¡Qué viene el lobo!

Hoy ha sido una mañana acelerada. Me he dormido, la leche del desayuno se ha esparcido por la mesa, mi hijo ha tenido que hacer una visita de urgencia al baño cuando deberíamos estar de camino al cole, y una entrada triunfal en el ascensor con tropezón incluido y a medio peinar. Al llegar al coche, mi hijo estaba “juguetón” y no quería subir a la silla para atarse en cinturón. Mientras valoraba las opciones de cómo hacerlo, un coche de policía ha parado en el semáforo, quedándose a nuestra altura y me ha salido un: “¡corre, sube y átate el cinturón que nos multan!”.

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