¿Eres capaz de mirarle a los ojos y decir que NO por ser de acogida?

Y aquí, mientras te miro dormir, pienso qué poco fácil tiene que ser tener unos padres que te quieran, pero que no sepan cuidarte tan bien como mereces. Pienso por qué tú, de sonrisa bonita por dentro y por fuera, tienes que compartir tus experiencias con otros niños que viven como tú. Que viven contigo. Pienso por qué tu tienes que vivir privada de tener el cariño de una familia que cuente contigo. Que te diga lo que vales. Que te deje ser aún más grande.

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Tú que eres madre…Aprende a descansar

Permíteme que te cuente que soy madre, soy mujer, soy persona. Permíteme que te diga que por mis hijos doy la vida, que lo son todo para mí y que no hay amor más grande que el que siento por ellos. Permíteme que te explique qué sus sonrisas son mis sonrisas, que sus llantos son mis llantos y que sus alegrías son tan suyas como mías. Permíteme decirte que me desvivo cada día y cada noche para intentar darles lo mejor. Para darles cariño, compresión, apoyo y educación.

 Pero entiéndeme, que soy mujer, que soy persona y que también me estreso cada día. Entiéndeme que el día no tiene las horas suficientes para hacer todo lo que necesito y aún así lo hago. Entiéndeme que también me frustro y me disgusto cuando una pequeña acción como ponerse las zapatillas se convierte en conflicto. Entiéndeme que es tanta la responsabilidad que siento… que a veces me angustio. Que a veces me agobio. Que a veces lloro.

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