No se puede educar sin lágrimas

Hoy compartimos impresiones con 3 profesionales que trabajan en el sistema de Protección Infantil acompañando, apoyando y ayudando. Lara Formariz – Pedagoga- lo hace desde un centro de menores y Estibaliz Lizarraga -Educadora Social- y Gorka Saitua -Pedagogo- como Educadores Familiares. Ellos son Indartzen y lo tienen claro.

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Mi hijo me muerde. Me hace daño

Tengo un bebé precioso al que le están saliendo los dientes y me muerde. Intentó utilizar con él remedios naturales y facilitarle una zanahoria del frigorífico para facilitar el proceso de dentición, tal y como recomiendas. Nos estamos arreglando bastante bien pero se alimenta con lactancia materna  y he sufrido dos mordiscos. Dos dolorosos mordiscos que me han dejado una pequeña herida que aún tiene que curarse.Mi pregunta es cómo debo reaccionar ante un caso así. Me han aconsejado que le riña y que le diga que me hace daño. ¿Qué debo decirle?

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El suelo se mueve para que te caigas

A veces los niños se caen o se dan un golpe, siendo algo que entra dentro de lo habitual en el día a día y en la infancia de cualquier persona. Sin embargo, no siempre damos a las caídas la importancia que merecen, y no es raro escuchar respuestas por parte de los adultos como: “no ha sido nada” o incluso golpear el objeto “responsable” de la caída o con el que se ha tropezado diciendo “¡toma por malo!”.

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Comprueba en 1 minuto si tu hijo gestiona bien sus emociones

Mamá, te dejo esta nota en la almohada porque a veces siento mucha rabia. Tanta, que quizás es ira, o frustración, o un poco de las dos. Y no sé qué hacer con todo eso que estoy sintiendo, porque me quema por dentro, y sale con mucha fuerza pegando, gritando, insultando… Y no me siento bien. No me gusta, porque me riñes, me disgusto y lloro. Y crees que al momento se me pasa, o se me olvida, pero no es verdad. Te digo que no lo volveré a hacer, pero no sé el camino. Y eso me pone triste.

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¿Hay que castigar?

Se ha usado o abusado tanto de los castigos, que parece que es algo obligatorio en la educación de nuestros hijos e hijas. Es cierto que los que se utilizan actualmente, son más sutiles y con menos agresividad física, ya que, mientras que en la generación de nuestros abuelos era más habitual que sacaran a “pasear” la zapatilla o el cinturón, hoy en día, afortunadamente sucede bastante menos y parece que la violencia física ejercida a los niños está remitiendo. Pero… ¿Y el daño emocional que pueden ocasionar los castigos?

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