¿Me quedo con él o voy a la cena de amigas?

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Querida amiga;

 He sido madre. Hoy hace un mes, que pude abrazar a mi bebé por primera vez, y me vienen tantos recuerdos de ese día, y de los siguientes, que dos lágrimas caen por mis mejillas mientras te escribo.

Porque pasan cosas. Pasan cosas muy grandes, tanto que lo que antes me parecía importante, ya no me lo parece.

 He cambiado. Empecé a cambiar cuando supe que iba a ser madre, aunque es ahora cuando lo veo de forma clara.

 Cuando coges a tu bebé… es tan intenso, tan emocional, tan instintivo, tan primario, tan fuerte, tan… hasta dentro, que algo se te mueve para siempre.

 Ni la falta de sueño de este mes unida al post parto, al hecho de vivir sin reloj y comer y ducharme independientemente de la hora, me han hecho replantearme ni por un momento que no valía la pena. Sigo siendo yo, pero ahora soy madre. Soy su madre. Tengo el mundo en mis brazos, mi mundo, y no necesito nada más.

Todas las madres queremos a nuestros hijos. ¿Por qué entonces el debate implícito que vincula el estilo de crianza elegido al grado de amor que sienten las madres hacia sus hijos? ¿Por qué amigos, familiares e incluso desconocidos, se ven con la suficiente influencia para cuestionar y opinar sobre qué es mejor para tu hijo generando líneas divisorias dañinas entre madres y fisuras entre la pareja?

La maternidad, nos hace replantearnos cosas, porque hay un antes en el que podías funcionar de forma autónoma, y un después en el que eres consciente de que tu bebé te necesita.

Ante esta evidencia, hay madres que dan a su hijo amor, pero que entienden que la distancia física entre ambos es asumible, por lo que llevan relativamente bien la incorporación al mercado laboral, y entienden que reservar un tiempo para ellas les facilita retomar la crianza de forma positiva.

Hay otro grupo de madres, que no conciben la maternidad sin su bebé cerca, que sufren cuando no están junto a él, y que entienden que su hijo es la prioridad, y que el resto, es totalmente secundario, por lo que optan por separarse de él sólo cuando es estrictamente necesario.

Ambos planteamientos, obedecen al estado emocional de la madre, y más concretamente con el modo en que sus necesidades emocionales fueron cubiertas en la primera infancia. Todo ello, condicionará la inteligencia emocional materna y determinará la capacidad parental para conectar con su hijo y sentir las emociones como las siente él, sintonizando con el maternaje de una forma concreta. Es algo que empieza en el  embarazo , y la forma en que nos situamos en él, que junto con la capacidad de conectar y sentir a nuestro bebé, será determinante en nuestra forma de entender la maternidad. Hacer una reflexión sobre lo que requerimos como madres, ayudará a responder de mejor forma a las demandas de nuestros hijos.

Habrá madres que tendrán más facilidad para asumir que su bebé necesita estar con ellas y que no hay persona en el mundo con la que su bebé se pueda sentir mejor y más seguro. Son madres, que antepondrán casi de forma innata, las necesidades emocionales de su bebé a las suyas propias, y faltar a una cena de amigas, no les supondrá un gran sacrificio, porque estarán entendiendo que el simple hecho de que su bebé les escuche, les huela, les sienta y con ello se tranquilice, está por encima de todo.

Con todo esto, ¿cuál es la mejor forma de cuidar a mi bebé? Mi estado emocional, influye directamente en el suyo, por lo que si yo me encuentro bien, mis respuestas serán acordes a sus necesidades y demandas. Los bebés, precisan estar día y noche en contacto con su madre, siempre y cuando, sus propias emociones le permitan ofrecer una atención empática, cercana y amorosa. Reordenar las prioridades, trabajar nuestras propias dificultades y buscar un equilibrio para que tu hijo crezca emocionalmente sano, es una opción, que repercutirá de forma positiva en su desarrollo.

Si como madre, y siendo sincera contigo misma, sabes que puedes estar 24 horas al día con tu bebé y ofrecerle todo el cariño que merece, anteponiendo las necesidades de tu hijo a las tuyas propias, hazlo porque le estarás dando lo mejor de ti. Pero si para no dañar a tu hijo con tu propia gestión de las emociones, necesitas “válvulas de escape”, actívalas porque será lo mejor para ambos. La respuesta no la tienen ni tus padres, ni tus suegras, ni tus cuñadas, ni tus amigas. La respuesta está en ti.

 

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23 comentarios

  1. Pues mira, creo que hay un término medio.
    Me explico, yo volví al trabajo después de estar 5 meses pegada a mi hijo mayor (con el pequeño fue distinto porque ya había otro mayor que también me demandaba) yo quería volver, necesitaba ese espacio para mí y estoy convencida de que fue la mejor decisión para los dos, y también le incluyo a él porque aunque ya no me tuviese las 24 horas para él, las horas que me tenía estaba feliz y dedicada a él, si hubiese alargado mi baja de maternidad sé que no hubiese estado tan feliz.

    Pero por otro lado no he vuelto a quedar con mis amigas sino es con ellos. Por eso digo que hay un término medio, hay quién no se separa de sus hijos, hay quién tiene hijos y aunque frena un poco su vida social la sigue teniendo muy activa y otros que estamos en el medio. Ojo, que no digo que es mejor ni peor que cada uno sabrá lo que es mejor para su familia.

    1. Hola!!
      En realidad el ejemplo de la cena, es una forma de decir, que hay quienes necesitan tomar cierta distancia y espacio personal, y quienes no sienten esa necesidad. Me ha gustado mucho tu comentario, pues en la maternidad hay un sinfín de vivencias y modos de entender y hacer. Un abrazo y gracias por pasarte!!

  2. Comparto todo lo que dices aquí. Cada madre debe encontrarse con su maternidad y responder a las necesidades de su hijo y a las suyas propias de la manera que mejor le permita encontrarse.
    Yo soy de las que voy con mi hijo a todos los sitios, y aunque reconozco que a veces necesito un poco de aire “nuevo”; el tiempo que paso con él lo prefiero al que paso sola.
    Pero entiendo que cada madre lo haga como ella crea.
    Un saludo

    1. Hola Maribel!!
      Es bueno ser consciente de que para dar a nuestros hijos un buen trato de calidad, es necesario que estemos emocionalmente bien. Hay ocasiones puntuales en las que no es posible, pero siempre tenerlo en cuenta, nos hace estar receptivas y poder dar una mejor respuesta a sus demandas. Muchas gracias por tu comentario, un abrazo!!

  3. No me podría haber gustado más este post!!
    Estoy totalmente deacuerdo porque yo he vivido una cosa con mi primer hijo y otra muy distinta con el segundo, no es que quiera más a uno o a otro, simplemente emocionalmente yo no estaba en la misma situación ni madurez.
    Ahora no quiero irme, antes no me quería quedar y necesitaba mi espacio… En ninguno de los dos casos he sido mejor o peor madre, creo que estaba haciendo lo que consideraba mejor para mí y sobretodo para ellos y no pasarles mi ansiedad y miedos…
    Respeto ambas cosas porque son muy válidas!
    Un beso y decirte que cada día disfruto más la lectura de este Blog! ?

  4. Hola!!!!!
    Yo creo que el término medio es la mejor opción siempre. Cuando mis hijos eran bebés estaba con ellos las 24 horas. Al ir creciendo seguí estando con ellos, pero sí que intenté buscar huecos para mí, especialmente tiempo de pareja, pero eso no se hace dejando al niño, al menos en mi caso, más bien intentando organizarme para cenar juntos cada día con los niños durmiendo, hacer alguna escapada rápida mientras dormían la siesta y se quedaba mi madre por si se despertaban(que nunca ocurrió, pero por si acaso) y cosas así.
    Pienso que todos tenemos que tener nuestro espacio, nosotros y ellos, pero todos mis planes eran con ellos, no me iba con las amigas sin ellos, esa es la verdad, quizás un día un café rápido mientras estaban en el cole pero no irme de juerga. Y si un día tenían una excursión de todo el día, por ejemplo, pues aprovechaba para hacer planes de pareja.
    Y a día de hoy, a pesar de lo mayores que son los incluyo siempre en mis planes, pueden venir o no, como prefieran, pero están incluidos.
    Un besito y muy chulo el post.

    1. Hola Marigem!!
      Qué bonito y sano para tus hijos, que tus vivencias hayan sido así, pudiendo estar más presente en la primera infancia para ir buscando espacio a medida que crecían. Gracias por compartirlas!! Un abrazo y gracias por tu comentario!!

  5. Qué importante es este post que has escrito. A mí me viene el dilema cada vez que me llaman para una cena, que por una parte quiero ir, pero por otra quiero acurrucarme con mi hijo para dormirle como cada noche. El estado emocional es muy importante y a la vez traicionero, pero al que, finalmente, debemos hacer caso. Cómo me ha gustado tu post!! Gracias por escribirlo, como si hablases por todas nosotras, las madres 😉 Un besazo

  6. Qué buen artículo. Totalmente de acuerdo. Sólo quería hacer un apunte sobre la gestión de las emociones de la madre. Sé que conoces a Laura Gutman, he leído la entrevista que la has hecho . Ella tiene un libro en el que trata de esto mismo, se llama “la maternidad y el encuentro con la propia sombra”. Habla de cómo con la maternidad se despiertan en nosotras muchos aspectos y emociones que estaban ocultos y ayuda a gestionarlas. A mí me ayudó muchísimo! Podéis echar un vistazo aquí:

    http://mamanocierraporvacaciones.com/2016/01/19/un-libro-de-maternidad/

  7. Estoy muy de acuerdo con todo lo que has expuesto en el post. El problema que yo estoy encontrándome con mis amigas (y que espero que no me pase a mi) es el sentimiento de culpa. La sensación de que hagan lo que hagan, lo hacen mal. Si están con el peque, porque deberían haberse escapado. Si se han escapado, porque deberían estar con el peque… Y así en un bucle infinito del que cuesta mucho sacarlas. El síndrome de la #malamadre, supongo.

    ¿Qué se puede hacer para salir de ese círculo vicioso cuando no se tiene demasiado claro lo que se necesita?

    Un abrazo 🙂

    1. Hola!!
      Una buena pregunta!! A veces se puede sentir un conflicto de lealtades por la sensación de querer estar en dos lugares al mismo tiempo y tener que decidir. Esto puede derivar en esta físicamente en uno y mentalmente en otro, que no aporta nada positivo sino sentimiento de culpa. Estoy preparando algo sobre este tema, si te parece, lo lees en breve. Un abrazo y gracias por pasarte!!

  8. Gracias por este post. Yo estoy en ese caso en que mi peque es mi prioridad que estar de excedencia y no ir a la cena de amigas no me supone el minimo sacrificio, bueno es que no lo considero un sacrificio porque no estoy sacrificando algo que me apetezca mas que estar con mi bichilla por estar con ella…
    Y estoy harta de que la gente no lo entienda que no necesito un espacio para mi, que yo ahora soy inmensamente feliz quizas de aqui dos meses (por decir algo) lo necesite y entonces ya buscare mi valvula de escape pero ahora no lo necesito.
    Y tan licito es la que necesita irse como la que no. Respetemonos todas por favor

    1. Hola Nekane!!
      Qué bien que ahora lo sientas así y estés pudiendo acompañar a tu hija, que es lo que más necesita y lo que mejor le puede venir. Y como bien dices, hay que respetar las diferentes formas de entender la maternidad. Un abrazo y gracias por tu comentario!!

  9. En mi caso, tengo la maravillosa suerte, de que mi pareja y yo podemos criarlo cuadrando horarios al mÁximo. Eso significa que uno de los dos se pierde algo siempre. Es necesario posicionar en cada momento, lo que es primordial de lo que es secundario.
    El trabajo, unas cervezas , un cine, una cena con las amigas… dos horas, pueden ser el tiempo suficiente para salir a ver una peli o tomarte un café . Ello hace que sigas siendo tu, que encuentres el momento exacto para cada cosa.
    SI hay que ir a trabajar y dejarlo en la guarde , igual… hay cosas que se pueden priorizar, otras adaptar a las circumstancias y no por ello sentirme mala madre. Simplemente te adaptas. Porque la faceta de madre es muy complicada para encasillarla de una sola manera. Por eso cada una, cogemos de aqui y alla lo que más nos gusta para poder conciliar mejor con nuestra vida.

    Sin duda,es un post reflexivo.

    1. Hola Aurelia!!

      Muchísimas gracias por aportar tu punto de vista, pues como bien dices, cada una concilia como cree que es mejor.

      Es importante escuchar nuestras propias necesidades para poder responder a las de nuestros hijos de forma correcta.

      Sabemos que especialmente en la primera infancia, y más en concreto cuando son bebés, prefieren estar con su madre, pero si esta no lo siente así y no se encuentra cómoda estando las 24 horas del día en su compañía, difícilmente se podrá responder con todo el mimo que debiera. En esos casos, es preferible tomar un poco de distancia, porque proporcionar un tiempo de calidad, importa. Un abrazo!!

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