¿Y si hay que empoderar a los niños?

“¡Hay que empoderar a las niñas!” decía una mujer. “¡Eso, eso!”-contestaba otra- “¡que se defiendan!”

¿Sabemos qué es empoderar?

 Hablar de empoderamiento, es pensar que hay un colectivo desfavorecido que no tiene igualdad de oportunidades. Es entender que hay personas a las que hay que dar valor para que sientan confianza y se animen a hacer cosas por sí mismas. Que se atrevan a hablar, a dar su opinión, a aportar, a equivocarse… a situarse en la vida con miedos o sin ellos, pero sabiendo que tienen apoyo y herramientas para superarlos.

Cuestión de género

Se habla de empoderar a la mujer como si llevase implícito que es una cuestión de género. Y quizás si en la vida adulta. Hay que empoderar a las niñas, sí. Y a los niños. Porque la infancia es vulnerable. Es una etapa susceptible que hay que cuidar y mimar.

Hay que huir del rosa, o del azul. O del rosa y del azul. Y quien dice huir, dice convivir, situarse, resituarse, aprender a ser, asentir… aprender a respetar, a que cada persona tiene sus gustos y no pasa nada si a un niño le gusta el ballet y a una niña el fútbol o si un niño va vestido de rosa y una niña de azul. Hay que dejar los estereotipos para equilibrar, para resetear y para vivir con inteligencia emocional.

Hay que utilizar los buenos tratos  y situar a las personas en el “puedo llegar donde quiera y hacer lo que me proponga”. En el “valgo mucho y soy grande”. En el “a veces me siento fuerte pero no es necesario que lo sea”. En el “puedo atreverme a llorar y a necesitar un abrazo”. En el “puedo atreverme a sentir”, porque si no me permito sentir lo que duele, tampoco podré sentir lo que me hace feliz. Situar en el “puedo atreverme a intentarlo porque sé que si me caigo, podré levantarme”. En el “creo en mí”.

Todos estos valores junto con el amor, la confianza y los buenos tratos, forman la base de una buena autoestima y un autoconcepto positivo. Y si queremos criar con educación emocional, es necesario enseñarlo desde que les abrazamos por primera vez para que entiendan interioricen que son lo más importante.

Un niño con una buena autoestima, es un niño empoderado

La labor como padres que eligen la crianza respetuosa no pasa por “qué pesada es mi hija que quiere ir todo el rato a las escaleras”, si no por el “qué valiente es mi hija que se siente con fuerzas para explorar, para investigar, para intentarlo, y para buscar el límite y encontrar el equilibrio”. Su equilibrio.

¿Cómo empoderar desde casa?

1- Escucha a tu hijo de forma activa, para que se sienta escuchado y entienda que él, es importante.

2- Ofrece espacios donde dar su opinión, hazle ver  que te interesa y que tiene ideas que valen.

3- Dale la opción de arreglar alguna cosa como un cuento que se ha roto. Es una manera de mostrarle que tiene habilidades para resolver.

4- Ofrece la posibilidad de solucionar un conflicto. No interfieras siempre por él. Pregúntale cómo cree que puedes solucionarse. Que sienta que tiene la capacidad de hacerlo.

 5- Háblale de emociones, de lo que nos hacen sentir, de cómo nos situamos ante ellas y de cómo podemos modificar nuestra manera de hacer dependiendo de qué emoción nos mueve. Dale herramientas como el semáforo emocional para resolver situaciones delicadas.

6- Hazle participe de algún problema que hayas tenido para que vea que forman parte de la vida y que se superan.

7- Refuerza sus puntos fuertes para que también sea capaz de verlos y ayúdale a mejorar sus puntos débiles, no a verlos como un lastre. 

8- Enséñale a esforzarse para que sepa que puede hacerlo.

9- No le provoques frustración, pero no se la evites. Es bueno que la sienta y que aprenda que puede superarla.

 10- Juega con él, dedícale tiempo de calidad que  sostenga el vínculo.

11- Ponle límites pero no castigues, no grites, no amenaces, no permitas que piense que tu cariño está condicionado a su forma de ser o de hacer.

12- Trátale con respeto, para que aprenda a respetar.

13- Háblale de la discriminación, de la igualdad y del valor de las personas, independientemente del género.

14- Déjale ser el mismo. Déjale equivocarse.

15- Sustituye “no vas a poder” por “puedes hacerlo” para que no sea él mismo quien se ponga barreras.

15- Trátale con cariño y suavidad, dale abrazos de fuerza, hazle cosquillas, masajes, léele un cuento… dedícale.

16- Dile que le quieres, que siempre vas a estar a su lado y que pase lo que pase, eres “casa”.

Empoderar en la infancia es dar salud emocional.

Si tienes alguna duda o crees que la educación emocional puede ayudarte, no dudes en hacer una consulta.

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1 comentario

  1. HOla Izaskun, me gusta la entrada, pero me gusta especialmente uqe hayas incluido: No le provoques frustración, pero no se la evites. Es bueno que la sienta y que aprenda que puede superarla. Es un punto importante para enseñar a vivir en un mundo real, con elementos positivos y con frustraciones. Empoderar es dar poder para ser ella/él misma en el mundo real en el que vive.

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