Tú que eres madre…Aprende a descansar

Permíteme que te cuente que soy madre, soy mujer, soy persona. Permíteme que te diga que por mis hijos doy la vida, que lo son todo para mí y que no hay amor más grande que el que siento por ellos. Permíteme que te explique qué sus sonrisas son mis sonrisas, que sus llantos son mis llantos y que sus alegrías son tan suyas como mías. Permíteme decirte que me desvivo cada día y cada noche para intentar darles lo mejor. Para darles cariño, compresión, apoyo y educación.

 Pero entiéndeme, que soy mujer, que soy persona y que también me estreso cada día. Entiéndeme que el día no tiene las horas suficientes para hacer todo lo que necesito y aún así lo hago. Entiéndeme que también me frustro y me disgusto cuando una pequeña acción como ponerse las zapatillas se convierte en conflicto. Entiéndeme que es tanta la responsabilidad que siento… que a veces me angustio. Que a veces me agobio. Que a veces lloro.

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Aún te siento. Aún te siento conmigo. Aún recuerdo la felicidad tan grande de tenerte, de saber que aún sin tocarte te deseaba tanto. Aún recuerdo el momento en que supe que estabas conmigo, lo especial y privilegiada que me sentía. Recuerdo la cara de tu padre al verme sonreír de felicidad por ti, su abrazo, su emoción. Aún te recuerdo y te recordaré siempre. Recuerdo tantas cosas buenas de ti, que se que eras y eres mi estrella. Aunque no pudo ser.

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