede. Lo que ocurre es que lo expresan de forma diferente que los niños más mayores porque no tiene opción de hacerlo de otra manera.

Un bebé con quien mejor está es con sus padres, siempre y cuando, estos sepan cuidar física y emocionalmente, y es capaz de diferenciar si está siendo atendido por ellos o por una persona diferente, lo que no implica que no se pueda delegar en otras personas de confianza cuando sea necesario, pero siempre teniendo en cuenta que siempre que sepan cuidar, como los padres nadie les va a querer.

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5 comentarios

  1. Así como estoy de acuerdo en no dejar llorar al bebé, hay cosas del artículo que no me acaban de convencer. Que pasa con los bebes criados por madres o padres adoptivos? O con los niños de comunidades en que se cría entre todos? O en las que es la hermana mayor o la abuela la que cuida del más pequeño?
    Para mi lo importante és que quien se ocupe de los niños lo haga con dulzura, amor y respeto. Y a veces también viene de parte de otro miembro de la família, de la canguro o el maestro.
    Ya se que el apego con la madre és algo increible, pero esa frase que pones sobre que “conocen a la madre desde el embarazo, etc.” No la veo justa, sobretodo hoy en dia.

    Por último te quería dar las gracias por tus artículos, son muy interesantes 🙂

    1. Hola Carla!!
      Creo que lo injusto es que las condiciones socio económicas actuales no faciliten que los bebes pasen el primer año de vida con su madre, ya que, el vínculo emocional existe desde el embarazo, lo que no implica que haya niños que puedan trasladar ese primer y necesario afecto a otra figura que sea “cuidadora primaria” como ocurre en el caso de niños adoptados, de gestación subrogada o de acogida. Agradezco mucho tu comentario Carla, un abrazo!!

  2. Como tú dices es importantísimo tener una figura de apego que suele ser la madre. Me pongo mala cada vez que escucho cosas como las que has comentado (dejarle llorar, no cogerle, no dormir con él…). Este tema lo tengo tan claro que me cabrea mucho escuchar cosas de ese tipo. Un abrazo

    1. Hola!!

      A veces se hacen cosas por desconocimiento o pensando que se está haciendo lo mejor cuando no siempre es así. Por eso es tan importante escuchar a nuestros hijos, empatizar con ellos para poder valorar si están sufriendo y estar abiertos a realizar cambios que repercutan de manera positiva en su bienestar.

      Ojalá artículos como este puedan llegar a mucha gente para que conozcan las repercusiones de no atender a los bebés y lo necesario de priorizar al máximo la atención que les damos. Un abrazo y gracias por tu visita y tu comentario!!

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