¿Por qué llora un bebé?

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Mamá, escúchame, estoy llorando. ¿Me oyes? ¿No vienes? Voy a llorar un poco más fuerte, a ver si me escuchas….  Mamá… todo esto es muy distinto… La postura no es igual estando dentro o fuera de ti, tampoco la temperatura, ni la luz, ni el sonido, ni siquiera la forma de alimentarme y de moverme.

A veces, tengo emociones nuevas mamá, y necesito que me ayudes con ellas. Aún soy un recién nacido… y hasta llorar es nuevo para mí. No lloro por capricho mamá, ni por hacerte daño. Lloro porque te necesito, porque me pasa algo, algo de verdad que no sé solucionar sólo. Mamá, ven por favor a ayudarme, no me dejes sólo. No me dejes.

Cuando como padres, entramos en casa por primera vez con nuestro bebe; ese recién nacido al que hemos pasado de desear a querer, a adorar, a sentir que se para el mundo cuando nos mira y que cuidar su bienestar físico y emocional es ahora lo más importante, también llegamos con ilusión, con expectativas, con el post parto… y con dudas.

Una de las cosas que más puede preocuparnos son esos momentos en que se nos desgarra el alma con angustia al escuchar el llanto de nuestro hijo, y se nos disparan las alarmas intentando resolver la incógnita de “¿por qué llora mi bebé?”, queriendo dar una respuesta acorde a las necesidades físicas y emocionales que está demandando a través del llanto.

Un bebé puede comenzar a llorar por varios factores. Permanecer a su lado consolándole y acompañando su dolor, su sufrimiento y sus lágrimas, nos permitirá conocerle, y diferenciar su estado de ánimo identificando el tipo de lloro que nuestro bebé está utilizando para expresar cómo se siente.

¿Qué hay que mirar si llora un bebé de pocos meses?

Mientras perfeccionamos la técnica de la identificación del llanto, y aprendemos a dar una respuesta congruente con sus demandas, conviene valorar si el recién nacido nos está indicando que tiene hambre o sed, que requiere un cambio de pañal, que tiene aires, sueño, miedo, frío o calor, dolor o que precisa contacto físico.

Un recién nacido no llora por llorar, ni mucho menos para molestar o llamar la atención o porque sea caprichoso o “mimado”. Con esta edad aún no existe la intencionalidad, por lo que, en cuanto empieza a llorar hay que atenderle inmediatamente y calmarle. Dar todo de nosotros porque lo necesita.

Un bebé está 40 semanas sintiendo a su madre. El simple hecho de no estar cerca suyo, de no escuchar los latidos de su corazón puede ocasionar el llanto en recién nacidos. No hay ninguna excusa que justifique no atender a un bebé cuando llora.

A medida que vayamos respondiendo a las necesidades de nuestro hijo que nos llama a través del llanto, iremos entendiendo y haciendo un oído selectivo que nos permitirá reconocer cada tipo de lloro con cada sensación que tiene. De este modo, según vaya pasando el tiempo nos será sencillo identificar si llora por algún dolor, porque ha sentido miedo o si le pasa alguna otra cosa.

¿Qué le sucede cuando llora?

A nivel físico, es importante tener en cuenta que cuando un bebé llora, tiene estrés y se disgusta mandando a su cerebro un mensaje intenso, cuya reacción es la producción de adrenalina y cortisol. Estas sustancias en pequeñas cantidades tienen una función positiva en el organismo cuando se dan en casos de alerta o de peligro. Pero el bebé aún es muy pequeño, tiene pocos meses y no es capaz de discernir inicialmente si está viviendo una situación de riesgo o no y lo que es más importante: no es capaz de reducir por si solo los niveles de cortisol que su cerebro está segregando. El bebé necesita del adulto para calmarse y regularse.

Unos niveles elevados de cortisol y adrenalina  ocasionan una activación de la amígdala del cerebro, órgano que se encarga de regular las emociones y que es imprescindible cuidar para que no se dañe, ocasionando secuelas y patologías  que nadie quiere para sus hijos. Un elevado cortisol se relaciona directamente con el síndrome de Cushing , y sus efectos para el niños son; un crecimiento lento, dolores en la musculatura y en los huesos, infecciones en la piel, o pieles sensibles, por lo que la atención ante el llanto del recién nacido debe ser prioritaria.

En cuanto a la educación emocional, es habitual ver personas que llevan en la calle a un bebé llorando a pleno pulmón en el cochecito esperando que con el movimiento se calme, y enviando a sus hijos el mensaje de: “te veo y te escucho pero ahora no te voy a coger”, cuando lo conveniente para cuidar la inteligencia emocional del niño sería cogerle, tocarle, acariciarle, cantarle, hablarle, mimarle y consolarle. En definitiva, entenderle, empatizar con su sufrimiento y recogerle, ayudándolo a regular la toxicidad del cortisol  que su cerebro está segregando. Cuidar estos aspectos en la primera infancia sientan unas bases idóneas para el desarrollo equilibrado a lo largo de toda su vida, y le permiten ser un niño más tranquilo y tener un sueño más reparador.

Un bebé no llora para fastidiar ni porque esté “mal acostumbrado”, ya que no se puede mal acostumbrar a un bebé por darle cariño. Un recién nacido llora porque no sabe hablar y no tiene otro modo de expresar que necesita ayuda cuando le está pasando algo. La decisión de proteger al bebé en estos momentos y de atenderle lo antes posible condicionará su bienestar emocional para toda la vida.

Afrontar sus demandas con paciencia, cariño y ternura serán importantes para entenderle y poder acudir a su llamada de forma serena y tranquila para ayudarle lo mejor posible. Siempre es bueno abrazar y querer a tu bebé.

 
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7 comentarios

  1. Cuando dí a luz me obsesioné un poco con la idea de lo mal que lo tienen que pasar los bebés al nacer; es cambio tan grande, separarse de nosotras, vestirlos, el momento del parto…tanto que no podía oír llorar a mi bebé, me daba una pena y una necesidad de consolarle enorme…como de pedirle perdón, no sé si me entiendes.
    Cuando un bebé llora siempre es por algo y cuando son más grandecitos también.

    1. Hola Carol!!
      Así es, el llanto es una forma de comunicarnos que necesitan que les atendamos, que les queramos, y que les consolemos. El modo en que respondemos a sus demandas, va quedando “impreso” como parte de su personalidad, y pintando de uno u otro color su “mapa” emocional. Un abrazo y gracias por la visita!!

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