Mamá le deja y… ¿Papá?

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“No subas ahí”. “¡Pero es que mamá me deja!”. “Ya, pero está muy alto y yo no quiero que subas ahí”. “¡Mamá me deja!” Responde el niño mientras pone sus energías en subir las escaleras que le llevarán al tobogán.

El padre, coge a su hijo en brazos y lo baja al suelo, mientras esté gesticula en señal de protesta. Sin embargo, vuelve a intentarlo, por lo que la respuesta es contundente: “no vas a subir”. El niño ante la evidencia, se tira al suelo llorando y pataleando, y los intentos de su padre por calmarle utilizando la palabra y el contacto físico no dan resultado. 

Está más tranquilo, porque su padre le ha ofrecido un chupete, pero sigue llorando en el suelo, y finalmente se escucha: “¿quieres unas galletas?”. Mientras se incorpora para cogerlas, su padre le limpia las lágrimas, le sube a la silla y se van del parque.

Escenas como esta tienen lugar cada día en muchos parques. Son situaciones que se pueden evitar y que se generan desde nuestra óptica de adultos. Los niños, necesitan los  límites como si se tratasen de “hojas de ruta” que les permiten sentirse seguros y no caer en el “precipicio”. La incongruencia entre ambos padres, puede confundirles de tal forma, que no entiendan qué está ocurriendo, y se desencadene una situación de descontrol, que el niño no sepa manejar.

Tener claro que las normas deben estar consensuadas por ambos progenitores, facilita el día a día y les aportará seguridad a nuestros hijos. Esto implica, que si nuestro hijo dice que su madre le deja subir al tobogán, debemos de creer en su palabra, para mantener la relación de confianza mutua, por lo que es preferible acceder a la petición, haciendo ver que la decisión de su madre es acertada, y que no la cuestionamos, sino que la apoyamos y respetamos.

Los niños, necesitan ver que las decisiones importantes para ellos, cuentan con respaldo, y que no se hacen de forma unilateral, ya que percibir dos opiniones diferentes, puede generarles dudas e inseguridades. Es evidente que la pareja no siempre está de acuerdo en todas las cuestiones relacionadas con la crianza, pero si uno de los dos ha marcado un límite “sobre la marcha”, el otro no debe de ponerlo en duda ni rebatirlo en presencia de los hijos.

Ya habrá tiempo de hablar y debatir cuando los niños no estén presentes, siempre es mejor rectificar con un “lo hemos pensado mejor y lo vamos a hacer de otra manera”, que cuestionar en presencia de los hijos y evidenciar una rivalidad en la pareja ante una norma, pues generará una fisura cada vez que el niño esté expuesto a ella, lo que derivará en dificultades para asumirla.

La incorporación de un “tercer elemento” como es la comida como medio para solucionar un conflicto, no es conveniente, pues llegará un día en que no tengamos al alcance algo que ofrecerle. Debemos evitar el uso de la alimentación o de regalos como reforzador de la conducta. Es preferible, que los niños desarrollen recursos internos que les faciliten una mayor tolerancia a la frustración, ya que será un modo más beneficioso de ayudar para que nuestro hijo tenga un mayor equilibrio emocional.

En este caso, con la recompensa de las galletas, el niño está entendiendo que su actuación cuestionando a su padre y tirándose al suelo llorando para expresar el malestar que le produce no haber podido subir al tobogán, es aceptada, lo que facilitará que esta respuesta vuelva a repetirse en el tiempo.

Si nuestro hijo utiliza la “técnica alfombra” para liberar su frustración, es preferible ignorar lo que está haciendo simulando que estamos entretenidos con otra cosa pero permaneciendo dentro de su campo visual, ya que, las actuaciones que despiertan nuestro interés, son las que tienden a fijarse en ellos. Por tanto, ante situaciones así, es preferible hacer pequeñas “avanzadillas” y utilizar distractores que serán más efectivos que mantener una presencia constante y cercana en un episodio de rabietas.

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9 comentarios

  1. Hola Izaskun que graciosa con la técnica alfombra. El mío lo hace bastantes veces.me ha gustado tenemos que consensuar todo los padres pero es bueno recordar que cuando nos pilla con algo no previsto hay que apoyar las decisiones del otro y si hace falta cambiarlas.

    1. Hola Maria!!

      Es más importante de lo que parece, pues en la educación de nuestros hijos, cuantas menos fisuras haya mejor.

      Hay niños que tienden a tirarse, y los que lo siguen haciendo, es porque la técnica les funciona. Está en nuestras manos, un abrazo y gracias por tu comentario!!

  2. No puedo estar más de acuerdo. He visto en mi entorno ejemplos de madre permisiva-padre dictador con resultado desastrosos. La educación de los hijos debe ser siempre consensuada entre los padres. Si uno de los padres da permiso para algo, el otro no debe quitárselo o viceversa. Me ha encantado tu entrada. Un beso enorme y feliz domingo!!

  3. Como dices es algo dificil ya que muchas veces los padres vemos las cosas de forma diferente y nos encontramos con situaciones solos y no sabemos que ha hecho el otro en la misma situación.
    Como dices en casos así debemos creer lo que nos dicen nuestros hijos y luego ya hablarlo con nuestras parejas.
    Lo de los regalos para evitar rabietas también es importante, el problema es hacerselo entender a los abuelos….

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