¿Visitas en el hospital después del parto? ¿Qué hacer?

Conversación de una futura mamá con su madre:

“-Mamá, quedan pocas semanas para el parto.

 –Sí, ya lo sé hija. ¿Qué tal estás? ¿Estás nerviosa?

-Pues estoy tranquila Mamá. Tranquila porque sé que me va a traer lo más bonito que hay en el mundo. Tranquila porque las mujeres repiten, y eso es porque merece mucho la pena. Y tranquila porque sé lo que quiero, y sé cómo tengo que hacerlo.

-¿Tienes miedo?

-¿Miedo? Tengo miedo a que le pase algo. Es lo único que me importa, que nazca bien. Que no le falte el aire, que pueda ayudarle a nacer, y transmitirle que le estoy esperando, que le quiero y que estoy deseando abrazarle.

-Eso seguro que lo va a saber cariño, no te preocupes. Con lo que has deseado este bebé y el tiempo que llevas esperando para abrazarle…

-Hay algo más Mamá

Dime

-No quiero visitas en el hospital

¡¿Cómo?!”

Nace un bebé

Cuando nace un bebé y le tienes en tus brazos por primera vez y cuentas sus dedos, y admiras su rostro mientras lloras sonriendo… Cuando sientes el contacto de su piel con la tuya, cuando le escuchas respirar, cuando le miras… Cuando sientes que ya nada será igual y que acabas de vivir la experiencia más increíble y más grande de tu vida, puedes sentir una emoción tan intensa de alegría, que desborde, que ilumine.

Muchas personas eligen compartir, eligen rodearse de familia, de amigos.. de gente. Eligen enseñar, eligen contar, eligen en base a lo que “su cuerpo” les pide.

¿Es bueno para el bebé recibir visitas?

Un bebé que acaba de nacer, es un bebé que ha hecho un esfuerzo. Un bebé que necesita descansar, que acaba de de hacer un cambio drástico en su vida. Un bebé que empieza a respirar sólo, que necesita oler y escuchar a su mamá -su voz, su corazón- un bebé que necesita estar en brazos de su Mamá, que necesita tener el pecho de su madre cerca para poder iniciar ese contacto que será la base de una lactancia materna exitosa.

Un bebé no necesita estar cinco minutos en brazos de la tía Carmen que huele, habla y sabe diferente a su mamá y que no puede hacerle sentir seguro sencillamente porque no es su mamá. Ni necesita estar otros cinco minutos con el tío José, ni otros cinco con Conchita, la amiga de Mamá, ni otros 5 con el primo Pedro, al que no veo nunca pero viene a felicitarme al hospital.

Las visitas pocas y con normas

Entre dar un disgusto a un adulto porque tenemos que decirle que no venga a vernos o cuidar el bienestar emocional de mi bebé nada más nacer, está claro. El adulto puede esperar. No hay más opciones posibles, si cuidas a uno, descuidas a otro. Un bebé no debe de estar escuchando de forma repetida cómo ha sido el parto, los nervios que ha habido, lo que dijo la enfermera al verle… Un bebé no debe de pasar “de mano en mano”. Ni siquiera debe estar en la cuna. Un bebé que nace debe estar desnudo en brazos su madre tocando su piel. Sin nadie que interrumpa o merme ese momento. Si queremos cuidar su bienestar emocional, no hay duda. Cuanto más tiempo estén juntos sin interferencias mejor.

“Si haces las visitas en el hospital, luego no te van a casa”

A veces la “consulta popular” trata de hacerte ver que es preferible recibir a “toda” la familia en el hospital que en casa. Lo que no dicen, es que no tiene por qué ser tampoco en casa, ni tiene por qué ser antes de que te recuperes. No sólo el bebé necesita descansar. También la madre necesita descansar y recuperarse, necesita estar tiempo a solas con su bebé. Necesita poder mirarlo y admirarlo. Necesita poder vincularse  para atenderle y entenderle bien. Todo lo que sea salir de ahí interfiere. Interfieren los ruidos, interfiere la tele, interfiere la gente.

Las visitas se pueden hacer a partir del mes. Un bebé no nace deseando conocer a toda la red social. Nace deseando y necesitando estar con su madre. Un adulto puede esperar a conocer al bebé. Entonces ¿por qué tanta prisa? ¿Nos da “apuro” decir a un adulto que espere, pero no nos apuramos por quitarle bienestar emocional a un bebé? Una mujer que no se atreve a sacar el pecho  en el salón porque tiene a la abuela Manoli en el sofá, es una mujer que no está dando a su bebé lo que necesita.

Dejar a las visitas “posar” con un bebé en brazos no obedece a las necesidades del bebé.

Las visitas en el hospital

Si eres una persona que quiere recibir visitas en el hospital y cuidar el bienestar emocional de tu hijo prioriza. Los abuelos y los tíos del niño, siempre que no incomoden a la madre, y que no sean invasivos -cogiendo al bebé- si no respetuosos: espaciados, organizados y poco rato. El resto de personas deberían esperar para no stresar ni al bebé ni a la madre.

¿Por qué no se menciona al padre?

Sencillamente porque el padre tiene una labor importante en acompañar, acoger, recoger, contener, calmar y apoyar pero no da a luz, no es quien pasa por el parto, aunque lo viva. Sus necesidades en ese momento van después de las del bebé y de las de la madre, que son los que han sufrido mayor desgaste y los que se tienen que recuperar, que vincular, conocer e iniciar la lactancia.

Limita las visitas, no el tiempo con tu hijo

 

 

 

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7 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. En nuestro caso, ya nos habían recomendado que las visitas al hospital las justas y en periodos de tiempo mínimos. Y posteriormente en casa, hasta que no pasaron 4 meses no recibimos ninguna visita. Si tuviéramos otro, esto lo volveríamos hacer exactamente igual. Muchas gracias por el post, muy recomendable.

  2. Hola, me parece estupendo tomar en cuenta estas recomendaciones, en mi caso fue toda una odisea, yo solo queía estar con mi bebe y con mi madre, pero fue imposible, venia a verme gente que no conocía, amigos de mi suegra que no tenían nada que ver conmigo, y mi suegra levantada a mi bebe dormida para que la vieran, yo echaba humo…. 🙁 y lo peor es que al dar el pecho se quedaban en la habitación, no querría parecer pesada, pero si volviera a tener otro hijo, no dudaría en restringir las visitas, al menos hasta los 4 meses.

    1. ¡Hola Silvana!

      Hay muchos casos como el tuyo y son momentos para disfrutar y estar al bebé y a nadie más. Tener que tomar la decisión de agradar a unos respecto a otros o de tener que pedir amablemente que se necesita tiempo para descansar y estar al bebé es algo que a una madre que acaba de dar a luz no se le debería exponer. Aún falta mucha conciencia social. Muchas gracias por compartir tu experiencia. ¡Un abrazo!

  3. Pingback: Bitacoras.com

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