Cómo ayudar ante un aborto

Aún te siento. Aún te siento conmigo. Aún recuerdo la felicidad tan grande de tenerte, de saber que aún sin tocarte te deseaba tanto. Aún recuerdo el momento en que supe que estabas conmigo, lo especial y privilegiada que me sentía. Recuerdo la cara de tu padre al verme sonreír de felicidad por ti, su abrazo, su emoción. Aún te recuerdo y te recordaré siempre. Recuerdo tantas cosas buenas de ti, que se que eras y eres mi estrella. Aunque no pudo ser.

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Baja de maternidad

 Oh cariño, te ruego que me perdones. Hoy corrompí mi alma. ¿Podrás perdonarme algún día? ¿Podrás entender que me fui de tu lado por dinero? ¿Podrás entender que lloré, que lloré sin parar desde que te dejé hasta que llegué? Lloré con lágrimas desde que salí de casa hasta que llegué al trabajo. Y allí, lloré por dentro, lloré como pude porque las tuve que esconder.

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De la pareja al trío

¿Que si la vida te cambia cuando tienes un hijo o una hija? Pues sí, y mucho. Probablemente más de lo que podemos imaginar. Porque pasamos de ser dos personas adultas, autónomas, enamoradas y con libertad de poder realizar planes, a ser tres o incluso cuatro personas en casa en algunos casos.

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El suelo se mueve para que te caigas

A veces los niños se caen o se dan un golpe, siendo algo que entra dentro de lo habitual en el día a día y en la infancia de cualquier persona. Sin embargo, no siempre damos a las caídas la importancia que merecen, y no es raro escuchar respuestas por parte de los adultos como: “no ha sido nada” o incluso golpear el objeto “responsable” de la caída o con el que se ha tropezado diciendo “¡toma por malo!”.

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¿Por qué llora un bebé?

Mamá, escúchame, estoy llorando. ¿Me oyes? ¿No vienes? Voy a llorar un poco más fuerte, a ver si me escuchas….  Mamá… todo esto es muy distinto… La postura no es igual estando dentro o fuera de ti, tampoco la temperatura, ni la luz, ni el sonido, ni siquiera la forma de alimentarme y de moverme.

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