Soy su víctima, ¿Quieres saber qué me pasa?

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Son las 9 de la noche. Llevo un rato mirando por la ventana, porque sé que él, está al llegar. Estoy con mi bebé en brazos, intentando que se duerma, pero está intranquilo, quizás porque también yo lo estoy. Tanto, que noto mi corazón agitado. Es miedo lo que siento, miedo, pánico, terror, por no saber, si hoy podré dormir, o si él vendrá y descargará toda su ira en mí.

 No sé cómo llegamos a esto. No sé si él siempre fue así, y no lo supe ver, o si en algún momento cambió. Lo que es seguro es que no lo supe parar, no me supe proteger. O quizás no pude. Y aquí estoy, con lo más bonito de mi corazón en mis brazos, temblando, aterrada, pensando cómo he llegado a esto y el miedo que tengo a que me quite lo único que me mantiene con vida ahora mismo.

 

 Me ha herido tanto y tantas veces, que no sé si llegaré a recuperarme algún día. Son tantos los golpes, los insultos, tanto lo que me ha agredido, amenazado, vulnerado, violado que ahora mismo, soy un “pedacito de alguien” que justo tiene fuerzas para sujetarse.

 

 Está llegando. Le oigo. Sube corriendo. Eso es malo, muy malo. Llamo al 112, me tiembla el pulso, ¡qué angustia! no puedo más.

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 Oigo llorar a mi bebé. No sé cuánto tiempo ha pasado, no me acuerdo qué ha pasado, pero estoy en el suelo. Estoy mal herida, lo noto, no me puedo mover. Veo sangre, mucha sangre, como nunca. Oh por favor… ¡está con él! ¡socorro!, ¡socorro!, ¡ayuda!. ¡No me sale la voz! ¡Que alguien me ayude! Oh por favor ¡lo va a matar!

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 Esta mujer pudo salvar su vida y la de su bebé gracias a la intervención de la policía, y a la llamada de un vecino, que alertó de lo que estaba sucediendo. Ella no pudo finalizar la llamada, pero sí recuperarse y vivir para contarlo. Por desgracia, muchas mujeres, sufren cada día en silencio, y muchas de ellas, no viven para relatarlo. A todas ellas, para todas ellas, estas líneas.

 Nota: Esta escena, está inspirada en un caso real, pero por protección de la víctima, la narración es ficticia.

 No es fácil saber si una persona va a ser maltratadora, por tanto, si eres víctima, no te culpabilices. Le puede pasar a cualquiera. Si fuera sencillo anticipar quién no te va a valorar, y a tratar con respeto, enviaríamos al “destierro” a quien lo hace, porque a nadie le gusta que le agredan y que le maltraten.

Una de las preguntas más recurrentes es ¿cómo detectar a un maltratador? Las agresiones, no empiezan de repente, por lo que los inicios de la relación, pueden confundirse con impulsividad, creyendo que no va a derivar a mayores. Es el paso del tiempo, el que nos va a indicar si nuestra pareja será también verdugo. La violencia de género, siempre ocurre en escalada, lo cual implica empezar con gritos, chantajes emocionales, insultos, amenazas, distribución unilateral de la culpa y responsabilizar de los propios actos a la pareja. Todos ellos, irán aumentando de forma progresiva en cuanto a cantidad, grado y frecuencia, que intercalarán con excusas, perdones, justificaciones e incluso regalos acompañados de “no lo haré más”, “estoy muy arrepentido”, “te quiero”, “sin ti no puedo vivir”…

El aumento de la agresividad, es tan paulatino, que podemos pensar que el arrepentimiento va a ser real, y que no se va a volver a repetir. Sin embargo, el maltrato es cíclico y no se soluciona sin tratamiento, por lo que si tu pareja no está acudiendo a terapia, pasará un tiempo más sosegado, pero volverá con mayor carga agresiva. Los tiempos, dependen del grado de desequilibrio emocional que tenga quien agrede, pues hay quien pasa por todas las fases llegando a un desenlace fatal en cuestión de días o meses, y hay quien necesita años para llegar a ese punto.

Puede llegar el momento, en que la violencia, se haga extensiva a los objetos tirando un vaso, un plato, el mando de la televisión… Si anteriormente, su comportamiento no te había causado alarma, tienes que saber, que esta es la señal de que su agresividad está aumentando, y que, si no lo has hecho antes, debe ser el indicador límite que nos ponga en alerta de que cuando los objetos no le satisfagan como “liberadores” de su ira y frustración, la agresividad física, va a recaer sobre ti.

Una agresión nunca se debe de excusar, pues no hay justificación para herir, dañar, agredir y maltratar. Tampoco se debe de esconder, ya que las víctimas necesitan apoyo, que difícilmente llegará si no se cuenta. Para ello, hay recursos específicos: teléfonos de atención a víctimas de la violencia de género, protocolos de atención y protección que incluyen pisos protegidos, jueces, policía, personal sanitario, trabajadores sociales, así como familiares y amigos, que están dispuestos a ayudar para que no tengas que seguir siendo una persona maltratada.

Si estás pensando en tus hijos, ten en cuenta, que la “cultura de aguantar”, les daña, y que vivir en un entorno maltratante, donde su madre sufre agresiones, hace que no se sientan protegidos y que además, se sientan culpables y responsables por no poderte protegerte a ti. Es una forma de agresión emocional hacia ellos seria, y grave, por lo que si estás sufriendo maltrato, no lo dudes, pide ayuda, no estás sola. Protégete, y protégeles. No seas la siguiente. No más. Ni una más.

 Compártelo para ayudar a que no haya #NiUnaMás.

 

 

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7 comentarios

  1. Hola!!!! Yo nunca temí ser víctima de maltrato, no sé si es porque enseguida tuve pareja estable y él nunca ha sido violento o no sé porqué, pero llevo años preocupada por si en el futuro le pasa a mi hija y no nos pide ayuda o no sabe salir, uffff.
    Yo intento que tenga las ideas claras y que no esté dispuesta a aguantar pero hay tantos factores que no sé, pero que nunca le pase o si sucede que los demás sepamos verlo y ayudar.
    Un besito y un post genial.

    1. Hola Marigem!!
      Muchas veces no pensamos que nos pueda pasar, pero la realidad es que las cifras están ahí, y no son pequeñas. Estar atentas a los indicadores y mantener un contacto activo y de apoyo es importante para ayudar a la detección y solución del problema. Un abrazo y gracias por pasarte!!

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