Respuestas claras para desarrollar la empatía de tu hijo

En este artículo recopilatorio se responden numerosas dudas que surgen cuando hablamos de la empatía.

Hola… ¿Puedo preguntarte algo?

 Claro, ¿qué te pasa?

 Tengo muchas dudas sobre la empatía

 Empatía, gran palabra. Cuéntame.

Verás… para que un niño desarrolle empatía, ¿debemos empezar por nosotros mismos como padres?

Por supuesto. Se puede ser padre de muchas maneras, pero un buen padre tiene que ser empático para poder entender a su hijo, para poder ponerse en su lugar y para poder educar con respeto y con cariño. Un padre que no es empático, difícilmente podrá transmitir a su hijo el valor de la empatía.

¿Es importante tener empatía con nuestros hijos para que la relación sea buena?

 No sólo es importante si no necesario. Se puede educar sin empatía pero no se puede educar bien sin empatía. Una crianza sana y respetuosa no puede entenderse sin empatía. La empatía es la base para poder construir una relación sana, para poder entender y responder de forma adecuada a las demandas de nuestros hijos.

Ya lo veo. ¿Cómo es tener empatía hacia los hijos?

Tener empatía hacia los hijos es saber mirar y entender, es saber conectar, es saber situarse en ellos y con ellos, es mostrar respeto hacia su persona. Es acariciar y dar la mano cuando lo necesitan y dejarla cerca cuando no la necesitan. Es marcar límites utilizando la palabra y buscando estrategias alternativas que eliminen gritos, chantajes, amenazas, cachetes o castigos. Un padre empático no grita  a su hijo, no le agrede, porque sabe que a él no le gustaría que le gritasen. Un padre empático no se rinde y busca soluciones sanas y eficaces.

¿Qué beneficios tiene ser un padre empático?

Ser un padre empático es tejer un puente de cercanía hacia tu hijo, es construir y no destruir, es dotarle de recursos internos que repercutirán de forma positiva en su bienestar emocional y en su inteligencia emocional. Es darle herramientas para la felicidad, para las relaciones, para el éxito personal.

¿Crees que se tiende a confundir empatía con no establecer límites?

Creo que se tiende a confundir empatía con muchas cosas y que se tiende a entender los límites de muchas formas diferentes con líneas difusas, que es lo que crea confusión. Se puede ser empático y marcar de forma adecuada los límites o no hacerlo.

Casi todos tenemos claros cómo deben ser los límites que implican un riesgo. Es decir, si vemos que un niño está jugando en una carretera en la que pasan coches, el límite está claro: no se juega en la carretera. Ese límite, lo puede poner un padre empático y uno que no lo es.

También un padre empático o uno que no lo es puede poner un límite social como comer utilizando los cubiertos o no pegar al compañero. Incluso ambos padres, empáticos o no, pueden establecer límites en la convivencia familiar, en las normas que nos harán disfrutar más de la compañía, como puede ser la ayuda para recoger la mesa después de cada comida. La diferencia está en el modo de hacerlo.

Un padre que no empatiza, difícilmente puede marcar los límites cuidando el bienestar emocional del niño. Se puede educar de tantas formas diferentes que tiendo a pensar que cada persona lo hace lo mejor que sabe. Pero la crianza es un contínuo aprendizaje y siempre se puede mejorar. Siempre se puede empatizar un poco más.

¿Cómo es un padre empático?

Un padre empático sabe escuchar, sabe atender y entender, sabe negociar, sabe pedir perdón y reconocer errores, sabe hablar desde el cariño y el respeto sin dañar. Un padre empático sabe que cuando su hijo no se encuentra bien, aún le necesita más. Un padre empático prioriza en su hijo porque sabe que su bienestar emocional es lo primero. Un padre empático prefiere pasar sueño a que sea su hijo el que lo pase, prefiere pasar hambre a que sea su hijo el que lo pase… Un padre empático sabe anteponer las necesidades de su hijo a las suyas propias.

¿Cómo puedo saber si estoy educando con empatía?

No se puede ser radical con la empatía. No se trata de si se tiene o no se tiene. No se trata de “Yo soy buen padre porque soy empático”. La maternidad es mucho más que eso. La maternidad también son momentos, también es gestión de las propias emociones para poder responder bien ante las ajenas. Pocas personas carecen de empatía pero la realidad es que a grandes rasgos, la empatía es aún un aspecto a mejorar, porque en la crianza siempre se puede mejorar.

Entonces… ¿un padre que grita a su hijo no es un padre empático?

Pues en ese momento no lo ha sido. No implica que nunca sea empático, pero sí que aún tiene un trabajo personal por hacer si quiere establecer una mejor relación con su hijo, una relación emocionalmente sana, una relación con empatía.

¿Nos cuesta ponernos en el lugar de los niños?

 En general no creo que nos cueste ponernos en el lugar de los niños. Pero si hay “malas prácticas” como no coger a un bebé cuando llora o creer que hay niños que “lloran por llorar” o que “no se enteran”. Hay que hacer un ejercicio de reflexión antes de actuar y preguntarnos si nos gustaría que nos tratasen así.

Esa misma pregunta, puede mejorar o reconducir una actuación que iba a ser errónea. El problema es que a veces no nos paramos a pensar porque no sabemos gestionar de forma correcta nuestras propias emociones y actuamos desde el impulso. Y los impulsos, no son buenos consejeros.

¿Nos falta paciencia?

Nos faltan ayudas para poder ejercer la maternidad de forma positiva; conciliación familiar y laboral; entender que una madre que tiene a su hijo enfermo no debería ir a trabajar. Falta entender que una madre que ha trabajado ocho horas y aún debe hacer todas las tareas domésticas y atender a sus hijos, no es una súper mujer. A todo no se puede llegar, y quien cuida una cosa, descuida la otra. No es cuestión de paciencia, es cuestión de horas, de calidad de tiempo, de cómo está “montada” la sociedad, el ritmo vertiginoso que llevamos.

Una madre que cuelga la ropa, cocina y atiende a su hijo al mismo tiempo, no puede ofrecer una atención de calidad. No es cuestión de no tener habilidades, si no cuestión de logística. El día que entendamos la importancia de dar a los niños una educación emocional de calidad, habrá más ayudas hoy y más felicidad hoy y mañana. Habrá menos enfermos, más sonrisas y más calidad de vida. Habrá más futuro.

¿Hay algo que nos pueda ayudar a ser más empáticos con nuestros hijos?

La empatía es un proceso. No se trata de “te doy unos consejos rápidos de libro de bolsillo” y me hago empático. Se trata de entender que debe haber un cambio en el “eslabón grande” que sostiene la cadena, la familia, para que el “eslabón” más pequeño crezca con todo su potencial.

Yo diría a todos los padres que lean mucho sobre educación emocional, porque ahí está la llave para la felicidad de sus hijos y de la suya propia, y les diría que antes de actuar, respiren y cuenten del 10 al 1 para asegurarse de que su actuación es correcta, es empática y no va a dañar el bienestar emocional de sus hijos. Una respuesta empática siempre va a ser adecuada.

¡Cuántas cosas! Creo que me queda claro. Muchas gracias por ayudarme con mis dudas

 De nada. Gracias a ti por tener la inquietud y preguntar.

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5 comentarios

  1. Como siempre Izaskun… ole ole y ole! Genial post super claro y directo, tenia claro lo que era la empatia pero ahora ya si que he abierto los ojos aun mas! Si todos fueramos mas empaticos en general, el mundonseguro que seria mejor!! Un besazo

  2. Pingback: Bitacoras.com

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