Los padres deberían rebelarse ante la industria del consejo empaquetado

Hoy os invitamos a conocer a Catherine L’Ecuyer, una mujer con una gran trayectoria, no sólo porque dice las cosas claras si no porque a pesar de haber vendido más de 18 ediciones de su primer libro, tiene mucho que decir sobre la forma de educar.

Hola Catherine, cuéntanos algo de ti

Soy madre imperfecta de 4 niños imperfectos. Defiendo la paternidad imperfecta. El mito de la paternidad perfecta ha hecho muchísimo daño en la educación.

¿Cómo surgió la idea de escribir el libro “Educar en el asombro

Hace 5 años, dí una conferencia informal en el comedor de unos amigos a 40 padres. Me pidieron que pusiera mis ideas por escrito y lo hice. Todas las editoriales me rechazaron el manuscrito, salvo una. Educar en el asombro es un libro muy muy incómodo.

¿Por qué crees que hay que “Educar en el asombro”?

Los seres humanos nacemos con asombro. A través del asombro, conocemos el mundo. Tomas de Aquino dice que el asombro es el “deseo para conocer”. Entonces si nacemos con asombro ¿por qué perdemos el interés por aprender por el camino? Mi libro responde a eso, pero de una forma positiva. Explica lo que podemos hacer para respetar el asombro de nuestros hijos, de nuestros alumnos: respetar sus ritmos, las etapas de la infancia, no saturar sus sentidos con el consumismo, respetar su sed de silencio, de misterio, de belleza…

Recientemente ha habido una “huelga de deberes” propuesta por una asociación de padres y madres. ¿Qué opinas de ello?

El tema de los deberes no es tan sencillo como “si” o “no”. Hay que matizar por etapa, y hay muchos factores que han de tomarse en cuenta. En infantil no tiene ningún sentido, porque no es etapa de educación formal. Los estudios dicen que los deberes hacen una pequeña diferencia en primaria y una diferencia significativa en secundaria. Pero siempre con una dosis adecuada, claro.

En España hay un problema estructural que conviene tomar en cuenta a la hora de entender el asunto de los deberes: los horarios laborales no facilitan la vida familiar. Por lo tanto se recurre más a los extraescolares, para “colocar” a los niños. Y por lo tanto, es mucho más difícil de gestionar el tema de los deberes, porque sencillamente no hay tiempo para ello.

Los horarios laborales no facilitan la vida familiar

¿Qué ocurre cuando un niño de 10 años que lleva 9 horas en el colegio y 2 horas en actividades extraescolares pide a su padre que le ayude a resolver problemas de matemáticas y a estudiar inglés a las 9 de la noche, cuando el padre llega agotado y ninguno de los dos ha cenado? Si eso se repite 4 días a la semana, podemos afirmar que los deberes amargan la vida familiar, quitan horas de sueño y roban la infancia de los niños.

Respecto a la huelga, es una verdadera lástima que hayamos tenido que llegar a una situación de enfrentamiento entre padres, profesores y niños. No creo que sea la mejor manera de fomentar el respeto hacia el profesorado, que tanto hace falta en el sistema educativo. Creo que la batalla debería llevarse a otro nivel. Es importante divulgar los estudios que existen sobre el tema a todos los niveles.

¿Crees que los niños exploran y juegan tanto y tan bien como deberían?

El juego desestructurado es clave para el desarrollo de las funciones ejecutivas -atención, planificación, memoria de trabajo, etc.- que son claves para el buen rendimiento académico. En infantil, el juego debería ocupar mucho más espacio, aunque hay muchos centros que ya lo están haciendo. Ojo, porque juego libre no es igual a “desmadre” o “caos”.

Hay métodos como por ejemplo el Montessori,  que fomentan la autonomía del niño, pero en un entorno “preparado”. Es bueno que cuidemos la belleza y la excelencia del entorno en el que se encuentran nuestros hijos para que se respete sus ritmos, las etapas de su infancia, etc.

¿Qué lectura haces del cambio educacional que ha habido de padres a hijos en unos años?

Si nos paramos a reflexionar, nos damos cuenta de que el sistema educativo que han conocido muchos padres tiene un cierto tinte conductista, mecanicista. Ahora bien, “es verdad porque lo digo yo” no es un argumento que convence a muchos niños de hoy en día. Por lo tanto, algunos padres se encuentran perplejos, cuando se dan cuenta de que han pasado de obedecer ciegamente a sus padres, para obedecer también a sus hijos.

El sentido mismo de la autoridad está en crisis. Quizás resolver la situación sea tan sencillo como darse cuenta de que “no es verdad porque lo digo yo” sino que “es verdad porque es verdad”. En ese sentido, la autoridad verdadera no viene de la presunta perfección y infalibilidad parental, sino de la coherencia de vida. Los niños son expertos en ver lo que es coherente y lo que no, y transmitimos mil veces más a través del ejemplo y de la mirada que a través de discursos y de broncas.

Si tuvieras que escribir un guía para padres sobre el modo en que deben usar la televisión con los niños dirías…

Soy “anti guía”. Pienso que los padres deberían rebelarse ante la industria del consejo empaquetado. Por lo tanto, procuro no dar consejos que son “café para todos”. Animo a los padres a leerse libros que hablan del impacto de las nuevas tecnologías en la infancia y en la adolescencia y a tomar sus decisiones en base a los datos. Pero ojo con los libros cuyos autores no son parciales, o bien porque están trabajando con empresas vinculadas con las multinacionales del mundo de la telecomunicación, o porque tienen algunos de sus trabajos patrocinados por esas empresas.

Si nos paramos a investigar el asunto, veremos que muchos autores son parciales. Creo que hay un hueco en ese sentido en las librerías, por eso me decidí por escribir “Educar en la realidad”  hace 3 años. Recomiendo también el libro “Demencia Digital” del psiquiatra Manfred Spitzer. Es importante tener un enfoque científico objetivo a la hora de hablar de esos temas. No podemos dejarnos llevar por lugares comunes como “van a perder el tren”, “es el futuro”, etc. Hay que afinar un poco más.

Si la decisión fuera tuya… ¿regularías de alguna forma el uso del móvil?

Vivimos en una sociedad democrática y libre. Yo no estoy a favor de legislar para prohibir todo. Hecha la ley, hecha la trampa. Asumimos que la gente es inteligente y capaz de tomar decisiones racionales. Hay que difundir la información completa y verídica para que la gente entienda las implicaciones que tiene un smartphone en una mente inmadura.

Transmitimos mil veces más a través del ejemplo y de la mirada que a través de discursos y de broncas

Quizá si pudiéramos legislar, podría ser para fomentar el acceso a esa información, igual que obligamos a las empresas de tabaco a advertir de los riesgos asociados con el consumo de sus productos. Si los padres supieran del efecto de la tecnología en una mente inmadura, no comprarían un móvil o una tableta a un niño de 10 años.

Pero no lo saben, porque las empresas de telecomunicación tienen presupuestos ilimitados para convencernos de las bondades de esos aparatos, para convencernos de que hacemos bien de “educarles en el uso responsable”. Eso del uso responsable en edades tan tempranas, es un argumento hueco, porque esperar de un niño que sea responsable antes de haber consolidado su fuerza de voluntad, es traicionar el sentido mismo de la libertad. Y sin libertad, no hay responsabilidad.

Sobre las propuestas de sustituir el material didáctico en papel por otros formatos más innovadores como las tablets opinas…

La educación es un asunto humano, y no hay nada que pueda sustituir a un maestro en el aula. Hoy por hoy no hay conjunto de estudios que avale ese método. Por lo contrario, un estudio realizado por la OCED -Students, Computers and Learning–  deja muy claro que un uso del ordenador por encima de la media del OCED lleva a peores resultados académicos.

Pero aqui de nuevo, nos encontramos con una opinión pública que va en la dirección opuesta a los datos científicos. Ojala los que hacen estudios científicos tuvieran el mismo presupuesto de marketing para divulgar los resultados de sus investigaciones que los que venden esos dispositivos. El mundo sería muy distinto, desde luego.

¿Qué te motivó a escribir el libro “Educar en la realidad”?

Lo que asombra es la realidad. La realidad no se construye, se descubre. En “Educar en la realidad” hablo de la importancia de la sensibilidad para llegar a conocer la realidad. La sensiblidad permite al asombro sintonizar con la belleza de la realidad. Nuestro cerebro está hecho para entender el mundo en clave de realidad. Aprendemos en contacto con los cinco sentidos, en base a experiencias sensoriales y interpersonales.

Las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez

De hecho, así es como los niños desarrollan su memoria biográfica, y por lo tanto su sentido de identidad. Creciendo principalmente en un mundo virtual, muchos niños se están perdiendo lo mejor de la vida: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Un ruido ensordecedor acalla sus preguntas, las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez.

¿Qué piensas de la Educación Emocional?

La emoción no es lo mismo que la sensibilidad. La emoción es la conciencia de la armonía o de la desarmonía entre las tendencias propias y la realidad. Por ejemplo, si a mi me gusta la amabilidad y la gente me trata sin amabilidad, estaré triste -emoción-. En cambio, si no tengo la sensibilidad para valorar la amabilidad, no estaré triste.

En ese sentido, no podemos decir que la tristeza siempre es mala. Puede ser también un indicador de que anhelo algo -como la amabilidad- y no la encuentro. En sí, las emociones no son malas o buenas, pero nos proporcionana informaciones sobre nuestras tendencias -lo que valoramos- y sobre el entorno. Hoy en día, tendemos a hablar de emociones como si fueran fines o motores.

Yo creo que las emociones son consecuencias, aunque a veces es cierto que esas consecuencias pueden a su vez ser causas, en el sentido de que facilitan el aprendizaje. Por ejemplo, decimos que se llega a la cabeza de un niño a través de su corazón. Así es. No somos cerebros, somos personas.

Muchísimas gracias Catherine por tu sinceridad, por dedicarnos tu tiempo con generosidad, por aportar y por compartir tus conocimientos sobre la importancia de educar en el asombro y en la realidad. ¡Hasta pronto!

Puedes adquirir los libros de Catherine aqui:

 

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7 comentarios

  1. Muy interesante entrevista. El ritmo natural no es normalmente respetado y ésto influye en nuestro estado anímico y el de nuestros hijos. Debido a ello, aparece mucho material inconsciente que nos influye más de lo que pensamos. Os dejo uno de mis artículos al hilo de lo dicho.

  2. Te felicito por el post, me ha encantado. Su discurso es muy sensato, algo muy necesario en los tiempos que vivimos. No conocía los libros de Catherine pero los leeré porque comparto su visión de la infancia y creo que puedo aprender mucho con ellos. Un beso enorme

  3. Pingback: Bitacoras.com

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