Mi primer semáforo para gestionar bien las emociones

semaforo emocional

A veces los niños pueden tener dificultad en expresar de forma adecuada la emoción que están sintiendo, lo que puede derivar en una respuesta desproporcionada ante un hecho concreto como enfadarse y gritar cuando se le dice que hay que interrumpir el juego para ir a la ducha y no se siente comprendido, ni recogido en su malestar por tener que hacer algo que no le apetece.

El semáforo emocional es una herramienta con la que podrás ayudar a tu hijo, con la gestión de sus emociones y con la que podrás modelar una respuesta acorde y proporcional a las emociones que sienta, reduciendo conflictos y momentos de tensión en la dinámica familiar. Favorecerá una mejor convivencia familiar, y unas relaciones sociales más sanas, al tiempo que posibilitará que tu hijo se sienta mejor consigo mismo y aprenda a tener una mayor tolerancia a la frustración. Con una simbología sencilla de entender para un niño, como es un semáforo, aprenderá a identificar las emociones que le producen las diferentes situaciones, y a clasificarlas por colores que le faciliten gestionar una respuesta acorde a la intensidad y gravedad del momento.

Mi primer semáforo emocional. “Herramienta básica, dirigida a niños de entre 2 y 4 años aproximadamente”.

En el momento en que tu hijo sea capaz de hablar y diferenciar los colores básicos, está en disposición de utilizar la herramienta. Para ello, colocaremos en un lugar visible de su habitación, y a poder ser a la altura de sus ojos, un dibujo de un semáforo con los colores habituales como son el rojo, el amarillo y el verde. Teniendo en cuenta que a esta edad no saben leer, debemos buscar estrategias compensatorias gráficas como puede ser, hacer un dibujo de una cara al lado de cada color del semáforo, de modo que; la cara de miedo sea de color rojo; la cara de ira, rabia o frustración sea de color amarillo; y la cara de pena, sea de color verde. Es importante poner nombre a esas caras, para que aprendan a identificar las emociones, y que cuando percibamos que las están sintiendo, pongamos palabras diciendo: “¿Te da pena que se haya volado el pájaro? Como a la cara verde que tienes en el dibujo que hemos puesto en tu habitación.” o “¿Estás enfadado? ¿Tienes rabia como la cara amarilla que hemos pintado en el dibujo que hemos puesto en tu habitación?”… Conviene asegurarse de que han asociado bien cada emoción a un color, y que saben identificarlas. Los niños a esta edad son muy imaginativos, y les será fácil visualizar y recrear situaciones en su mente, por lo que una vez que queremos pasar a la siguiente fase, es preciso explicarles, que cada cara, tenía una forma diferente de hacer las cosas.

¿Cómo le explicaremos el semáforo emocional?

• Les contaremos que la cara roja, cuando sentía miedo porque un niño más mayor le quería pegar, primero le decía que no le pegase, y si no le hacía caso gritaba pero que siempre lo contaba a papá y a mamá. De este modo, irá entendiendo el modo en que se espera que responda ante el miedo, modulando su conducta sin apenas ser consciente de ello. Si percibimos que en algún momento siente miedo, y su respuesta es diferente, bastará con recordarle la cara roja del dibujo, para que vaya interiorizando el modo adecuado de gestionar la emoción del miedo.

• Con la cara amarilla se llevará la misma dinámica, de modo que ante un momento en que no le apetece ponerse las zapatillas, siempre y cuando no estemos ante una situación previa a una rabieta, podremos recordarle, que la cara amarilla, antes de enfadarse, cogía aire con todas sus fuerzas y respiraba tres veces para estar más tranquila y que su amarillo no fuese tan intenso, porque eso le permitía pensar las cosas.

Es necesario adaptar el lenguaje y los ejemplos a la edad del niño, para que su nivel de comprensión sea el adecuado. Respecto a la cara verde, la estrategia de actuación es similar, recordándole la conveniencia de demandar mimos y afecto ante situaciones que le generan pena, como ver a un animal herido o a un niño que llora en el parque.

En unos días la opción para niños de más edad.

Ir al semáforo emocional para niños de 5-10 años.

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10 comentarios

  1. Vaya!!! Que rápida eres!! Yo fui una de las que te lo pidió. Muchas gracias. Por cierto me ayudas mucho y hoy he visto el botón de pay pal de mas abajo, aunque me parece poco lo que te he dado, he hecho lo que he podido. Eres como tener un bastón al que recurrir siempre. Gracias.

  2. Qué buen recurso, me parece genial. Y es que a veces resulta muy difícil que el niño aprenda a gestionar sus emociones de forma correcta. Yo estoy haciéndolo con mi hijo pequeño, le cuesta hacerlo y a mí enseñarle. Así que tu artículo me viene genial. Un abrazo

  3. Es un recurso genial. Yo he usado herramientas de este tipo con chavales con TEA y la verdad que funcionan fenomenal para identificar las emociones en uno mismo y enseñarles a gestionarlas. Me ha encantado como lo has explicado!! 🙂

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