¿Qué enseña un cachete?

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Salida del colegio, “hora punta” que se diría. Los niños salen con sus mochilas y con un montón de emociones y de experiencias. Y con ganas de jugar, de correr, de saltar… de divertirse y desfogarse. Lo necesitan. En cuestión de minutos, la salida se desaloja. Unos van al parque, otros se quedan en el patio, otros tienen extraescolares… Pero hay una escena que llama la atención:

Uno de los niños, quiere quedarse a jugar en el patio, pero su madre le dice que hoy no es posible. El niño exterioriza su frustración y su enfado con gestos, brazos cruzados, ceño fruncido y recriminando a su madre que no se queden como otros niños de su clase. Finalmente, la madre “resuelve” la situación de la siguiente manera: le da un cachete a su hijo. Este comienza a llorar y le sigue sin rechistar.

A ti que defiendes el “cachete”

Quizás no lo sabes, pero un cachete es una palabra que se disfraza y se camufla. Se camufla para suavizar la conciencia. Se esconde porque resulta más suave pensar “le he dado un cachete a tiempo” que pensar “le he pegado a mi hijo”.

No te engañes. De suave no tiene nada. No hay un solo cachete, torta o tortazo que se dé a tiempo. Todos son a destiempo. Todos son inadecuados. Todos dañan, agreden y perforan la autoestima del niño hasta lo más profundo de su corazón. Todos arrancan en cada golpe su inocencia, su felicidad y enturbian su bienestar emocional.

Si le quieres de verdad para, no le pegues. Ni un cachete. No lo hagas.

Un niño que crece en un ambiente donde se expone a recibir una torta, es un niño al que se le hace daño, al que se le dan vitaminas para sentirse inseguro, al que se le transmite que no hace bien las cosas y que se merece un golpe, un correctivo. O dos. O tres…

Justificar el castigo físico como norma en la educación de un hijo es enseñarle que el modo de relacionarse pasa por cruzar la barrera física, por agredir para ser respetado, por el “todo vale”. Es hacerle sentir inseguro en su propia casa, es hacerle dudar de la incondicionalidad de sus padres, del amor. Es confundir, es darle justo lo que no necesita. Es dañar.

Si quieres lo mejor para él no le dañes. Lo puedes evitar

Una persona que da una torta, lo hace queriendo marcar un límite, pero se confunde en el modo de hacerlo. Hay formas de decirle a un niño que se ha excedido cuidando su bienestar emocional. Todas ellas pasan por hablar, por entender, por empatizar con el dolor, con el malestar y el sufrimiento, por abrazar, por buscar estrategias conjuntas, por hacer una buena gestión emocional  y por querer solucionar las cosas desde el respeto más profundo. Pero nunca por agredir.

Habla con él, busca otros recursos

Quien recurre a la violencia con un niño, está sembrando distancia. Quien impone sus normas utilizando el tortazo como recurso cuando su hijo aún es pequeño para defenderse, le está enseñando que el más fuerte puede solucionar los conflictos pegando, agrediendo… Le está mostrando que se puede pegar, que se puede dañar.

Quien no ha instaurado estrategias sanas de relación y “guía”, empleando el cachete cuando su hijo aún es niño  ¿qué hará cuando su hijo crezca? Apuesta por el diálogo, por las relaciones sanas. Aprende y enseña a resolver desde niño.

¿Qué puedo hacer si ya he utilizado el cachete? Solución

1/ Darse cuenta de que los tortazos no son positivos, es el primer paso para concienciarse de que hay que prescindir de ellos.

2/ Es necesario que hagamos una reflexión en la que pensemos en qué momentos los utilizamos y desde qué emoción surgen. Identifica y entiende la emoción que sientes.

3/ Analiza las opciones de forma previa y busca respuestas alternativas sanas ante esa emoción. Es uno de los modos de aprender a gestionar la emoción de forma adecuada.

4/ Comparte tus experiencias con alguien de confianza que sintonice contigo y con tus intenciones. Desahógate, comenta tus logros y las dificultades que encuentres en el camino. Nadie dijo que educar fuera fácil. Ni que cambiar de estrategia lo fuera pero intentarlo es la forma de conseguirlo.

5/ Habla con tu hijo y cuéntale tus intenciones, comparte con él. Pídele ayuda para conseguirlo. Interésate por sus ideas para evitar esos momentos tan intensos y desagradables.

6/ Nunca tires la “toalla“. Una Educación Emocional de calidad siempre merece la pena.

Un niño que se siente cuidado y querido, centra su energía en crecer y ser feliz. Un niño al que se le hace un daño emocional, no sólo tiene que centrarse en crecer, sino también en recuperarse y en curar sus heridas.

Ningún azote se recuerda con cariño

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15 comentarios

  1. Pues siento discrepar,pero a mi mi madre me dio algun cachete en ciertos momentos apropiados y ni creo que me maltratara, ni es ningun trauma para mi, es mas los considero oportunos en las situaciones en que recuerdo que lo hizo. Lo siento por la falta de tildes, mi teclado es ingles y no contiene.

    1. Hola!!
      Qué pena que no defiendas la “tolerancia cero” a la violencia. Entiendo que hay opiniones para todos los gustos. Personalmente creo que nunca hay un momento apropiado para dar o recibir un tortazo, ni para justificarlo. Todos ellos son evitables porque surgen ante la rabia y la impotencia. Todos agreden y dañan ayer, hoy y mañana. Interfieren y van en contra de una educación emocional y de un respeto hacia el niño, hacia la persona. Gracias por darnos tu opinión. Ojalá cambies de idea. Un saludo!!

  2. Buenos dias.
    Soy el padre de dos niñas de 6 años y estoy de acuerdo con lo que ha puesto convertirkmensonrisas
    Que se puede hacer con una niña que cuando tienes que irte a casa, no se quiere subir al coche porque quiere ir a casa de sus tios y que por mucho que le digas que es hora de irse para casa, que hay que cenar, que mañana hay que ir al cole etc etc etc…, y con esas no le da la gana de subirse?
    Pues lo siento, se hace porque lo digo yo… La autoridad que tiene un padre/madre no se puede perder. No soy el amigo de mi hija. Soy su padre y voy a ayudarle en todo lo que necesite siempre. Le muestro mi amor, juego, le beso, le abrazo… Pero cuando es no es no. También veo que es una lástima la filosofía de que todo hay que hablarlo, hay que razonarlo y que hay que negociarlo.
    Todo hay que explicarlo, y hay que dejar que se equivoquen por ellos mismos, pero hasta un límite.
    LÍMITES, bonita palabra que sirve para dar confianza en si mismo y mantener la autoridad que todo padre/madre ha de tener sobre sus [email protected]
    Tengo 40 años, y mi madre me ha dado con la zapatilla y me ha pellizcado hasta dolerme. Pero no se me ocurrió en la vida devolverle la “agresión” tal y como veo hoy dia en los parques, que padres y madres consienten que [email protected] peguen a otros o les peguen a si mismo y la única reprimenda sea “eso no se hace. Te gustaría que ese niñ@ te pegará a ti? Como te sentirías? Venda va, no lo vuelvas a hacer…”
    Futuros tiranos.
    Se que no es la mejor solución dar un cachete, pero es la menos peor…
    Ah! Y a mi madre la quiero y no me considero un niño maltratado ni por asomo.
    Un saludo.

    1. Hola Javi!!
      Agradezco tu sinceridad y tu comentario, a pesar de que no comparto lo que dices. Entiendo tu preocupación por marcar los límites de forma clara para evitar niños “tiranos”, pero hay muchas formas sanas de enseñar límites y no se me ocurre ninguna que implique agredir. Te invito a que visites el Blog y averigües y pruebes formas alternativas en las que comunicarte con tus hijas siendo cercano y sin perder la autoridad pero respetando y dejando al margen el uso de la fuerza. Un abrazo y gracias por la visita!!

    2. Comparto tu opinión.De pequeña me han dado algún que otro cachete y no me ha pasado nada,ni tengo traumas.Quiero a mis padres mas que a nada en este mundo (aún no tengo hijos)y les estoy muy agradecida por la educación que me han dado.Niños no pueden hacer lo que les da la gana y ya está.No funciona con todos hablar,hablar y hablar.Todos los días lo veo en mi trabajo.Padres mayores,muy comprensivos y niños tiranos..Hasta conozco a uno que con sus siete añitos pega a sus padres y ellos siguen intentando hablar con el.Que va a hacer ese niño cuando sea un poco mayor y tenga más fuerza??Que sigan hablando..Así habrá más y más casos por desgracia..

      1. ¡Hola Andrea!

        Cuando utilizamos el “cachete” como estrategia, estamos enseñando que hay ocasiones en las que se puede pegar y agredir. Estamos transmitiendo que la violencia “correctiva” y por “descarga” se puede justificar cuando tiene lugar del adulto al niño. Del “fuerte” al “débil”.

        Hay muchas personas que han crecido normalizando los tortazos pero lo cierto es que dañan el bienestar emocional. Hay otras formas de cuidar a los niños, de enseñar a respetar, de poner límites… y no todas ellas pasan exclusivamente por hablar.

        Te invito a que nos acompañes a lo largo del Blog y descubras cómo hacerlo sin agredir, sin dañar. Un saludo y gracias por tu comentario.

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