Bruselas, Paris, Irak, 11-S, 11-M, Al-Qaeda, ISIS, Beirut, Kenia, Siria,…¿cómo se lo contamos?

atentados

Hoy he recibido el email de un padre que me preguntaba cómo afectan las situaciones bélicas, o incluso las catástrofes que suceden a nuestro alrededor, y que dejan tanta muerte y tanto daño, pues dice que su hija, le ha preguntado por los atentados sucedidos y no sabía la mejor forma de abordar el tema.

Sería bonito poder tener a nuestros hijos en un entorno sano, seguro y estable, en el que sólo hubiera estímulos positivos, de forma que se pudiera garantizar su felicidad. Pero además de no ser posible, no sería bueno ni sería una medida que le asegurase ser feliz, pues ¿qué ocurriría si les aislásemos y sólo les expusiésemos a emociones de las llamadas “positivas” tales como alegría, amor o serenidad?

Al no haber sido expuestos ni preparados a otro tipo de emociones como ira, vergüenza, envidia, odio o tristeza ni haber tenido un modelo que les sirviese de ejemplo adecuado, no sabrían gestionarlas, por lo que, carecerían de los principios de inteligencia emocional, según los cuales, es importante conocer todas las emociones, independientemente de lo que nos generen, aprender a elaborarlas y a reconducir nuestra actitud conforme a ellas.

Por tanto, no se trata de aislar ni ocultar a nuestros hijos los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, sino de abordar los temas previamente con responsabilidad, teniendo en cuenta la edad de nuestros hijos y ofreciéndoles los datos con un mensaje a medida de su madurez.

Siempre es mejor enterarse de las cosas, y recibir la primera información en casa, de forma que podamos dar a nuestros hijos las indicaciones y orientaciones que consideremos apropiadas. Así pues, en el caso de una muerte o un hecho catastrófico lo más acertado será hablar con nuestros hijos y explicarles lo que ha sucedido. Con esto, les estaremos proporcionando seguridad de modo que cuando escuchen la noticia por terceras personas, bien sea en el colegio o en una conversación entre adultos, no van a sentir temor ni inseguridad, pues, estarán reforzados porque conocen lo que escuchan y lo han podido elaborar con anterioridad.

Sin embargo, se debe de prestar especial atención a los detalles, pues hasta los seis años aproximadamente, los niños no reconocen el término medio en las personas. Es decir, o se es bueno muy bueno, o malo malísimo. Posiblemente con cinco años, no es necesario anticiparles que ha estallado una bomba, a no ser que sea evidente que si no lo hacemos, lo va a oír en la calle. En ese caso, sería preferible “maquillar” lo sucedido para adaptarlo a su edad y decirle que unos malos han hecho que muera gente y o que la policía ya les ha llevado a la cárcel, o que les va a encontrar. Este último detalle es necesario, pues no debemos dejar que nuestros hijos piensen que “un malo anda suelto” porque les generará inseguridad y miedos.

En cambio, si estamos ante un niño de más de siete años, es más acertado decirle que una persona ha hecho algo que no está bien y que han muerto personas por este motivo. No es necesario ser explícito en los detalles, pues los niños son naturales de modo que cuando tienen dudas, lo habitual es que pregunten de forma que podemos ir respondiendo según necesiten saber. Ante todo, el mensaje debe de ser tranquilizador.

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, la mentira es algo que los padres no debemos transmitir a nuestros hijos, de forma que si la noticia nos genera dolor, disgusto, empatía por las víctimas y familiares, o incluso lágrimas, no se debe reprimir. Puede parecer que verbalizar nuestras emociones es un signo de debilidad paterna que no debemos transmitir a nuestros hijos, pero lo cierto es que, haciéndoles participes de estas emociones, les estaremos haciendo un regalo para toda la vida porque sabrán que también los sucesos duros se superan y se pasan.

Precisamente esto, es educar con inteligencia emocional.

Puede suceder, que nuestros hijos estén sintiendo emociones que no sepan verbalizar. Si percibimos que está siendo así, debemos de ayudarles a poner palabras a sus sentimientos y emociones para que las sepan identificar con preguntas como ¿lo que ha sucedido te da miedo?, ¿estás triste?, ¿te da pena?, ¿cómo te sientes?, ¿qué te parece lo que ha pasado?. De ese modo, si en un futuro las viven de nuevo, podrán reconocerlas y actuar en base a lo aprendido.

Por otra parte, puede ocurrir que estemos intentando contar un hecho importante a un niño, y este comience a jugar o cambie de tema. En estos casos, es evidente que no le interesa escuchar lo que le estamos contando, y no se debe forzar. Él sabrá que hemos iniciado una conversación, que estamos abiertos a ella, y que si más adelante tiene dudas o ganas de saber algo más, tendrá confianza y nos preguntará.

Para finalizar, y preferentemente no en el mismo momento en que se ha encauzado el tema, si no a los días, se puede aprovechar la ocasión para hablarles de la ayuda humanitaria y de lo que se vuelca en ayudar la gente en estos casos. Es una forma de promover valores como la solidaridad, la empatía y la igualdad entre las personas.

Con todo mi cariño y respeto, mi más sincero abrazo a todas aquellas personas que han perdido a alguien

 

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13 comentarios

  1. Hola!!!!
    Opino exactamente como tú. Mis hijos son mayores pero cuando eran pequeños intentaba explicarles las cosas de manera adecuada.
    Si que es cierto que cuando son muy pequeños hay que suavizar las cosas, pero no podemos ocultarles la realidad y que se enteren en el cole o de otra forma.
    Un besito y lo has explicado genial.

  2. Me ha encantado tu blog, gracias por invitarme!! La verdad que como mi peque tiene casi 29 meses, muchos temas de los que tratas me vienen fenomenal. Lo que no encuentro es para suscribirme por mail a tu blog, quizás porque he entrado desde móvil, se puede? Respecto a esta entrada, la verdad que es un tema espinoso y a menudo me pregunto cómo lo afrontaría, muy buenos consejos!! Gracias

    1. Hola Montse!!
      Me alegro de que te sirvan los contenidos y puedas utilizarlos. Sí que es verdad que hay temas delicados a tratar con nuestros hijos pero seguro que los vamos resolviendo de la mejor forma posible. Como suelo pensar, en la maternidad siempre hay que estar aprendiendo y replanteandonos cosas, porque precisamente eso nos hace mejorar y dar lo mejor de nosotras a nuestros hijos.
      En cuanto a la suscripción, inicialmente no pensábamos poner porque no creíamos que íbamos a tener tanta demanda pero estamos en ello. Muchísimas gracias por pasarte y gracias por tu comentario!!

  3. Hola, la verdad es que son noticias muy duras, todos los actos de terrorismo dejan muchas víctimas y los peques son los más perjudicados. Me parece muy buena idea las que das para proteger a nuestros hijos.

  4. Como siempre fantásticos consejos, y en un día como hoy vienen genial para tratar temas de los que, inevitablemente, algo oyen. Totalmente de acuerdo contigo en todo lo que planteas y, sobretodo, en lo de no mentirles nunca. Un abrazo

    1. Hola!!
      Lo cierto es que hay cosas, que aunque nos esforcemos en “tapar”, se “palpan” en el ambiente. Siempre es mejor hablar en casa, para poder gestionar de forma adecuada, que dejar al “azar” algo tan importante. Muchísimas gracias por tu comentario, y por pasarte por aquí, un abrazo!!

  5. hola, recuerdo cuando vivia en Lima Perú y el terrorismo estaba a la orden del día tenia 10 o 12 años y comenzaba a prestar atención a las noticias y lo que decía la gente, ademas la inseguridad se sentía en el ambiente, y si algún día un atentado pasaba cerca donde yo vivo? tenia pavor, mis padres nos explicaban que lo mejor era quedarse en casa sin salir y yo me sentía angustiada, mis padres nos decían mientras estés en casa no te pasará nada, pero la inseguridad de ellos también era evidente!

    1. Hola Silvana!!
      Muchas veces, trasladamos nuestros miedos a los niños, aún sin quererlo. Otras, ellos mismos los sienten y la respuesta no les transmite toda la seguridad que necesitan, por lo que tomar estos temas con la seriedad e importancia que merecen es necesario para que el paso por la infancia, sea principalmente de disfrute. Muchísimas gracias por compartir con nosotros tu experiencia, un abrazo y gracias de nuevo!!

  6. Hola! Me ecanta tu blog!! Te cuento que, sin ser profesional en el tema, he aplicado todo esto que contás con mi hijo de 9 años. Hemos logrado muy buenos resultados tanto intelectual como emocionalmente. Pero hay algo que no logro conversar relajadamente con él, y es el tema de abusos sexuales, acoso, etc. Seguramente tiene que ver conmigo, tendría que resolverlo en mi. Pero hay veces que surge alguna duda en él y pierdo las palabras y no sé como responder. Por ejemplo cuando vemos un caso en la Tv de violación, o sufro yo misma de acoso callejero en la calle en su presencia.La realidad está plagada de estás atrocidades y es inevitable encontrarselas en el camino. Sería muy útil que toques el tema en algún blog. Gracias!!!

    1. Hola Sole!!

      Me alegro de que estéis logrando buenos resultados aplicando estrategias de Educación Emocional. Sobre el tema que planteas, te animo a leer el post http://educacion-emocional.es/como-actuar-ante-un-abuso/ que puede venirte bien. En cualquier caso, es verdad que a veces nos puede costar encontrar las palabras adecuadas. En esos casos, utilizar recursos que nos ayuden, puede ser útil. Incluyo dos cuentos, que pueden facilitarte la labor que buscas. De todos modos, tomó en cuenta tu sugerencia, un abrazo y muchas gracias por tu visita!!

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