Quiero ser una niña de acogida

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Ayer me desperté llorando. Me desperté no entendiendo. Me desperté queriendo que las cosas fueran diferentes. Me desperté necesitando consuelo.

Vivir en un piso de acogida no es fácil. Y no lo es, porque todo niño necesita una familia que le quiera, que se lo haga saber cada día, cada instante. Todo niño necesita sentir que es importante para alguien, y que ese alguien siempre va a estar ahí. Pase lo que pase.

Todo niño necesita sentir que se le cuida y que se le mima de forma incondicional. Haga frío o haga calor, sea invierno o verano, sea de día o de noche. Necesita pertenecer, necesita entender todo lo que vale y todo lo que puede hacer. Necesita creer, ilusionarse, apoyarse, saber que es grande, saber que con él, el camino merece la pena. Y necesita permanencia de quien le quiere. En el tiempo, en su vida, sin horarios, sin barreras.

¿Por qué decidí ser madre de acogida?

La maternidad es grande, muy grande y tiene muchas formas. Se puede dar a luz y se puede dar luz. Se pueden dar sonrisas, se puede dar tiempo, se puede dar comprensión, se puede dar cariño. Se puede querer. Se pueden dar abrazos de carne y hueso, de los de verdad.

Se puede iluminar el camino. Se puede mostrar, enseñar, respetar. Se puede ser generosa. Se puede regalar una oportunidad. Se puede ayudar a un niño que lo necesita. Se puede curar un corazón “roto” y se puede enseñar a sentir, a querer y a quererse.

Y es bonito. No siempre es fácil, porque la maternidad no siempre lo es, pero no se me ocurre nada que no haya merecido la pena todo este tiempo contigo.

La maternidad es dar la mano y dar el corazón. Soltamos la mano cuando lo piden pero nunca el corazón. De ese modo, nuestra mano se queda cerca… por si algún día… tuvieran que volver a ella.

 

Apoyo a la campaña #abrazosdecarneyhueso de la Diputación Foral de Gipuzkoa

Más información en Diputación Foral de Gipuzkoa y en la Asociación de familias acogedoras de Gipuzkoa

 

 

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6 comentarios

  1. Ayyyy Izaskun me has hecho llorar y mucho. Estoy pasando muy malos días con un tema similar, bueno tu lo sabes, con el tema de la adopción y estoy muy sensible.

    Qué fácil es hacer feliz a un niño, cómo tu dices, darles luz y cuánto lo complicamos todo lo adultos y la burocracia y la falta de empatía…

    Gracias por despertar un poquito esos corazones dormidos.

    1. Hola Carol!!

      Sabes lo que te aprecio y lo que te entiendo. Espero que esas lágrimas hayan servido para “drenar” un poco esa emoción contenida que a veces nos vamos guardando cuando el proceso es tan largo y con una espera llena de incertidumbre. Un abrazo… de carne y hueso

  2. ¡Hola, guapa! En mi experiencia como docente me he encontrado en más de una ocasión con chavales tutelados en centros de menores. Desde que conozco esa realidad, en mi mente está ser en un futuro madre de acogida. Estos niños necesitan una familia que les cuide, les proteja y les quiera. Te felicito por el post. Un beso enorme.

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