¿Sabes cómo ayudar en las burlas?

Mamá, en el cole escucho burlas. Me imitan, me dicen cosas feas… se ríen de mi risa… Se ríen de mí.

Los niños conviven a diario con las burlas. Forman parte de su día a día, de su modo de desarrollarse y crecer. Pero que estén ahí no quiere decir que haya que normalizarlas o quitarles la importancia que realmente tienen. Nos guste o no, las burlas humillan y hacen daño.

Las burlas hacen daño

Los niños son vulnerables a las palabras, a los gestos, a las miradas. Lo que sucede en su entorno les influye. Incluso de adultos, hay quien recuerda con nombres y apellidos a personas que en la infancia les hicieron sufrir.

Las burlas hieren y dañan el autoconcepto y la autoestima de quién las recibe y aunque los niños tienen un factor de resiliencia importante que les permite salir adelante y sobreponerse, no todos ellos las superan con inmunidad. Las experiencias marcan y el aprendizaje que cuida el bienestar emocional, es el que se hace sin sufrir.

¿Qué hacer ante las burlas?

Cuando un niño nos cuenta que está sufriendo burlas hay que prestarle atención. No es conveniente recurrir a frases hechas como “ya pasará” o “nos ha pasado a todos” porque ni ayudan, ni apoyan, ni reparan.

A un niño que sufre burlas, hay que recogerle, empatizar con él y darle estrategias para minimizar el daño y para que sepa afrontarlas y superarlas. Hay que enseñarle qué se debe tolerar y qué no y hay que darle recursos que le sirvan para salir lo menos herido posible. Hay que fortalecerle.

Conviene diferenciar si se trata de burlas aisladas o si empiezan a tener una dinámica habitual o repetitiva. También es bueno identificar si tienen lugar de forma individualizada o grupal, el lugar donde se desarrollan, desde cuándo suceden y las personas que las realizan. En resúmen, recoger toda la información que podamos para poder valorar el “nivel de gravedad” y planificar una respuesta lo más acorde posible a la situación que se está dando.

Una burla aislada, no es correcta, pero podría entrar en la categoría de “no habitual” o incluso de “conflicto”. Pero en el momento en que las burlas se repiten, son unilaterales o se reciben por parte de alguien más fuerte o con mayor “prestigio social” o “poder”, aún viniendo de alguien de la misma edad, debemos activar todas las alarmas ante un posible caso de “bulling” o acoso escolar. Las burlas no hacen gracia y es importante que lo enseñemos así.

Estrategias para afrontar las burlas

Ignorar

Ante una burla enseña a tu hijo a ignorar y a no mostrar dolor al “enemigo”. Explícale que las personas que burlan lo hacen para imponerse, para reírse o para buscar “respeto social” y que mostrarles los sentimientos no hará que la situación mejore.

Acompañar

Dile que no está sólo, que ser víctima no es motivo de vergüenza y que buscar apoyo y consuelo es importante y necesario. Anímale a que busque alianzas en compañeros y profesorado y que no dude en contarlo en casa en cuanto sea posible, porque no hay nada que pueda hacer que merezca una burla. Que sienta la seguridad de que no se le va a reñir ni a culpabilizar por ello.

Anticipar

Ayúdale a no crear “espacios huecos” en los que esté sólo y sea fácil acceder a él. Un niño acompañado y rodeado de amigos, es un niño más protegido.

Ofrecer ayuda

Pregúntale si cree que puede solucionarlo sólo o si prefiere que le ayudes y puedas mediar desde tu rol de adulto. Dale la oportunidad de solucionarlo pero no lo dejes pasar si no es así. Siempre es preferible hablar con el centro escolar y confiar en los profesionales exponiéndoles la situación que consentir que una burla se perpetúe por no hacerlo.

Observa los cambios

Habla con tu hijo, observa la evolución. Pregúntale si las burlas han cesado, si se mantienen o si se han intensificado pero no te quedes al margen del problema. Estate presente para poder valorar si hay indicios de que algo no va como debe o si es necesario recurrir a un profesional que ayude.

Argumentar

Mantén tu recomendación en la capacidad de ignorar a quien quiere hacer daño, pero enseña a tu hijo a diferenciar una primera agresión de otra que se mantiene en el tiempo. Dale estrategias o frases hechas para aquellas que se perpetúan, porque a quien maltrata por sistema hay que hacérselo ver con respeto.

Sobre las burlas…

A veces las escuchan, otras las reciben y también puede ser que las efectúen. Enseña a tu hijo que una burla nunca es motivo de risa ni de broma.

 

 

 

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