¿Tú hijo tiene terrores nocturnos o son pesadillas?

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Me desperté sobresaltada con un grito, corrí todo lo que pude y me senté a su lado. Le cogí la mano y con un lloro desgarrador consiguió decirme: “déjame marchar mamá, déjame ir”. ¿Ir a dónde? le dije yo con una angustia como sólo una madre puede sentir cuando ve sufrir a su hijo.

¿Ir a dónde? Le volví a preguntar. Y me contestó “al fondo del mar”. Bueno, ya está bien, encendí la luz, traté de incorporarle y seguía diciendo: “si no, también te va a tirar a ti”. Me dio un vuelco el corazón. Ya no sabía si soñaba, si deliraba o qué era aquello. Lo que si sabía es que estaba aterrada. A punto del pánico, porque nunca había visto a mi hija hablar así, decir esas cosas que ya no sé si eran producto de la imaginación, del sueño, si me estaba contando algo que le estaba pasando…

Y entonces abrió los ojos y me preguntó: ¿qué haces aquí mamá?. Que ¿qué hago?. No sabía si reír o llorar. Le di un abrazo y un beso. ¿Estás bien? Le pregunté. Claro mamá. “¿Te pasa algo?”. ¿Que si me pasa? Se me humedecieron los ojos. ¿Has tenido una pesadilla? “No mamá, ¿hablamos mañana?”. Claro cariño, descansa. Te quiero mucho. Y tras darle un beso, me volví a la cama. Con el corazón encogido. Con la cabeza más despierta que nunca intentando buscar respuestas a la inquietud que me habían producido las palabras de mi hija. ¿Le inquietaba algo?, ¿estaba bien con los amigos?, ¿alguien le había hecho daño?

¿Cómo actuar en una pesadilla?

Los adultos convivimos con sueños y pesadillas, entendiéndolos como parte del proceso natural de sueño. Sin embargo, los niños en torno a los 3 años, empiezan a ser conscientes de que en ocasiones se despiertan con una vivencia desagradable . Es una edad en la que aún no tienen madurez suficiente para entender que lo que han soñado no se ha producido de forma real, por lo que es frecuente que al despertarse expresen temor a lo que han soñado y a que ocurra de nuevo.

Las horas nocturnas implican un momento delicado en el que las emociones se intensifican, por lo que debemos ser especialmente cuidadosos en entender y empatizar con el miedo de nuestros hijos. Es conveniente mostrar interés por su relato, pero es preferible no entrar demasiado en detalles, para que no lo vivencien de nuevo agravando su malestar y su temor.

Una forma de ayudar a nuestros hijos es quedándonos a su lado hasta que estén tranquilos, ya que acompañándolos, se les proporcionará seguridad y se les transmitirá incondicionalidad. Ser respetuosos y empáticos con su dolor, implicará evitar frases como “no ha sido nada” sustituyéndolas por “menudo susto te habrás dado” o “no te preocupes, que estoy aquí, y no me voy a ir”.

Es preferible retomar la conversación al día siguiente en horario diurno, intentando averiguar si hay algún hecho que les preocupa o que la haya podido desencadenar, de forma que intentemos explicarles que en ocasiones se tienen pesadillas y que aunque no son agradables, es similar al proceso de “ver dibujos”, ya que, no se desarrollan de forma real aunque parezca que es así.

Si nos encontramos con pesadillas de repetición, podemos tratar de “hablar” de ellas a través de un dibujo, para facilitar que exterioricen el malestar que esto les produce y poder ayudar mejor a proporcionarles recursos que les puedan ayudar a no vivir las pesadillas con excesiva angustia. Ante despertares por pesadillas frecuentes, podemos trabajarlas a través de cuentos para facilitar que entiendan, que parecen reales, pero que no lo son, aunque el miedo si lo sea.

¿Cómo actuar ante un terror nocturno?

Hay niños, que pueden presentar “terrores nocturnos”, que pueden diferenciarse fácilmente, ya que estos no tienen por qué conllevar un despertar en el niño, y si lo hace, no suele acordarse del contenido del sueño. Los padres podemos preocuparnos por ver a nuestros hijos “medio” dormidos hablando con claridad de algo que posteriormente no recordarán, agitados, con semblante de pánico, incorporados o incluso con los ojos abiertos.

No es conveniente despertarles, para evitar generar una sensación de confusión, por lo que es preferible ayudar aportando soluciones “tranquilo que ya me he ocupado yo de eso”, “no te preocupes que ahora lo hago yo”, “ya termino yo la tarea, descansa”, de forma que el terror nocturno finalice antes. Estos apoyos, junto a nuestra voz, y el contacto físico a través de nuestra mano en su cara o en su mano, deberían ser suficientes para que nuestro hijo retomase su sueño de forma tranquila.

Conviene darle la importancia justa, pues si no interfiere especialmente en la vida de los niños, hay que tratarlo como una fase más en el desarrollo madurativo de nuestros hijos. Al igual que con las pesadillas, se recomienda sintonizar no tanto con nuestras propias emociones sino con el sufrimiento y el dolor de nuestros hijos, tratando de obviar nuestra falta de sueño para poder dar una respuesta paciente, afectuosa y calmada que será decisiva para que nuestro hijo tenga un sueño reparador.

En los casos de niños que sufren pesadillas o terrores nocturnos con una afectación en su calidad de sueño, de su vida diaria o con temor por ir a dormir, se pueden plantear otro tipo de alternativas como relajaciones o despertares pautados para “romper” el ritmo de sueño en los casos con mayor afectación, siempre y cuando las anteriores propuestas no sean suficientes para que el bienestar emocional del niño no se vea comprometido y bajo la prescripción de un profesional.

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15 comentarios

  1. Hola Izaskun Valencia, tengo un niño de 4 años que se despierta algunas noches con pesadillas, siempre son diferentes, tengo que ir a calmarle y le suelo levantar al baño y a lavarle la cara para que se le pase, ¿ hago bien?

    1. Hola Jose Luis!!
      Si de ese modo se queda tranquilo y se siente arropado, es correcto que lo hagas así. Entiendo que se despierta sólo y que has identificado bien que se trata de una pesadilla y no de un terror nocturno. Un saludo !!

    1. Hola Carol!!
      Hay niños que apenas tienen pesadillas y que nunca tienen terrores nocturnos. Ojalá este sea tu caso. En cualquier caso, las vivencias diarias afectan a la calidad del sueño, y un hecho que les preocupe, puede “salir” en el sueño para ayudarles a “drenar” ese malestar. Un abrazo y gracias por la visita!!

  2. Como siempre Izaskun, mil gracias por tu post! De gran ayuda!!
    La piccola tiene 2 años y medio y tiene muchos despertares… incluso cuando duerme con nosotros! Yo siempre he pensado que son pesadillas o sueños… y que en ocasiones nos ha dicho que tiene miedo de que la serpiente le coma los pies y cosas así… por lo que me da a pensar que sueña!! Pero como dices que estos aparecen a los 3 años, me has dejado algo confundida!

    1. Hola Ainara!!
      No te bases en la edad, sino en lo que te indica tu hija. De hecho, la edad es orientativa del momento en que empiezan a hacer consciente que son sueños, pues ya desde el vientre materno los tienen. Estate atenta a ese sueño que te dice, ya que, parece recurrente y puede estar manifestando algún temor o preocupación. Un abrazo y gracias por la visita!!

  3. Hola!!!!! Mis hijos apenas tuvieron pesadillas, pero la única así de muhco miedo que tuvo mi hija fue cuando era muy pequeña, soñó que la fiesta de Halloween(de aquella casi nadie las celebraba, lo hacía yo en casa con mis padres y pocos más) se hacía en un bar muy siniestro que había camino del cole, y que la secuestraban los monstruos. No sabemos de donde sacó la idea porque apenas veían tele y siempre supervisada, quizás algún niño del cole le contó algo, pero durante un tiempo tuve que ir al cole rodeando porque le daba pánico pasar por delante del bar. La verdad es que tuve muchas dudas, nunca había entrado en ese bar y no sabía si ir un día para que viera que no pasaba nada o qué hacer. Al final estuve muchos días explicándole que no había monstruos, que solo había sido un sueño y que para que pudiese comprobarlo podíamos pasar cerquita. La llevé cuando ella quiso y lo vimos desde la acera de enfrente y poco a poco, en distintos días fuimos pasando hasta que lo asumió y pudimos volver al cole acortando un poco que menudas caminatas me pegaba yo esos días,jejeje.
    A día de hoy se acuerda y eso que tenía 3 años, dice que era un sueño de lo más real y angustioso.
    Vaya rollo te he metido y qué difícil es saber qué hacer a veces.
    Un besín y me ha encantado el post.

    1. Hola Marigem!!
      Ningún rollo, no te preocupes!! Habría sido una pesadilla con mucha carga emocional para haber tenido que hacer “cambio de recorrido”. Veo que lo resolvisteis bien, con exposición paulatina, apoyo, comprensión y respeto a sus tiempos y necesidades. Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia!!

  4. Hola,
    Mi hijo de 9 años ha sufrido varios episodios de terrores nocturnos en los últimos seis meses, además de despertarse algunas noches después de alguna pesadilla y algún episodio aislado de sonambulismo. Es un niño alegre y querido, en casa y fuera. No sé porqué tiene estos problemas de sueño, crees que sería necesario hacer un estudio más profundo o es normal?
    Muchas gracias

    1. Hola Ana!!

      Estaría bien saber con qué frecuencia se repiten, si consideras que le están afectando a su calidad de vida (bien sea en el sueño o a lo largo del día), si ha habido algún hecho que lo haya precipitado como por ejemplo haber visto algo en la televisión, algo en su entorno, cómo dormía anteriormente…

      Si quieres, puedes enviarme algo más de información por email, porque entiendo que es un caso personal, y hablamos de cuál podría ser la mejor forma de ayudarle. Un abrazo y gracias por tu visita!!

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