Yo beso a quien quiero

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-¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo sin verte!

-Sí desde luego, ¡qué alegría verte!

-Me dijo tu madre que habías tenido un niño ¡Ay qué precioso es! ¡Ven que te de un beso y un achuchón!

Llega ese momento en que vamos con nuestro hijo paseando, y nos encontramos con un conocido. Y nos paramos a hablar…y este conocido le va a hacer aprecio al niño, se le arrima, le toca o incluso le da un beso con intención de que el niño se lo devuelva.

Esta situación es más habitual de lo que parece, y aunque algunos niños responden con una sonrisa, a estos estímulos de alguien que no conocen, la reacción más lógica es que se retraigan o se asusten ante un rostro desconocido que invade su espacio vital. Si esta misma situación en la que una persona se nos “abalanza” para “robarnos” un beso, nos ocurriese siendo adultos, no dudaríamos en intentar evitarla con educación.

Sin embargo, a veces los niños se quedan sin ese derecho a esquivarla, no sólo porque tienen menos recursos para poder hacerlo con éxito, si no porque a veces, se les obliga a establecer contacto con “el enemigo”, que es como ellos pueden percibir a una persona que no conocen y que genera una intromisión en su espacio seguro.

¿Cómo deberíamos actuar?

Ante una situación así, hay varias formas de proceder: que los padres le digan a su hijo que ellos le conocen y pretendan que el niño o la niña le haga las “gracias” pertinentes e incluso le dé un beso, o que entiendan y respeten al niño, le den su espacio y le expliquen que ellos le conocen pero que no tiene que hacer nada que no quiera. Es decir; se puede optar por querer conformar al adulto o por entender a nuestro hijo y respetarle.

Es interesante ver que aunque entre adultos somos más respetuosos con el espacio vital de cada persona, en cuanto entran “en juego” niños, parece que esos valores cambian por completo. Y esto no debería ser así, si no que el respeto hacia los afectos selectivos de nuestros hijos, debería aceptarse desde que son bebés, donde ya muestran sus preferencias de forma clara.

No debemos forzar a nuestros hijos a besar a personas que no quieren y pretender que cuando crezcan un poco más no hablen con desconocidos, porque es algo totalmente incongruente. Como padres, sería recomendable hacer un esfuerzo por entender la educación con perspectiva, sabiendo que todo lo que hacemos y decimos va calando y deja huella para siempre.

Todos esos pequeños matices, van conformando la personalidad de nuestros hijos, y respetar sus decisiones afectivas, es algo que debemos empezar a hacer desde que son bebés, porque llegará el día en que crezcan y tras varios altos en el camino, elijan pareja. Y seguro que nos gustará que tengan libertad para elegirla con criterio propio, y no besarle y acariciarle, simplemente por contentar a la otra parte, sino porque realmente quiere.

Tal y como nos ocurre a los adultos, es normal y sano que un niño sea “él mismo” en casa, ya que es el lugar en el que más seguro y relajado se encuentra para experimentar. También puede tener esa sensación en otros lugares, siempre y cuando sea un entorno conocido como puede ser el parque, y esté con figuras de referencia estables como pueden ser sus padres.

Tenemos que pensar que los niños son y deben ser dueños de su cuerpo, de sus pensamientos y por supuesto de a quién quieren besar y a quién no. El afecto hay que ganárselo con cercanía, con juegos, con simpatía y no con regalos, ni mucho menos con un “beso de intercambio”, ofreciéndole un caramelo a cambio: “si me das un beso te doy un caramelo”, o con un chantaje emocional como “o me das un beso o me llevó a tu mamá”, que son comentarios que dañan el bienestar y la inteligencia emocional de nuestros hijos, y de los cuales debemos protegerles reparándolos en el momento y no consintiendo que la herida emocional se produzca.

Ante este tipo de situaciones, lo correcto es que los padres intervengan y le pidan por favor al adulto que no le ofrezca gominolas a cambio de afecto ni le haga comentarios que no son reales y que llevan un mensaje negativo.

Los niños aún no tienen adquirido el concepto de “saludo cordial con beso a alguien que no conozco”. Sencillamente porque son niños y porque tienen toda la vida para aprenderlo. Hay que dejarles ser niños, y entender y respetar que no quieran besar. Ni siquiera debiéramos de justificar esta conducta ante un adulto. La población debe ir entendiendo y adquiriendo una mayor conciencia de que esto es lo emocionalmente sano para los niños.

Proteger a los niños y no confundirles es importante y necesario, y para ello, hay situaciones a las que no se les debe exponer. Los niños deben crecer con la tranquilidad de que son dueños de su cuerpo y de sus pensamientos, sabiendo que el afecto es voluntario y que sus padres no van a obligarles a besar a quien no quieran.

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12 comentarios

  1. Ayyyyyyy esto me cabrea a diario un montón. A mi hijo no le gusta besar, solo me besa a mí…por otro lado es lógico, soy su madre, pues nada, tengo que aguantar a diario que si es un arisco, que si vaya con el niño…pues no, yo jamás le diré a mi hijo que le dé un beso a nadie, si el no quiere, que no los dé y punto.

    1. Hola Carol!!
      Qué pena que aún haya personas que califiquen de arisca una conducta emocionalmente sana en un niño que aún está en desarrollo. Y qué suerte tiene de que estés respetando su criterio. Un abrazo y gracias por tu comentario!!

  2. Estoy 100% contigo, yo siempre dejo que la piccola elija lo que quiere hacer. Muchas veces termino la historia con un “nada, te lo da mañana!!!” (aunque sea alguien que no veas a menudo!!)
    Pero es una forma fácil y divertida de decirle al adulto que no pienso obligar a hija a besarle…
    Era mucho que no pasaba por aquí, ya echaba de menos tus consejos!! 🙂

  3. Hace poco escribí sobre esto, por una iniciativa: #BesosLibres. Yo jamás lo obligo a besar ni a mostrar su afecto a todo el mundo, dejo que le salga solo. Saludar si, hay que ser educado, pero odio que se le hagan chantajes o se le obligue a dar besos y si estoy delante no lo permito.

  4. Hola Izaskun!
    Acabo de leer este artículo tuyo y una vez más estoy completamente de acuerdo contigo!!!
    Sabes que en nuestra pequeña editorial Emonautas también tenemos un cuento de nuestro querido extraterrestre Blef que trata precisamente este tema? Se titula “El secreto de Blef. Bésame si quiero”. Trata el tema de no obligar a [email protected] [email protected] a dar besos y les enseña a escuchar su vocecita interior, esa que todos tenemos y que nos ayuda a saber lo que verdaderamente nos apetece en cada momento. Además, al final del mismo hay una guía para los padres en la que explicamos todo esto que comentas en tu artículo y proponemos juegos y actividades para trabajar el tema con [email protected] peques!!!
    La verdad es que me encanta tu página!!! Tenemos tantas cosas en común 🙂 🙂 🙂
    Cada vez confío más en la frase de Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”
    Gracias de verdad por este tipo de artículos.
    Un abrazo de cuento 🙂

  5. Me cayó como anillo al dedo, su tia (mi cuñada) siempre lo quiere andar besando, y cuando llega y mi hijo no la quiere saludar se enoja, y le dice “no te hare caso porque tu no me saludaste”. Aun no le digo nada que me disgusta su comportamiento, ya que siempre le pide a mi hijo que le diga Te Amo.
    Que me aconsejan? No he tenido la suficiente firmeza para decirle que me molesta que haga eso, por temor a lo que piensen. Se que eso es un grave error u.u

    1. Hola Jessica!!

      Entiendo tu preocupación porque quieres lo mejor para tu hijo. A veces el enfrentamiento directo con las personas no es el mejor modo de intentar que alguien cambie de actitud porque pueden sentirse cuestionadas y propiciar un ambiente más tenso aún.

      Una forma intermedia de intentar reconducir su actitud, podría ser ofrecerle leer el post como una información que os parece importante y os preocupa. Quizás desconocía el alcance de sus acciones y es posible que ella misma reflexione y reconduzca la forma en que intenta relacionarse con tu hijo. Espero que todo se solucione de forma positiva. Ya nos contarás, un abrazo!!

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