Niños transexuales. ¿Seguro que lo tienes claro?

Mamá, hoy he visto un chico chica.

¿A qué te refieres cariño?

Pues eso, a que he visto un chico chica.

¿Un chico… que parecía una chica?

¡Ay Mamá! Un chico… vestido de chica.

¿Y qué te ha parecido?

Pues… No sé. Nunca lo había visto. ¿Por qué hacen eso?

¿Cómo se lo explico?

Los niños tienen una capacidad natural para entender las cosas. Las simplifican y se quedan con lo que en el momento que las escuchan les parece importante. Por eso a veces ocurre que ante una misma explicación, no todos los niños entienden lo mismo. No todos lo interiorizan igual y no hay que darle más vueltas. Cuando tengan dudas preguntarán.

Las explicaciones sencillas se entienden mejor. Intentar dar demasiados detalles no ayuda ni facilita si no que complica. Empezar contando un pequeño resumen, puede dar pie a que pregunte más si siente curiosidad o a que se quede satisfecho y guarde las preguntas para el momento en que su curiosidad vuelva a despertarse.

¿Qué opciones hay?

Si un niño pregunta sobre la sexualidad de cada uno, es porque ha oído algo que le llama la atención y busca respuestas. Conviene ser sincero, pero ante todo cuidar y adaptar el lenguaje a la edad del niño y mostrar respeto. Respeto a quien pregunta, respeto a quien escucha y a quien no. Respeto a quien puede expresarse libremente y a quien no. Es la mejor forma de enseñar tolerancia. La tolerancia es necesaria para poder respetar y aceptar que en la diversidad está la riqueza y que los prejuicios no nos hacen ser más felices ni vivir mejor.

Háblale de que hay personas que viven la sexualidad de forma diferente a como la vivirá él. Cuéntale que no todos sentimos las cosas de la misma manera. No las sentimos igual. No sentimos el afecto igual. Pero si sentimos con el corazón, y a la hora de querer y sentir, lo que vale es el corazón. Explícale que el corazón es grande y que el cariño no se etiqueta ni se embota. Se siente.

Explícale que hay un gran porcentaje de personas heterosexuales que tienen la suerte de poder vivir su sexualidad de forma abierta. Háblale de que hay un grupo de personas menos numeroso que siente la homosexualidad o la bisexualidad en su corazón. No tengas miedo de decirle que hay personas de este grupo que son aceptadas, entendidas y respetadas y otras que no lo son. No le escondas que hay gente que sufre pero hazle saber que no es una cuestión de elección, si no de sentir, de vivir. De cómo se siente y de cómo se quiere vivir.

Hay algo más

Hay otra realidad que no todo el mundo acepta y que no por esconderla o negarla deja de estar. Hay personas transexuales. Hay menores transexuales. Niños y niñas que tienen familia y derecho a vivir, a ser aceptados y a ser felices. Y a veces se “olvidan” las personas que hay detrás de las “etiquetas” y nos quedamos en el debate de por qué ocurre.

Personas que defienden que hay un origen biológico, y personas que aseguran que se trata de una influencia ambiental. ¿Acaso importa? ¿Acaso eso ayuda a que el sufrimiento sea menor? Porque quien se mete en esa “guerra”, se está “olvidando” de la persona. Se está “olvidando” de los niños. Y la realidad es que un niño transexual sufre. Sufre él y sufre su entorno, su familia. Y el proceso por el que pasan no es agradable. No deberíamos pensar “por qué” si no “qué puedo hacer yo para que sufra menos”.

Porque esto es algo de todos. Ese es el enfoque positivo, la forma correcta de entender las cosas y de transmitirlas. Porque si un niño escucha en su casa hablar del motivo por el que la transexualidad existe, cuando vea una persona transexual será más fácil que la cuestione. Y eso le puede pasar en el colegio, en la calle o en el trabajo. Le puede pasar a él. En cambio, si un niño crece pensando que con su actitud puede ayudar, ya está haciendo mucho. Ya está cambiando las cosas.

Te puede gustar más o menos pero todos tenemos una responsabilidad de enseñar tolerancia, de inculcar respeto y de mostrar aceptación. Porque puede haber un niño que sufre en cada colegio, en cada clase, en cada barrio, en cada familia, en cada casa. La orientación sexual de cada niño se va desarrollando, se va definiendo. Unos lo saben antes y otros después.

Si le transmites que las personas no se miden ni se valoran por el color de ojos o de pelo ni por la forma de vestir, de sentir o de parecer. Si le muestras que las personas no valen más o menos por cómo sienten la sexualidad, si no que eso es una parte más de la persona que suma, pero no resta; que importa pero no condiciona, no sólo le estás ayudando a que el mundo sea mejor o a que sus habilidades sociales sean mejores. Le estás enseñando a respetar y aceptar a las personas. Pero lo más importante: le estás dando permiso para ser lo que quiera ser, para ser quien quiera ser, y le estás transmitiendo que siempre le vas a aceptar y querer. Que siempre vas a estar ahí para él.

 

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4 comentarios

  1. ¡Toda la razón del mundo! Me a encantado tu post porque desde luego hay que explicar las cosas siempre con respeto y aceptar que no todos piensen como uno, tenemos que enseñar a las nuevas generaciones a aceptar a todo el mundo sin importar,sexualidad,raza ni nada …. ¡Chapò!

    1. ¡Hola!

      Muchísimas gracias por tu comentario, por tu transparencia y por la tolerancia que muestras. No todo el mundo lo entiende así pero da gusto encontrarse con personas que entienden la palabra respeto con todas sus connotaciones.

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