Cuando un niño enseña un dibujo nos está abriendo su corazón

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Siempre es un lujo compartir espacio con dos profesionales que saben lo que es cuidar, ayudar y reparar emociones. Hoy conocemos a Izaskun Alkorta -Trabajadora Social y mediadora- y a Mónica Pérez -Pedagoga y Arteterapeuta-.

Hola, ¿nos podríais contar algo sobre vosotras? 

¡Hola! Somos Izaskun y Mónica, dos mujeres Donosti que llevamos cada una más de 15 años trabajando en el ámbito de la infancia y familia. Mónica se ha especializado en el trabajo con los niños y adolescentes, formándose en terapia Gestalt infantil y Arteterapia. Y yo, Izaskun me he dirigido sobre todo a la intervención y Mediación con familias y la resolución de conflictos.

¿Cómo os conocisteis?

 Nos conocimos hace 10 años trabajando en un centro de acogida de menores de Donosti. Allí vimos que nos complementamos bien en el trabajo y que compartimos la misma filosofía de cómo abordar las dificultades de los niños y sus familias. Desde entonces tenemos la ilusión de hacer un proyecto profesional juntas .

¿Cómo surgió la idea de crear “Belle Enfance“? 

Durante los años de trabajo que compartimos en el centro de acogida, observábamos duras y dolorosas situaciones, y pensabamos que muchos casos se podrían haber evitado si los padres hubieran obtenido herramientas pedagógicas adecuadas a tiempo o si hubiesen podido resolver las diferencias de la pareja de otro modo.

Unido a ello, hablando con amigos y familiares, hemos visto que ante las diversas dificultades que muestran los hijos -en el cole, con sus amigos o de actitud-, suelen existir dudas y desconocimiento de cómo gestionarlas de la mejor manera posible.

Así, nos planteamos crear un Centro de orientación pedagógica, como alternativa a las terapias convencionales, observando que en muchos casos los niños se sienten señalados o estigmatizados. Nosotras proponemos un trabajo divertido, que rescata su naturaleza creativa.

¿Cómo es el trabajo que hacéis en “Belle Enfance”?

Trabajamos con las diferentes dificultades que pueden presentar las familias, como pueden ser dificultades de relación entre padres e hijos, entre la pareja, o problemas de comportamiento de niños y adolescentes o de adaptación escolar, personal o social. Para ello disponemos de servicios específicos: Orientación pedagógica, Arteterapia infantil, Aula de apoyo escolar, Mediación familiar, Grupos de adolescentes, Grupos de padres y Estimulación temprana.educacion emocional

Nuestro modo de trabajo es innovador y exclusivo en todo Donosti, por dos razones.

La primera es que, trabajamos desde un enfoque sistémico, abordando el trabajo con el niño como parte de su sistema familiar, por lo que ofrecemos un espacio que conjuga  asesoramiento pedagógico para los padres y trabajo individual para los hijos.

Y la segunda es que utilizamos la Arteterapia como herramienta de trabajo con los niños y adolescentes. A través de la Arteterapia, el niño nos muestra su realidad interior y cómo se relaciona con su entorno, lo cual nos permite obtener la visión del niño y la causa de su comportamiento.

¿Por qué cada vez hay más padres que acuden con sus hijos a centros específicos?

 Porque los padres están tomando cada vez más conciencia de la importancia que tiene la educación el futuro bienestar de sus hijos. De modo que ante dificultades acuden a los profesionales que les aportan herramientas pedagógicas concretas y soluciones.

¿El tipo de crianza determina el bienestar emocional?

Sí por supuesto. La familia es el contexto de referencia donde se van adquiriendo los primeros hábitos, las primeras habilidades y las conductas que nos acompañarán a lo largo de nuestra vida.

Existen diferentes estudios, dirigidos a  conocer el impacto de pautas de conducta familiares en la personalidad del niño y parece que una educación basada en el respeto y la disciplina positiva es la que proporciona bienestar emocional al niño, al ofrecerle un contexto seguro y coherente.

A través de la Arteterapia, el niño nos muestra su realidad interior y cómo se relaciona con su entorno

Nosotras coincidimos en que ejercer la parentalidad adecuada comporta dos aspectos centrales; por un lado, responsabilizarse del niño, amarlo y expresarle cariño, calidez, ternura y  dedicación, creando un vínculo y un apego seguro con nuestro hijo. Pero igualmente es necesario ofrecer al niño un marco estable y de autoridad -y no autoritarismo- que les guíe y oriente en sus etapas de la vida. Es como si de un río se tratara, necesitan libertad para fluir, pero un cauce establecido por donde discurrir, de otro modo se desborda.

¿Hasta qué punto influyen las emociones en el aprendizaje?

A la hora de aprender no solo nos influye la lógica también lo hacen nuestras emociones. Todo aprendizaje implica una experiencia afectiva porque los centros nerviosos y los neurotransmisores que regulan la motivación y la emoción están involucrados en los procesos de aprendizaje. Es decir, no hay aprendizaje sin emoción.

Un niño emocionalmente estable dispone de más recursos personales, por lo que presenta mayor disposición por aprender e interés por saber y conocer cosas nuevas. Por el contrario, un niño que esté invadido por la angustia y la inseguridad afectiva, tiende a desvalorizarse a sí mismo y muestra más dificultades para enfrentarse al conocimiento -porque cree que no va a ser capaz- luchando contra el aprendizaje y la persona que le enseña.

Nuestros hijos sufren muchísimo viéndonos discutir y pelear

Por ejemplo, se observa que las dificultades de lectoescritura, como dislexia o disortografía, puedan estar relacionadas con las interacciones en la “tierna infancia”. Del mismo modo está comprobado que los niños y adolescentes atienden, aprenden y memorizan más y mejor aquellas cosas que les han resultado interesantes, que les ha llevado a recordar cosas personales, donde se han sentido identificados, que les ha suscitado un emoción positiva o negativa.

En base a lo anterior, nosotras  consideramos que es muy importante potenciar la inteligencia emocional, para aprender a regular las emociones y su intensidad, en especial en las etapas de mayor aprendizaje.

El apoyo escolar… ¿recomendable o necesario?

Los niños no necesitan un refuerzo escolar si su rendimiento es adecuado y no  presentan problemas de aprendizaje o atención. Sin embargo,si se observa que el no poder superar los exámenes hace que el niño se sienta frustrado y le afecte a su estado de ánimo, o si le cuesta organizarse, se distrae y no presta atención y su concentración  disminuye… Si se detecta que no hace los deberes por miedo a equivocarse o muestra rechazo al colegio, sería adecuado que recibiera un apoyo escolar.

Nosotras consideramos que el apoyo escolar debería ir más allá de hacer los deberes. Es decir, que fuera orientado a potenciar la inteligencia emocional de los niños, para adquirir estrategias de estudio, de comprensión y de autorregulación de las emociones, de modo que aumentaremos su interés y motivación por el aprendizaje, así como por la superación.img_20161130_125530

¿Prestamos suficiente atención a la prevención?

La sociedad actual es consciente de la importancia de la salud para el bienestar personal y presta mucha atención a la prevención y tratamiento de las enfermedades físicas. Sin embargo no tanta a la salud psíquica, por las connotaciones emocionales que tiene sobre nosotros. Aún nos cuesta entender que un problema emocional nos puede limitar tanto como si tuviéramos un hueso roto.

En muchos casos esperamos que esos problemillas de actitud y comportamiento que presenta nuestros hijos sean “cosas de la edad” y que se le pasaran cuando “madure”, aunque en la mayoría de los casos si no se aborda y previene, no suele ser así.

Una educación basada en el respeto y la disciplina positiva es la que proporciona  bienestar emocional al niño

Debido a ello, la detección precoz es fundamental para tratar adecuadamente al niño y evitar que la conducta inadecuada y conflictiva se establezca como una norma o un hábito. Para ello es importante dejarse aconsejar por profesores y pediatras, que pueden aportar otra visión de las necesidades del niño y buscar ayuda de profesionales especialistas, si fuese necesario.

Desde nuestra experiencia, entendemos las dificultades y resistencias que se tienen a la hora de pedir ayuda y consejo sobre los íntimos asuntos familiares, ya que tendemos a culpabilizarnos y sentirnos atacados si alguien nos sugiere una pauta. Pero por desgracia vemos como por desconocimiento muchas pequeñas dificultades paulatinamente se agraban hasta llegar en muchos casos a una situación cronificada y muy difícil de recuperar.

¿Cuándo un padre debe sospechar de daño emocional en un niño?

Los problemas que más nos deberían alertar son los problemas de aprendizaje, comportamentales o de adaptación infantil como conductas agresivas y desafiantes, dependientes e infantiles, dificultades académicas, baja o desmesurada autoestima, somatizaciones, conductas autolesivas, aislamiento,… y los desajustes emocionales como miedos, ansiedad, tristeza, rabia, celos, bloqueos, fobias, etc…

Si los padres observan que sus hijos tienden a enfrentarse a los compañeros ocasionando conflictos o se enfrentan a los profesores, están huraños o de mal humor con frecuencia, tienen respuestas desafiantes o intentan incumplir sistemáticamente  las normas establecidas en el colegio o en casa, deberían alertarse sobre la posibilidad de que su hijo presente un problema de conducta que deba ser evaluado y tratado adecuadamente.

Sobre el “cachete” a los niños diríais…

Ser padre no es fácil, y en ocasiones nos podemos ver sobrepasados a la hora de educar a los hijos. Es habitual reaccionar como por impulso, frente a actitudes y acciones inadecuadas de los niños, que no podemos controlar con los recursos que disponemos.

Los castigos no dan el resultado que esperamos y en un momento de desesperación podemos perder la paciencia y dar un cachete. En el momento puede aliviarnos y pensar que ha servido de algo, no obstante, es seguro que la conducta que queremos erradicar volverá incluso con más fuerza, ya el niño puede haberse sentido humillado.

No hay aprendizaje sin emoción

Para los niños sus padres son las personas más importes, sus modelos de referencia. Y cuando la persona que más admiran les da un cachete, puede que les haga sentirse rechazados, poco queridos y dañe su seguridad y autoestima. Desde mi punto de vista creo que un cachete es evitable, y sustituible por una explicación, argumentación o negociación. Recordemos que los niños son nuestro reflejo, y si nosotros justificamos un cachete, el también lo hará con otros.

¿Qué os sugiere el uso del grito por sistema en la educación de los niños?

En relación al grito, pensamos que es similar al cachete. En ocasiones carecemos de herramientas o ideas para lograr que el niño nos atienda y cuando llegamos al límite de nuestra paciencia, terminamos poniéndonos por encima gritandoles. De esta manera conseguimos alarmarlos y hacerles callar, como consiguieron con nosotros cuando éramos pequeños. Sin embargo, sería más adecuado lograr otra vía para comunicar nuestro hastío más allá del grito  o la amenaza.

Os sugerimos por ejemplo ante la diaria pelea de “recoge… “, se acuerde con el niño que si se lo tienes que repetir más de tres veces, esto tendrá una consecuencia, como una pérdida de un privilegio establecido.

La autoridad en casa… ¿Obligación o elección?

La educación de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, de modo que ejercer como sus figuras de referencia de autoridad es nuestra obligación. Ejercer la autoridad de manera  adecuada no es tarea fácil. Hacer que nos respeten y obedezcan sin tener que resultar agresivos o excesivamente permisivos, requiere además de paciencia y comprensión, de disciplina.

Considerando estos dos principios educativos, podríamos identificar modos de ejercer la autoridad que tendrán consecuencia importantes su bienestar emocional. Por un lado, están los padres autoritarios y exigentes, que prestan escaso valor al afecto, al considerar que vuelve a los hijos débiles o que pueden dar más de sí. Sin embargo, este estilo de educación provoca angustia frente al fracaso, una autoexigencia desmesurada, que genera un auto concepto negativo y bloqueos o rechazo hacia el aprendizaje y afrontamiento de nuevas situaciones.

La Arteterapia ayuda a los niños a mejorar su autoestima

Por otro lado  nos encontramos con padres permisivos y muy protectores, que ejercen poco la función de control de la conducta y la disciplina, alegando no querer hacerlo sufrir, o perder sus cariño. No obstante, que el niño se frustre, tenga responsabilidades o normas que cumplir, le anima a poner a prueba sus capacidades y a superar dificultades, lo cual aumenta su autoestima y le reafirma como individuo. De lo contrario educamos a niños que muestran problemas de comportamiento y de aprendizaje , déficit de atención, oposición a la autoridad, y que no distinguen dónde está el límite del respeto al prójimo y hacia uno mismo.

También encontramos un modelo educativo más negligente, que no ejerce ni control, ni apego, lo cual provoca serias dificultades para la adapatación del niño al entorno, y poder generar vínculos positivos y habilidades sociales. Y por último estaría el modelo equilibrado, se basa en unos padres que den mucho afecto, suficiente autoridad y un marco estable, que es la clave para lograr el bienestar emocional de los niños y adolescentes.

 Hablando con Izaskun sobre Mediación familiarimg_20161130_123823

 ¿Nos podrías hablar de la Mediación familiar?

 La Mediación familiar  es un proceso estructurado de resolución de conflictos. La persona mediadora con formación y capacitación técnica específica, tiene el objetivo de fomentar y facilitar una comunicación adecuada y positiva entre los miembros de la familia, para que por sí mismos puedan alcanzar acuerdos justos y compromisos satisfactorios, por lo que serán duraderos en el tiempo.

En ocasiones los problemas que existen entre la pareja o con el hijo adolescente, son tales que no se sabe por dónde comenzar. Este proceso ayuda a desenredar la situación, diferenciando los problemas emocionales de los de la logística u organización y ofrece un modo alternativo de discutir cada área para llegar a acuerdos concretos, de un modo justo -y no lo establecido por la justicia-.

Es un proceso muy válido y beneficioso para las personas que se quieran separar o divorciar y quieran negociar un convenio regulador, así como para aquellos que quieren establecer acuerdos de corresponsabilidad parental. También facilita y ofrece pautas para poder negociar con adolescentes de un modo alternativo y positivo.

La verdad es que desde que trabajo con ello, todas las dificultades me parecen más fáciles de solucionar. Es increíble ver cómo en unas 5 o 6 sesiones es posible resolver ese dilema que parecía insuperable.

¿Es posible cuidar el bienestar emocional de los niños cuando hay un conflicto parental?

 Rotundamente sí. Siempre, eso sí, que los padres no hagan partícipes a sus hijos de su conflicto y les ofrezcan un contexto seguro. ¿Cómo se logra esto? Pues es más fácil de lo que a priori parece, solo hace falta cumplir tres reglas de oro.

Lo prioritario es darse cuenta de que nuestros hijos sufren muchísimo viéndonos discutir y pelear. Yo diría que sufren el doble ya que sufren tanto por la tristeza o el enfado de su madre, como por la su padre. De modo que preservarlos de estas situaciones es lo mejor que podemos hacer por ellos. Importante para lograrlo es no discutir en su presencia, no desautorizarse el uno al otro y sobre todo no aliarse con los hijos en contra de la otra pareja, ya que le impedimos poder disfrutar de su padre o de su madre.

A través de los dibujos los niños nos muestran su mundo interior, sus preocupaciones, sus miedos y deseos

Lo siguiente es quitarle responsabilidad y ofrecerle seguridad. Hacerle ver que las discusiones entre los adultos -y que los mayores tienen que solucionar-, no son culpa de ellos y que pase lo que pase se le va a seguir cuidando, atendiendo y queriendo igual.

Y por último, aunque no menos importante, es llegar a consensos mínimos entre la pareja en lo que respecta al día a día de los niños. Quien va a hacer qué, horarios  permitidos, etc. A veces esto es difícil de acordar, pero es lo único que les da seguridad y coherencia. Si faltase alguna de estas tres premisas sería, bajo nuestro criterio, hora de pedir ayuda profesional, porque la situación probablemente empeorará.

¿Un niño aparentemente “normal” puede desarrollar un problema de conducta o una dificultad de aprendizaje?

Entiendo que con un niño “normal” te refieres tanto a un niño sin enfermedades significativas, como a niño que vive en un hogar normalizado, y no desestructurado o marginal.

Sí, por supuesto

 En ese caso señalaría que sí. Son muchos los factores que pueden afectar al adecuado desarrollo emocional de un niño o un joven, que es lo que provoca que el niño presente dificultades para gestionar sus emociones y muestre problemas de comportamiento o dificultades de aprendizaje. Básicamente diría que un niño que se porta mal, es un niño que sufre y no sabe demostrar su malestar de otra manera.

El malestar emocional puede estar provocado por una situación o episodio traumático puntual, como una pérdida de un ser querido, un divorcio conflictivo, un accidente o situaciones muy estresantes. Y también puede ser provocado, como anteriormente señalamos, por el estilo de relación y modelo de crianza que establezcamos con el niño.

Un modelo excesivamente rígido o permisivo, al igual que un estilo sobreprotector o negligente, afecta directamente al sentimiento de seguridad y vinculación afectiva, por lo que la disponibilidad emocional para atender y concentrarse en los quehaceres más cotidianos  se verá afectada, presentando dificultades para controlar sus impulsos o su predisposición por aprender.

Hablando con Mónica sobre Arteterapia

 

 Mónica, ¿podrías hablarnos de la Arteterapia?img_20161130_123952

La Arteterapia es una terapia implantada en los sistemas educativos de muchos países del norte de Europa, y que aquí se está comenzando a utilizar, aunque en ámbitos privados. Es una especialización profesional, en la que la expresión artística sirve como punto de partida para el trabajo terapéutico.

En ese sentido, a través de medios artísticos -materiales plásticos, el juego, la expresión corporal, pintura, escultura, música…- los niños, simbolizan y proyectan su mundo interno, y tienen la posibilidad de comunicarse de una manera más espontánea, sin las dificultades que a veces presenta el medio verbal.

Usar palabras para expresar lo que sienten puede ser muy difícil para los niños y mediante la Arteterapia, pueden encontrar un espacio seguro dónde expresar sus sentimientos y experiencias y explorar sus dificultades y potencialidades.

 

En un ambiente de libre expresión y creatividad, los niños y adolescentes, guiados por una arteterapeuta experimentada, adquieren un mayor conocimiento de sí mismos que les ayuda a liberar bloqueos, miedos e inseguridades, que puedan estar limitando y afectando su bienestar.

Por ejemplo crear sus propias marionetas o super héroes, les ayuda a proyectar sus sentimientos en ellos. Y al preguntarle ¿qué súper poder tendrían?, ¿qué características de personalidad tiene?, ¿cómo se siente?, etc , sin tener que hablarlo en primera persona, nos muestra su interior. Y ayuda a los niños a rescatar sus puntos fuertes, mejorar su autoestima, pudiendo reforzar habilidades sociales, y resolver  conflictos, miedos, fobias, etc.

El arte como facilitador de la palabra, y como expresión emocional. ¿Es eso posible?

La expresión física y artística es el método primario de comunicación. Es natural y espontáneo. La creación artística, en lugar de la palabra, nos ayuda a mostrar qué es lo que realmente sentimos, sin condicionamientos, ya que en ocasiones nos cuesta identificar qué sentimos y aún más expresarlo con palabras.

Por medio de la Arteterapia abrimos una vía de comunicación en la que la palabra no es lo más importante. A través de diferentes manifestaciones artísticas: pintura, teatro, modelado, collage, danza, escritura, música, teatro, etc, ayuda a los niños a mostrar lo que guardan en su interior. Sus miedos, temores, deseos, preocupaciones… afloran cuando dejamos a los niños que se expresen libremente a través de sus obras, pero siempre dentro de unos límites.

¿Se puede saber si un niño sufre por sus dibujos?

Sí, es posible. A través de los dibujos los niños nos muestran su mundo interior, sus preocupaciones, sus miedos y deseos. Existen diversos test proyectivos que se pueden usar para analizar los dibujos: El test del árbol, la casa y la persona. No obstante, analizando estos tres dibujos sólo podemos vislumbrar si sufre o si algo le ocurre.

Un terapeuta experimentado puede detectar el estado de ánimo por los colores que emplea el niño, o cómo se siente en su familia observando en qué lugar se posiciona en el test de la familia. O cuando dibuja un árbol, que nos da cuenta de cómo es el estado emocional del niño en ese momento.

Sin embargo, para poder obtener una visión más amplia de lo que le ocurre al niño y realizar un diagnóstico certero, sería adecuado realizar más pruebas de otra índole en al menos 3- 4 sesiones de observación -para lo cual se necesita una formación en Psicodiagnóstico Infantil-.

¿Es posible mejorar la impulsividad o la hiperactividad a través de los dibujos?

Cuando un niño presenta impulsividad o hiperactividad nos está expresando que algo le está generando ansiedad y lo muestra a través de estas conductas, lo que genera una inquietud motora excesiva, falta de atención y concentración, bajo rendimiento escolar y problemas sociales y familiares.

La Arteterapia no sólo trabaja con los dibujos de los niños, que nos dan mucha información sobre cómo sus emociones o cómo se siente. El trabajo con Arteterapia abarca muchas disciplinas y se ha demostrado que en muchos casos puede ser útil para calmar esta ansiedad, a través de la música o la danza.

Un estudio con niños mexicanos, mostró que la intervención con arteterapia producía cambios conductuales y cognitivos significativos a corto plazo en la población estudiada. Gabriela Gallardo lo recoge  en su libro  “El arte como terapia en el tratamiento del TDAH” donde propone a padres y maestros la integración del arte como terapia alternativa para canalizar la ansiedad  de los niños con TDAH.

¿Cuál debe ser nuestra respuesta si un niño nos enseña un dibujo?

 Cuando un niño nos enseña un dibujo nos está abriendo su corazón, nos está diciendo “mira esto soy yo”, o “mira así me siento hoy”. Sería más útil para el niño hablarle de lo que a nosotros nos llame la atención, es decir si un niño me enseña un dibujo puedo decir, “ah vaya has pintado una casa” o lo que haya pintado, o “vaya los colores que has usado me gustan”, si realmente nos gustan, o quiénes son los personajes que salen en el dibujo, o de quien es la casa, quién vive ahí, o qué ojos más grandes tiene este niño y hacer referencia a lo que nos llame la atención sin hacer juicios sin caer en el clásico “oh qué bonito”. De esta manera damos la posibilidad al niño de poner palabras a lo que nos quiere transmitir con su dibujo y puede, al mismo tiempo, descubrir cosas de sí mismo.

¿Y si nos pide que pintemos con él?educacion, emocional, niño ,arteterapia

 Cuando un niño nos pide que dibujemos con él, es lo mismo que cuando nos pide que juguemos con él. Las razones del niño pueden ser miles, pero fundamentalmente, a mi parecer, es que quiere pasar un rato con nosotros. Muchas veces yo misma me pongo a dibujar con ellos. A veces cuando les cuesta empezar y cuando ven lo mal que dibujo ellos mismos hablan de mi dibujo y se animan a pintar.

Cuando vemos un dibujo de un niño, ¿hay algún indicador en el que deberíamos fijarnos como señal de alarma para acudir a un arteterapeuta?

En principio es muy difícil a partir de un dibujo detectar indicadores a simple vista, como he comentado antes sería necesario ampliar más información a través de otros test proyectivos, como son el de la persona, el del árbol, la familia o la casa, y tener varias sesiones de observación.

No obstante, sí que podemos sospechar si el niño dibuja siempre con colores oscuros, que puede indicar que está atravesando problemas o que pinte solo con color negro, que es un indicador de angustia. Igualmente si a las personas que dibuja les faltan partes del cuerpo, por ejemplo, nos estaría indicando que a este niño le cuesta dominar la situación en la que vive. Aunque siempre hay que tener en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentran, así como su edad.

Muchísimas gracias Izaskun y Mónica por ser tan generosas y regalarnos una entrevista tan completa y cargada de información importante para cuidar el bienestar de los niños.

 

 

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