Ñam ñam, brum brum, lolo, …¿Qué le estás enseñando?

lenguaje como enseñar

Hoy mi madre, se queda cuidando de mi hijo de un año, y suele utilizar frases o palabras de este estilo: “Deja el tete que vamos a ñam ñam chichi. Luego iremos a popo, a lolo y a la tarde iremos en el brum brum a ver si vemos algún guau guau”. ¿Es esto correcto?

Términos como estos, así como, el utilizar diminutivos, tales como: “camita, perrito, pajarito, zapatito…” son habituales en muchas personas que se dirigen a los niños. También es frecuente modificar el tono de voz, así como, suavizarlo e incluso adaptarlo utilizando frases más cortas.

Los adultos, tendemos a adaptar nuestro lenguaje para hablar con los más pequeños con la convicción de que, de este modo, nos van a entender mejor y que vamos a facilitar la adquisición del lenguaje. Lo cierto es, que el proceso que realizan los niños para comenzar a hablar, requiere tres fases:

Fase pre lingüística: Se caracteriza por el inicio del balbuceo del bebé, así como, de las primeras vocalizaciones y suele durar aproximadamente 9 meses.

Fase lingüística: El niño utiliza la imitación para hacerse entender y elabora onomatopeyas para comunicarse. Así por ejemplo, es frecuente que diga “guau guau” o “pío pío” para decirnos que está viendo un perro o un pájaro, y no para decirnos que esos animales hacen ese sonido. Este tipo de estrategias, que el niño elabora con pensamiento inteligente, le facilitan el primer paso a la comunicación con el lenguaje. Otro de los recursos que utiliza para apoyar y asegurarse que se le entienda, es la utilización de “deixis“, o lo que viene a ser señalar con el dedo . Un ejemplo claro sería un niño que señala un juguete para decirnos que quiere jugar con él. Es frecuente ver niños de 2 años en esta etapa.

Fase post-lingüística: en la que se considera que ya se sabe hablar, a pesar de que aún haya que perfeccionar el lenguaje.

Conviene tener en cuenta que el adulto, es modelo de referencia para el niño, y que la forma de dirigirnos a nuestros hijos, condicionará el modo y el cuándo se inicien en cada fase. ¿Cómo podemos estimular a nuestros hijos para facilitarles la tarea?

Durante la etapa inicial, es recomendable no utilizar excesivamente el chupete, pues si tienen la boca ocupada, lo más probable es que no sientan la curiosidad de experimentar los diferentes movimientos con la lengua, necesarios para realizar sonidos guturales, que darán paso a los posteriores balbuceos. Así pues, el hecho de ponernos frente a nuestros hijos y jugar con ellos a realizar movimientos que comprometan el uso de la lengua como sacarla y moverla en diferentes direcciones, la imitación de sonidos , o la emisión de sonidos inicialmente vocálicos: “aaa”, “eee”, “iii”, “ooo”, “uuu”, les ayudará a esa “gimnasia” necesaria para el posterior inicio del lenguaje.

La etapa lingüística, tiende a hacer mucha gracia al adulto, pues nuestros hijos ya se comunican directamente con nosotros y empiezan a poder pedir las cosas señalando, imitando o haciendo diversos sonidos que los hacen entrañables. Tanto es así, que muchas personas adultas parece que tienen un “retroceso” en su presencia y empiezan a utilizar también onomatopeyas para comunicarse con ellos, como el ejemplo de la abuela citado, y no es raro ver quien dice frases como: “¿te has hecho pupa?”.

Lo cierto es, que si queremos estimular y facilitar la adquisición del lenguaje, deberíamos cantar y hablarles constantemente, así como, dirigirnos a ellos en el lenguaje que queremos que aprendan, no en un “dialecto” que ha viajado en el tiempo a lo largo de los años. Es decir; será mejor que les digamos “¿te has hecho daño?”, pues de ese modo, estarán aprendiendo a decir “daño” y con eso será suficiente. Será más sencillo que aprendan así desde un inicio, que tener que aprender a decir primero “pupa” y luego explicarles y corregirles para que reaprendan que se dice “daño” y no “pupa”. Querremos que cuando pasen a la fase post-lingüistica, lo hagan con fundamento y expresándose bien, y si utilizan un lenguaje “infantilizado” vamos a tener doble tarea.

En cuanto a los diminutivos, el tratamiento es el mismo, ya que, es frecuente que nos salga: “¡Ay, mira qué perrito!”, y en su justa medida no pasa nada por utilizarlos esporádicamente, pero lo ideal es llamar a las cosas por su nombre. Nuestros hijos tienen capacidad para comprender lo que decimos bastante antes de que comiencen a hablar, y esto es algo que no debemos de olvidar, ni tampoco el hecho de que son más sensitivos que los adultos, ya que, captan y perciben con precisión el tono que se utiliza en las conversaciones. Por lo tanto, no es necesario usar diminutivos para que entiendan que se lo decimos con cariño.

En la fase post-lingüística, el hecho de utilizar sinónimos y antónimos, así como, la lectura repetida de cuentos y el hablarles de forma constante, provocará que vayan ampliando su vocabulario de forma natural.

Como último apunte de educación emocional, es la conveniencia de agacharnos para ponernos a su altura cuando hablemos con ellos. Es una práctica poco extendida que estoy segura de que si supiésemos el valor interior que genera en ellos, la utilizaríamos más a menudo. Es cuestión de imaginarse un hombre que midiese 3 metros, hablándonos de pie o agachado hacia nosotros para equipar la altura. Evidentemente, una postura intimida más que otra, por lo que, en momentos en los que hay que consolar al niño o llamar la atención, el simple hecho de agacharnos, hará que nuestro hijo nos perciba más cercanos y se sienta más cómodo.

¡Anímate y cuéntanos tu experiencia con el inicio del lenguaje!

 

 

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4 comentarios

  1. Hola pues yo estoy hasta las narices de que mi madre le diga todo el rato al niño palabras como esas y no me hagua caso. Ahora mismo le paso el enlace a su whatapp para que te lea, a ver si le convences!!!
    Ahhh y también en el whastapp de las madres del cole, que varias hemos comentado que nos pasa lo mismo

    1. Hola Maria!!
      Estate tranquila porque no es que sea catastrófico el enseñarles así. Simplemente, hay formas más correctas que harán que nuestros hijos pueden empezar antes a comunicarse verbalmente y lo hagan mejor. Gracias por tu comentario y por compartirlo. Un saludo

  2. jajaja me has recordado una frase de una amiga que se me quedó grabada. estaba poniendo los zapatos a su hijo de 2 años y le dice: men con mama a ponete los chupatos. Asi, tal cual. y dije: oh dios, parecemos tontas hablando asi.
    Yo creo que si ya de por si cuesta entender a los niños, hablando así no les hacemos ningún favor. Hay que hablarles normal, para que aprendan, no para entorpecer. En fin… ojala mas de uno leyese tu entrada.

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